En redes sociales se difundió masivamente un video donde se ve a una mujer maltratar y tirar a una anciana mayor en un corredor afuera de una vivienda, en las imágenes se aprecia que le grita y jalonea para posteriormente dejarla tirada en el piso, lo que causó indignación en los internautas y le apodaron la “Cuerva de Tláhuac”.

La agredida fue identificada como Felipa Hernández, de 94 años y se detalló que la mujer que la jaloneó es su hija, el hecho ocurrió en la calle Camino Real, de la Unidad Habitacional Tierra de la alcaldía Tláhuac, en la Ciudad de México.

El maltrato a la señora, identificada como Felipa, fue captado por sus vecinos, quienes ya denunciaron lo ocurrido y señalaron que son constantes, sin embargo las autoridades no se han presentado.

Las imágenes muestran a la mujer de cabello cano que apenas puede moverse, quien es tomada por el brazo y empujada hacia el suelo, provocando que caiga.

Al difundirse el video la enfermera Valeria Vázquez del asilo Casa Madre Teresa se dio a la tarea de buscar a la señora para rescatarla de los maltratos y alojarla en la casa hogar para que tuviera los cuidados necesarios, ya que apenas puede permanecer de pie por su avanzada edad.

Un hombre humilló y agredió a una anciana e silla de ruedas también en la CDMX 

El mes pasado, a principios de junio también circuló un video donde un sujeto humilla a una anciana en silla de ruedas presuntamente porque se había orinado hecho en la cama, sin embargo el maltrato y los insultos del hombre causaron el enojo de miles de usuarios que lo compartieron.

En la videograbación, tomada de manera clandestina por un vecino, se observa a una anciana sentada en una silla de ruedas, esto en el patio de una casa. De pronto, sale un hombre y le reclama por haber ensuciado una prenda: “mira doña perfecta, mira, mira, doña perfecta… ¿Entonces pa’ qué te haces del pinche baño? ¿Qué no puedes o estás mensa?”, le reclama airadamente mientras le enseña lo que parece una prenda de vestir sucia. Acto seguido, el agresor comienza a golpearla con esa misma prenda y se la pone en la cara.

Y si quieres ahorita que vengan tus hijas les dices que te lleven a tu casa, ¡chingada madre!”, el sujeto continúa reclamando mientras manotea.

Finalmente, el hombre abofetea a la mujer y le dice que “se ponga viva”.
Hasta este momento, se desconoce el parentesco entre la anciana y el individuo, ni si ya se ha investigando el caso por parte del DIF de la capital.

De acuerdo con usuarios de redes sociales, el material fue grabado en la calle Llano Verde de la colonia Llano Redondo, perímetro de la Alcaldía Álvaro Obregón, en la Ciudad de México.

90% del maltrato a ancianos son por parte de sus hijos, es un delito tipificado

El aislamiento y la vulneración de la tercera edad en México es poco visible, pero no por ello menor: hay escasas instituciones que atienden la problemática y esta se alimenta de la desinformación y unos lazos familiares a menudo complicados.

La investigadora en Ciencias Médicas del Instituto Nacional de Geriatría, Liliana Giraldo, cuenta a Efe que el maltrato al adulto mayor es una violencia metamórfica y se debe documentar en cinco niveles: físico, psicológico, financiero, negligencia y abuso sexual.

“No solo hablamos de violencia física y psicológica, nosotros en el maltrato incorporamos la negligencia, que es un concepto fundamental”, señala.

La negligencia es una violencia pasiva que se escenifica cuando el mayor necesita cuidado y los que le rodean practican la omisión o, en su lugar, brindan atención de manera inadecuada.

Pese a ser una forma de agresión inconsciente, “se está atentando contra la salud y la vida del adulto mayor”, explica.

En la cotidianeidad del adulto mayor existe una corrosión por parte de la sociedad: hablarle mal, excluirlo de la conversación, humillarle.

Vivimos en una sociedad capitalista en la que se premia y se valora más lo nuevo sobre lo viejo. Se valora lo productivo“, asevera Giraldo.

El maltrato por parte de sus hijos o familiares comienza una vez el adulto mayor requiere que le ayuden económicamente.

Los lazos familiares son una soga que aprieta de tal manera que incluso puede llegar a asfixiar: El 90 % de las personas que se atiende en la fiscalía capitalina son víctimas de sus propios hijos.

La fiscal de Procesos en Juzgados Familiares, Claudia Violeta Azar, cuenta a Efe algunas operaciones de rescate a mayores en condiciones extremas.

Gracias al sistema de denuncia anónima, la fiscalía localizó a un anciano postrado en un colchón tendido en el suelo, con su cuerpo macilento respirando frágilmente.

Sobre su tez cadavérica se posaban cucarachas, atraídas por los excrementos a su alrededor, única opción que tenía la víctima para hacer sus necesidades.

Lo encontramos hecho un esqueleto“, describe Azar, que responsabilizó a su hija de la condición en que estaba el anciano.

Cuando la vieron aparecer, portaba un trozo de queso de puerco y repetía: “Yo ya le di de comer”. La joven presentaba una deficiencia mental grave que le impedía distinguir la crueldad de sus propios actos.

Además, “el hecho de desconocer la ley no te exime de su cumplimiento“, aclara la fiscal al mencionar uno de muchos casos.

El Código Civil recoge datos desconocidos para la mayoría de la población, entre los que destaca el derecho de reciprocidad.

El que recibió alimento tiene la obligación de dárselos al que se lo dio“, explica Azar, apelando al amor como necesidad antropológica aplicada a la ley.

El incumplimiento de la obligación alimentaria es considerado un delito penal, y se ha llegado a castigar en algunas ocasiones con prisión preventiva.

Es algo excepcional, lamenta Azar, pues los adultos mayores, ante la violencia, practican el mutismo selectivo, contribuyendo a la invisibilidad del conflicto.

Algo lógico, argumenta, pues existe una línea de sensibilidad, de sentimiento maternofilial. “¿Cómo voy a meter a los hijos a la cárcel?“, se preguntan los padres.

Actualmente, en México solo existen tres agencias que se dedican a la protección del adulto mayor, dos de ellas en la capital y con un funcionamiento ejemplar. Desde sus respectivas aperturas en 2010 y 2015, han registrado 61,000 denuncias.

En el resto del país, el problema permanece todavía más invisible, con la esperanza de que las medidas que se toman en la capital tengan réplica en el resto de estados.

La fiscal destaca la necesidad de educar a los niños a naturalizar el trato a los mayores y a estos últimos a no posicionarse como víctimas. Por ahora, “la violencia forma parte de la cultura del mexicano”, lamenta.

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