Domingo Alberto Rangel @DomingoAlbertoR

Como era de esperar las sanciones tienen efectos: Por lo pronto se esfuma el ligero repunte que se veía hace unos meses y hay quien diría que eso no importa porque siguiendo una frase atribuida a Nicolàs Maquiavelo y que el grande florentino jamás escribió o se la dijo a príncipe alguno “el fin justifica los medios”.

¡A caramba! ¿Cual será realmente el fin que buscan con estas sanciones porque a quien dejan exangüe es al pueblo… no al gobierno… pregúntenle si no creen a los cubanos que llevan 60 años de bloqueo?

Explíquenle entonces los emperrados a negar las realidades a los empleados de bodegones que comienzan a cerrar, de restaurantes de lujo que repentinamente y no por vacaciones ven mermar la clientela, a los mecánicos sin trabajo y podría enumerar muchos de los pocos trabajos que aún se mantienen en pie… pero no vale la pena porque a estas alturas sobraran quienes digan, remedando la manera de razonar del oficialismo… que eso no tiene importancia porque “son sitios para millonarios donde el pueblo no puede entrar”.

En estos días he escuchado esa estupidez.

Pero la culpa no es de quien repite las sandeces de los economistas tapa amarilla que a diario declaran cual candidatos buscando curul… la culpa es de quienes olvidan la labor pedagógica de la política… labor que parte de observar la realidad… pasarla por el tamiz de la ideología… si se tiene alguna… y enseñar.

Tras dos décadas de economía deteriorada por el socialismo bolivariano… y tras al menos un periodo similar en el que el deterioro no se veía tanto… porque veníamos de la prosperidad petrolera… los únicos negocios que hoy día iban viento en popa eran los que frecuentan boliburgueses y enchufados de la oposiciòn… hasta que llegaron las sanciones.

¡Todos esos emprendimientos, como ahora llaman a fundar una empresa, son comercios de lujo que hasta las sanciones de míster Trump estaban en auge!

Pero no es asunto de bodegones, de Nutella o de nuevos ricos.

El deterioro de nuestra patria es a la vez físico y moral pero nadie lo quiere aceptar.

El gobierno ve, supongo con preocupación, que las firmas protestando el embargo unilateral, ilegal y criminal por los resultados que se comienzan a ver… estúpido además por lo que se ya evidencia… marchan a velocidad menor a la esperada.

¿Y qué esperaban?

¿Acaso en el alto gobierno ignoran que en nuestro país cada vez hay menos unidades de transporte?

¿Qué mucha gente está gastando todo el ingreso en mal alimentarse y no le queda para trasladarse a los precios que piden buseteros y taxistas, muchos de quienes por cierto recibieron por parte del gobierno las unidades que operan… sin aportar un bolívar?

¿No han visto el caminar de zombies que caracteriza hoy día a muchos compatriotas?

¡Esas firmas contra Trump no crecerán salvo que lleven a los barrios tarantines con música y ofrezcan aunque sea limonada… a cambio de las firmas… total Trump es impopular salvo entre pocos desquiciados!

Pero ese país nuestro… exangüe… en cualquier momento se vuelve contra los políticos polarizados… exigiendo que firmen una tregua… como la del Pacto de Coche o la de Puntofijo que acordaron Betancourt y Caldera después del 23 de enero.

Puede ser pero para llegar a eso hay un valladar a mi juicio insalvable por los momentos.

No es solo el pueblo quien desea paz y tranquilidad: Estoy seguro que el presidente Maduro viendo que la economía venezolana tras 20 años de negocios está dominada en casi todos los rubros por nombres que antes del siglo eran desconocidos y que muchos son hijos de militares o de jefazos del partido… más bolichicos opositores… también sueña con equilibrar la sociedad firmando acuerdos con los opositores… como lo hizo Betancourt con Caldera hace tanto tiempo.

Pero como escribí… ese sueño es imposible: Para comenzar toda la oposiciòn o “las oposiciones” están llenas de personajes para quienes la palabra empeñada no vale nada.

¿Se puede confiar en lo que firme el autoproclamado que hoy dice una cosa y mañana la niega?

Pero no es solo Guaidò a quien a fin de cuentas por su inexperiencia y poca formación no se le puede exigir mucho… ¿se puede confiar en los acuerdos firmados por el jefe de AD, Rosales, Borges o los minoritarios?

¿Se puede creer en la palabra de los opositores que defienden el diálogo cuando andan como decimos en Caracas “de pipí cogido”… con Juan Barreto y otros que bien podrían enseñarle a Judas un diplomado de traiciones?

El país no puede confiar en un pacto con esos fiadores… tampoco Trump, los chinos, Putin o quien sea.. no son confiables.

Pero… ¿no hay otra oposiciòn?

Si la hay… minoritaria… dispersa y contagiada de anti política a pesar de ser `pro mercado y aceptablemente liberal… como para equilibrar el socialismo de unos y otros… pero… a pesar de que esa oposiciòn si tiene palabra… carece de fuerza y los acuerdos en este caso son para mediano plazo.

Lo cual no es desdeñable para el país… para nuestra sociedad… y para el Presidente y su pareja que deben estar preocupados no solo por lo exangüe que se ve la Naciòn venezolana… sino porque el tiempo corre y los traidores lo saben.

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