El presidente de Ecuador Lenín Moreno habla durante una rueda de prensa. | EFE/José Jácome

El presidente de Ecuador, Lenin Moreno, aseguró este sábado que hay pruebas de que se convirtió en un “centro de espionaje” a la habitación que usó el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en la Embajada del país suramericano en Londres.

“Tenemos todas las pruebas de que la habitación en la cual residía el señor Assange se había convertido en un centro de espionaje para poder observar, para poder detectar mediante el hackeo ciertos elementos de defensa, de economía, de política por parte de los países hermanos”, dijo.

Anotó que dentro de las reglas para garantizar refugio “precisamente está el hecho de no intervenir en la política de países hermanos”.

Según Moreno, Assange (al que se refirió como un hacker) “daba información direccionada de políticos y de países” y calificó como “cosa rara” que el fundador de WikiLeaks “jamás” haya dado información del presidente anterior, en referencia a su predecesor Rafael Correa, en cuyo gobierno se otorgó asilo al australiano.

“Sin embargo, del presidente actual (Moreno), se desvivió en enviar información, inclusive, traicionando cualquier principio básico de que la familia de los políticos, principalmente, su esposa y sus hijos, están fuera completamente de la lucha política”, comentó.

Agregó que “todo esto hizo que (…) el Gobierno ecuatoriano decida terminar ya con ese asilo” y Assange “este momento está respondiendo ante la justicia inglesa, que también nos dio la garantía (de) que en ningún momento extraditaría al señor Assange a un país en el cual corra peligro su vida”.

“Es la única condición que pusimos”, dijo Moreno antes de señalar que la situación “ha permitido que la relación con Estados Unidos e Inglaterra se vuelva una relación bastante más fluida y bastante mejor”.

El pasado 11 de junio, una portavoz del Departamento de Justicia confirmó a Efe que el Gobierno de Estados Unidos pidió formalmente al Reino Unido la extradición del fundador de Wikileaks.

Assange, de 47 años y origen australiano, se enfrenta en una corte federal del estado de Virginia a varios delitos de espionaje y de publicación de documentos altamente clasificados, en relación con la filtración masiva que organizó en 2010.

El 11 de abril Assange fue detenido por la Policía británica tras ser sacado a rastras de la Embajada ecuatoriana en Londres, después de que Quito rescindiera el asilo que le había concedido en 2012.

Hace casi siete años, el 19 de junio de 2012, Assange se refugió en la misión ecuatoriana para eludir su extradición a Suecia, que dos años antes pidió su entrega para interrogarlo por presuntos delitos sexuales que él siempre negó y de los que nunca fue acusado.

Assange temía que, si era entregado a la Justicia sueca, acabaría siendo extraditado a Estados Unidos, donde se enfrenta a cargos por la difusión en 2010 de documentos secretos sobre las guerras de Irak y Afganistán, entre otros asuntos. /EFE

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