Tamara Suju, abogada especialista en materia de derechos humanos detalló este viernes métodos de tortura a los detenidos por organismos de seguridad en el régimen de Nicolás Maduro.

Estas declaraciones las realizó durante una conferencia de prensa en la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para actualizar el informe que registra la violación a los derechos humanos en Venezuela.

Suju recordó la muerte del capitán de fragata Rafael Acosta Arévalo a manos de funcionarios del régimen de Maduro, la misma suerte que sufrió el concejal Fernando Albán, quién indicó, esa misma semana fue asesinado el militar Modesto Díaz, recluido en El Helicoide y a quien le negaron la atención medica oportuna.

Informó que en la actualidad, llevan dos casos donde las víctimas han dejado de respirar por minutos debido a las torturas, y que han sido sometidos a la reanimación cardiopulmonar en el mismo lugar para continuar el procedimiento.

Suju detalló el método de tortura del capitán Rafael Acosta Arévalo y de varios detenidos de su causa. “Fue llevado a una zona boscosa en las adyacencias de Caracas, lo colgaron desnudo con los brazos atados un árbol con los ojos cubiertos por un cartón. Varios seres humanos estaban colgados en distintos arboles gritando y escuchando los gritos de sus compañeros”, dijo Suju.

Asimismo, indicó que lo golpearon con palos en la cabeza, en las costillas, tórax, abdomen, codo, rodilla y también en los pies. Añadió que le dispararon cerca del odio para aturdirlo y que perdiera la audición. «Le echaron ácido, y no sabemos si fue en estos arboles o en los sótanos de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim), donde le aplicaron las descargas eléctricas y otras torturas», agregó.

La abogada destacó, que el régimen ha detenido a niños, niñas y jóvenes en las manifestaciones del país desde los 13 años en adelante, a quienes «han golpeado salvajemente sin importar su condición física». «Los han asfixiado con gases tóxicos directamente en el rostro, les han causado quemadura, les han disparado perdigones a quemarropa, los han hecho comer excremento, los han desnudado, han sido víctimas de actos lascivos y a algunos, los han violado», dijo Suju.

Hemos registrado en este primer semestre 72 nuevas víctimas directas de torturas que tiene ademas añadida la desaparición forzada temporal, detección arbitraria y la violencia sexual. Estos testimonios se unen a los 111 casos recopilados en el 2018 y a los 430 denunciados entre el 2013 y 2017.

«Caba de refrigeración, uso de ácidos o sustancias reconocidas que inyectan a las víctimas o en las heridas sangrante, pisar los testículos, tratar de violar a los detenidos con un palo y luego metérselos en la boca, confinamiento en celdas oscuras haciendo que coman como animales del piso y que hagan sus necesidades encima causando infecciones, golpizas con puntapié e incluso con los puños, shock eléctricos», relató Suju otros métodos de torturas usado contra las víctimas.

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