El chef venezolano que recorre el mundo en un buque mercante (+Video)

chef venezolano

Marcello Corona es un chef venezolano de 27 años de edad que desde hace un lustro se encuentra recorriendo el mundo a bordo de un buque mercante, luchando contra el mal tiempo que puede encontrarse y la falta de provisiones, que lo han llevado a preparar hasta pasta con gallina guisada para que a la tripulación no le falte alimento.

«Mi primer trabajo fue a bordo de un remolcador en un muelle venezolano hace 5 años, pero la primera navegación larga fue hacia Nicaragua, donde teníamos una ruta que iba desde Curazao a Nicaragua. Hacíamos operaciones de carga en Curazao y nos íbamos a Nicaragua. Eran 5 días navegando y 3 días de regreso, para ese momento era una navegación bastante larga», declaró Corona en entrevista exclusiva para El Observador de RCTV.

Sin embargo, aunque su trabajo le permite visitar países distintos al suyo, la rutina dentro del buque es casi militar y Marcello debe levantarse a las 5:00 am para que la tripulación -normalmente de 20 a 50 personas- tenga el desayuno a la hora de iniciar labores.

«Inicio el desayuno que se sirve de 7:00 am a 7:30 am, luego tengo un break de media hora, donde veo las actividades del día en el barco. Todos los días se le hace un mantenimiento distinto a cualquier equipo de la cocina o del barco (…) entre mis funciones a bordo está ser mayordomo: estar pendiente de todo lo que es el mantenimiento de las áreas comunes del barco», relató el cocinero venezolano, quien se encuentra actualmente en Corea del Sur, luego de un viaje de 60 días continuos.

Corona explicó que su trabajo también implica supervisar a los camareros para que cada zona común del barco y la cocina esté impoluta. «Yo tengo rango medio a bordo y tengo que encargarme de asignar las actividades que tienen que hacer los camareros a diario», añadió el chef que por su trabajo cuenta con múltiples nacionalidades.

Luego del descanso de media hora, Marcello empieza a hacer el almuerzo que tenía ya planificado y se sirve entre 11:30 am y 12:00 m. «Desde esa hora tengo un break de 3 horas para empezar a hacer la cena», agregó.

La cocina se cierra a las 7:00 pm y desde esa hora en adelante, el chef venezolano comienza a planear los menús del día siguiente y a pasar el tiempo libre relatando en sus redes sociales cómo es su experiencia dentro del buque.

Ser chef a bordo implica sacrificios grandes

Con la pandemia, el chef Marcello pasó 8 meses sin pisar tierra firme, pues primero estuvieron en las costas venezolanas, pero luego -de pronto- salió «un flete» para tierras de Asia y ahí empezó la travesía que duró 2 meses y se puso en pausa en Corea del Sur.

«Yo no había pisado tierra en casi 8 meses que tenía a bordo. Sin embargo, en situaciones normales, sin pandemia, puedes coordinar con el capitán y bajar a tierra 1 vez al mes o cada 2 meses. Siempre depende de dónde estés», prosiguió el cocinero venezolano que por vivir lejos de los puertos de su país, se queda sin ver a su familia durante 3 o 4 meses que dura «el contrato».

El chef Marcello Corona ha visitado países como Aruba, Trinidad y Tobago, Curazao, Brasil, Panamá, China y Corea del Sur a bordo de un buque mercante, siendo los dos últimos los que más lejos han estado de su Venezuela natal y su Guatire residencial.

No obstante, este cocinero venezolano también ha tenido momentos de miedo a bordo, cuando las provisiones se están agotando y todavía no se avista tierra firme, o cuando el mar causa estragos en el buque y hace de sus días de trabajo más largos y agotadores porque toca recoger el desastre que dejó la marea inestable.

«Indudablemente mi momento de más miedo fue cruzando el Océano Índico y nos estábamos quedando sin provisiones. Por mal tiempo se retrasó la navegación, tenía 13 días de comida y todavía faltaban 26 días para llegar. Todos los días rezaba para que la comida se me multiplicara y tuvimos que hacer recortes de comida para llegar sin que se agotara», contó Marcello Corona entre risas generadas por la zozobra que vivió en ese momento.

Hablemos de cocina

A bordo de un buque mercante, la duración de las provisiones depende estrictamente del chef y su reposición se debe a un trabajo coordinado entre el cocinero y el capitán del barco quienes, según Corona, deben estar en constante comunicación respecto al inventario de comida y el tiempo que dura en las neveras del navío.

«El secreto para que las provisiones duren, dado lo incierto que es el tiempo a bordo porque puede variar, es tratar de trabajar con proteínas al máximo en almuerzos y trabajar con harinas en la cena para poder rendir los alimentos y que la tripulación esté bien nutrida para sus labores», explicó el venezolano graduado oficialmente de chef de cocina y chef pastelero.

En caso de que se estén acabando los alimentos, Marcello comentó que debe tratar el tema directamente con el capitán, quien hace una «requisición de provisiones» y en la próxima parada que haga el barco en tierra firme poder embarcar nuevos insumos necesarios para seguir navegando.

«Una vez casi nos quedamos sin provisiones, estuvimos a un día para quedarnos sin comida y no fue nada agradable», prosiguió Corona mientras recordaba la desesperante experiencia.

En este contexto, el venezolano recordó dos anécdotas de preparaciones «locas» que ha tenido que llevar a cabo por la falta de alimentos a bordo, pues no siempre se tienen todos los ingredientes para cocinar grandiosos platos.

«Una vez me tocó cocinar una pasta con un guisado de gallina. Abrí 70 paquetes de pasta deshidratada china que acompañé con una salsa para la que tenía solo 2 litros de leche, ajo y guisantes, algo totalmente loco (…) en otra oportunidad tuve que hacer arepas de arroz porque nos quedábamos sin harina precocida de maíz», prosiguió el chef de 27 años de edad.

Actualmente, Marcello está esperando salir del aislamiento coreano, pero mientras lo hace se ha dedicado a documentar la comida que le ofrece el país asiático y lo ha publicado en su cuenta de Instagram, donde también ha hecho alarde de grandiosos platillos y postres preparados a bordo.

Por ahora, el chef venezolano sigue en Corea del Sur, sin saber aún cuál será su próximo destino, pues el trabajo a bordo es tan imprevisible que podría terminar en cualquier rincón del mundo.

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