Este artículo fue publicado originalmente en este website.

Este artículo apareció en La Patilla: https://www.lapatilla.com/2019/04/17/griselda-reyes-tiempo-de-rendicion/

 

El Señor nos habla en el Corintios 13: 1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

Y es que definitivamente tenemos que ponerle amor a lo que hacemos y creemos porque si no lo hacemos sería algo ahí vacío, sin sentido, convirtiéndose en prelado de un fracaso rotundo devorado por la miseria en un lastre de podredumbre, el Señor nos dice una y otra vez que el amor tiene que estar sobre todas las cosas, si no tenemos amor en lo que hacemos será un pecho hueco.

En mis recorridos por Venezuela he encontrado mucho amor en las miradas de las personas que ven en nosotros esa luz de rendición y esperanza, lo que se puede determinar que somos el reflejo del mensaje de Dios en la transparencia de nuestra palabra, también es que hemos llegado a rincones donde ya más nadie va, porque se convirtieron en esos líderes de oficina que piensan que las personas se manejan con un mensaje de texto al frío, de un teléfono como único medio fácil de comunicarse, prefieren las altas cuentas en facturas telefónicas, que estar en el calor de abrazo fraterno. Por eso cuando van a estas comunidades reciben el rechazo o el desprecio de quien dirige, o por el otro lado que enviando un mensaje tras las luces de la cámara de televisión creen que puede influir en el pensamiento y dolor que sufre una madre a la hora de salir a buscar los alimentos.

Hoy estamos en Semana Santa, tiempo propicio para reflexionar en ese exámen obligado de conciencia que nos invita a definir las posturas necesarias a construir, pero eso parte de una necesidad infinita, la de tener esa guía espiritual que nos da nuestro Padre Celestial, quien nos invita a reaccionar, a luchar con la Fe y el Amor por las cosas que creemos, que sentimos y que defendemos, somos el reflejo de un empolvado mensaje que busca reavivar las energías necesarias para enmarcar los basamento lógicos del compromiso y desarrollo progresivo de las cosas, a ese esfuerzo que nos invita Jesús al que no podemos rendirnos, debemos sacar todas las fuerzas que tengamos en el corazón para convertirlas en obras.

Dios es amor y nos dijo: “Si tu Fe es más grande que un grano de mostaza moverá montaña”, pero nuestro otro Padre, el libertario nos dijo: “Dios concede la victoria a la constancia” pues nos corresponde a nosotros unir la Fe, con la constancia, que al regocijo del día viene siendo semejante en la fuerza y en el contexto de las cosas, porque sólo la Fe que constantemente le pongamos a nuestras acciones nos permitirá mover con mucha fuerza todas las barreras que encontraremos en el camino.

Dios nos dice que si no le ponemos amor a lo que hacemos será como un hierro torcido que no podrá enderezar, con esto determinamos que es evidente que el amor nos indica el camino hacia donde debemos ir, con un rumbo firme y coherente, capaz de entender que las cosas pasan por algo, que tenemos que poner todas las fuerzas a ese amor para que nos dé los resultados esperado, que por definición nos da.

Llegó la hora de la mujer, y en estos tiempos de rendición es preciso entender que los tiempos, aunque sean turbulentos, es preciso abrirse a nuevas experiencias, y es que hemos probado todo, hasta un conductor de un autobús y a la final del día el resultado es el mismo, entonces, por qué no probar con una mujer, si hemos obtenido tanto resultados negativos, por qué no intentar con la mujer, que por género son más temerosas de Dios, organizadas y hacemos 7 cosas a la vez, sin incluir el maquillaje, además somos madres y planificadas.

Es tiempo de rendición, es reflexión y de buscar en nuestro interior esa luz de verdad que esperamos los seres humanos para guiar nuestros pasos hacia un destino mejor, Dios con su amor nos invita a abrir nuestros corazones y purificar muestras palabras, para hacerlas entendibles a los oídos de los demás, la bondad de nuestro sueño debe estar arraigado al tamaño de nuestro compromiso por la patria, ésta que nos vio nacer.

@Griseldareyesq

Deja tu comentario desde Facebook