Todo ocurrió durante el año 2002, en el sector El Valle de Mérida, cuando José Leonardo Nava quien hoy tiene 31 años de edad, presuntamente fue víctima de abuso sexual por parte del sacerdote Juan Huerta Ibarra de nacionalidad mexicana, actualmente radicado en  Chicago,  Estados Unidos, así lo relató a Caraota Digital.

«He decidido hacer pública una denuncia que durante muchos años ha marcado mi vida y no precisamente para bien. Cuando era un niño de 13 años fui víctima de abusos sexuales. El clérigo, valiéndose de su investidura sacerdotal, de mi inocencia y de la buena voluntad de mi familia, me invitó en varias oportunidades a la casa de formación religiosa denominada Casa Reino de Los Apóstoles ubicada para ese entonces en El Playón, bajo la premisa de formar parte de la congregación religiosa», señaló.

Explicó que su vida ha sido marcada desde esa fecha y luego de una terapia y la ayuda de un psiquiatra decidió sacar a la luz los hechos.

Recordó que para marzo de 2019, en la ciudad de Caracas presentó ante el cardenal Baltazar Porras Cardozo un escrito narrativo de lo ocurrido para elevarlo ante la instancia canónica , el cual fue remitido por el prelado a la congregación a la que pertenece el acusado.

El pasado 25 de julio de 2019 realizó la denuncia ante la Fiscalía Superior del Ministerio Público (MP) en la ciudad de Mérida,. «Me dijeron que harían la distribución correspondiente del caso y asignarán el fiscal para iniciar la investigación de los hechos punibles», apuntó.

«Considero que con este actuar he hecho lo que ante la sociedad y mi conciencia corresponde», dijo.

Araujo hizo un llamado al Ministerio Público para que el responsable sea castigado. «No se trata de una persona, ojalá nunca me hubiera correspondido a mí, se trata de sancionar con miras a que estos delitos horrendos no sucedan», precisó.

«Mi denuncia va contra el infeliz y criminal sacerdote, quien mancilló mi niñez, me sumo a todas las víctimas a nivel mundial que hemos decidido ser valientes», relató.

¿Por qué esperar 17 años para denunciar?

Indicó que ha sufrido el trauma del silencio y el trauma pedofílico. «Uno por sus propios principios es incapaz de denunciar, yo sufrí muchas depresiones», dijo.

Detalló que el cura tuvo un acercamiento con su familia y se aprovechó que su padres eran creyentes. «Él me daba obsequios, franelas, llaveros y uno de niño es vulnerado», lamentó.

Fotos: Jade Delgado

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