Venezolanos aseguran que con escasez de agua y combustible es imposible respetar la cuarentena

escasez de agua

Aproximadamente 200 venezolanos hacen fila en una calle de Caracas para poder recolectar agua de un viejo hidrante a causa de la escasez de los recursos básicos en Venezuela, en su mayoría han cubierto sus rostros con tapabocas caseros, buscando prevenir contagiarse de COVID-19.

Una jubilada de 62 años de edad, identificada como Eva, que entra dentro de la población en riesgo, sale con mascarillas y guantes de hule, aguarda su turno para cargar algo del vital líquido.

«Estamos dispuestos a respetar la cuarentena, pero ¿cómo la respetamos si diariamente tenemos que buscar agua tres y cuatro veces? No quiero salir de mi casa, pero ¿cómo hacemos con esta escasez?», se preguntaba Eva, quien lograba transportar 10 litros de agua en cada viaje.

Desde hace cinco años en la zona, ubicada a pocas cuadras del palacio presidencial de Miraflores, empezó la escasez de agua luego de construirse nuevas edificaciones. A Eva, con suerte, le llega agua una hora a la semana.

En casa de Eva se han extremado las medidas ante la escasez para evadir el nuevo coronavirus, que ya suma 129 contagios y 3 muertes en Venezuela. Para cumplir la recomendación de lavarse las manos.

La escasez no es solo de agua

En Caracas, hasta hace poco exenta de la merma de combustible en el país con las mayores reservas de crudo del mundo, varias gasolineras permanecen cerradas. Otras son rodeadas por extensas hileras de vehículos.

Por su parte, el gobierno legítimo atribuye el colapso de la vital industria petrolera a la corrupción e impericia, mientras que el régimen la achaca a sanciones de Estados Unidos que obligaron recientemente a la petrolera estatal rusa Rosneft a cesar actividades en Venezuela.

Alertan sobre escasez de comida

Los trabajos ocasionales que conseguía un venezolano identificado como Rigoberto Gadea, soldador de 59 años de edad están paralizadas desde que llegó la pandemia. Dice vivir una cuarentena con hambre.

«La cuarentena está bien, pero ¿dónde está la comida que ofreció el gobierno?», reclama Gadea, que evita desayunar para rendir el dinero enviado por sus hijos que emigraron, al igual que otros 4,9 millones desde finales de 2015.

Sin embargo, con una familia de cuatro personas, tres kilos de lentejas y dos de pasta, solo le duran una semana a Eva, que debe salir a buscar eventualmente un kilo de lo que pueda pagar.

Ante la escasez de gasolina, el transporte de los alimentos a todas las zonas del país se verá comprometido en su totalidad para la mayoría del territorio nacional.

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