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¿Recuerdas el vestido que cada quien percibía en tonos diferentes? Cuando “The Dress” se volvió viral en 2015, conduciendo a decenas de millones de espectadores en línea con la duda existencial sobre si la prenda era azul y negra o blanca y dorada, no solo colapsó internet, sino que puso a más de un científico a analizar a fondo el asunto. 

Nunca antes los científicos habían observado tan marcadas diferencias de opinión sobre el color de un objeto. Una hipótesis popular de por qué las personas vieron el vestido de manera diferente fue la constancia del color, un fenómeno perceptivo por el cual un objeto parece permanecer más o menos del mismo color, independientemente de las condiciones de iluminación en las que lo veas. Es una característica increíble de la visión humana.

Por ejemplo, tomemos esta foto creada por el psicólogo japonés Akiyoshi Kitaoka:

Las fresas se ven rojas, ¿verdad? Pues no los son. De hecho, no hay píxeles rojos en esa imagen. 

Al igual que con el vestido, la constancia del color influye en la explicación. Pero a diferencia de ese vestido, casi todos perciben las bayas de Kitaoka como rojas. No hay ambigüedad, no hay desacuerdo ferviente, no hay ajustes filosóficos. Solo un engaño cautivador y robusto: incluso cuando sabes que no hay píxeles rojos, no puedes evitar ver las bayas como rojas.

La ilusión del vestido era igualmente robusta. Principalmente. Las personas que vieron el atuendo como azul y negro tendían a verlo solo como azul y negro. Pero el vestido también podría ser mercurial. De vez en cuando, sin previo aviso, los colores que percibe una persona pueden cambiar, provocando aún más espasmos existenciales e intriga científica adicional.

En este video realizado por The Wire, podrás ver la explicación completa.

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