“Un segundo trimestre en contracción pondrá a México en una recesión técnica, lo que podría depreciar al peso y el mercado continuaría presionando por más recortes de tasas por parte del banco central”, alertó el economista en jefe del BofA, Carlos Capistrán.

En ese mismo sentido, el Banco de México (Banxico), en su minuta de la última junta de gobierno, menciona que el análisis de las tasas de crecimientos de los últimos trimestres “sugieren la posibilidad de una ligera recesión”, aunque la mayoría de los subgobernadores de la institución reconoce una desacelaración económica.

¿Qué es la recesión técnica?

Un país se encuentra en recesión técnica cuando se registran contracciones del PIB nacional durante dos trimestres de manera consecutiva. La razón de este fenómeno es el debilitamiento de los principales indicadores económicos como el empleo, el nivel de precios, el nivel de producción, la capacidad de pago y el consumo interno.

La diferencia entre una recesión técnica y una recesión económica, de acuerdo con el portal Momento Financiero, es que la primera conlleva únicamente la visualización de señales de desaceleración, sin embargo, esta situación puede corregirse a través de modificaciones en el gasto público.

Por otro lado, la recesión económica implica entrar a un ciclo donde la actividad económica se reduce, por lo tanto se disminuye el consumo y la inversión y, por si fuera poco, aumenta el desempleo. Además podría haber desestabilidad financiera prolongada y se mostrarían efectos negativos a nivel macro y microeconómicos.

Los datos revelan que en el primer trimestre del 2019, la economía cayó 0.2% y las expectativas para los siguientes tres meses del año también son negativas, pues los indicadores de actividad económica se han mostrado débiles durante los meses de abril y mayo.

Todo esto forma parte de una cadena, porque las actividades terciarias (comercios y servicios), las cuales generan más de la mitad de la producción total, desaceleraron en abril y las actividades secundarias como las industrias de la construcción, manufactura y generación de energía continúan con bajo dinamismo.

Para el BofA, entre los factores que influyen en la economía mexicana destacan la guerra comercial internacional, la cual ha desacelerado la exportación de manufacturas. Asimismo, otro elemento que generó incertidumbre para los inversionistas fueron las amenazas del presidente Donald Trump de imponer aranceles generalizados de 5% a México.

Para esta misma institución financiera, el riesgo de que México entre en recesión es que las calificadoras internacionales pudiesen realizar una nueva degradación crediticia de la calificación soberana del país y eso podría aumentar el riesgo actual de una degradación crediticia para Pemex y para el gobierno mexicano si es que no las convence del Plan de Negocios que tiene para la petrolera.

Con la publicación del PIB, el cual será dado a conocer el 31 de julio por Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) se confirmará el momento económico por el que atraviesa el país.

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