El ex juez y actual ministro de Justicia y Seguridad Pública de Brasil, Sergio Moro, se ofreció a comparecer ante el Senado para esclarecer los contenidos de unas conversaciones privadas que ponen en entredicho su imparcialidad en la condena que puso en prisión al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Moro, que en 2017 condenó a Lula en primera instancia a nueve años y seis meses de prisión por recibir un apartamento en una playa de Sao Paulo a cambio de favores políticos a la constructora OAS, será escuchado la próxima semana, por la Comisión de Constitución y Justicia del Senado.

La audiencia fue anunciada este martes por el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, quien dijo que Moro se puso a disposición de los parlamentarios por medio de un oficio, tras la filtración de las conversaciones privadas.

Según The Intercept, el medio que sacó a la luz pública las conversaciones, cuando Moro era juez, sugirió a fiscales de la Lava Jato cambiar el orden de las fases de la operación, lo que está prohibido por ley.

La revelación de los mensajes, transmitidos por Telegram y que llegaron a The Intercept gracias a un “hacker” anónimo que intervino los teléfonos de Moro y algunos fiscales, ha causado revuelo en Brasil y ha llevado a la defensa de Lula a reiterar que el ex mandatario ha sido víctima de una “persecución política” y que el juicio en su contra estaba “viciado” y debía ser declarado nulo.

Este martes, el jefe del equipo de abogados de Lula, Cristiano Zanin Martins, subrayó que esos mensajes serán utilizados para “reforzar” ante la Justicia sus solicitudes de “nulidad del proceso” y de “declaración de inocencia” e inmediata liberación de Lula, en la cárcel desde abril del año pasado.

El actual ministro de Justicia ha restado importancia al contenido de los mensajes y ha señalado que en los mismos “no se vislumbra cualquier anormalidad o dirección de actuación” cuando era magistrado.

Asimismo ha insistido en que las conversaciones publicadas fueron sacadas de contexto y en que la gravedad del asunto está en la intervención ilegal de los teléfonos de las autoridades.

Ante el escándalo suscitado por la filtración de las conversaciones, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha guardado silencio, aunque este martes mostró un claro respaldo a su ministro de Justicia.

Bolsonaro, el mayor antagonista político de Lula, recibió a Moro para una reunión privada en su residencia oficial y luego juntos embarcaron en una lancha para atravesar el lago Paranoá de Brasilia y asistir a una ceremonia en la que el ministro fue condecorado.

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