Djokovic se corona con su quinto trofeo en Roma

Este 21 de septiembre será un día inolvidable en la carrera de Novak Djokovic. El serbio no solo había superado el récord de Pete Sampras como No. 1, acumulando una semana más en lo más alto del FedEx Ranking ATP (287), sino que este mismo lunes se convirtió en el hombre con más coronas ATP Masters 1000 de la historia con 36 títulos de esta categoría.

Djokovic se impuso en la final del Internazionali BNL d’Italia a Diego Schwartzman, que trataba de conquistar su primer ATP Masters 1000, por 7-5, 6-3, en una hora y 53 minutos. De esta manera, sumó su quinto trofeo en el Foro Itálico (2008, 2011, 2014, 2015, 2020).

Las marcas que batió el serbio tras imponerse en Roma no quedan ahí. A sus 33 años pasó a ser el campeón más veterano del torneo en la Era Abierta. Y es que Nadal, que ha levantado el título en nueve ocasiones, lo hizo por última vez el pasado curso cuando tenía 32 años.

El principal favorito en la tierra batida italiana se reafirma en lo más alto del FedEx Ranking ATP, gracias a un récord de 31-1 en 2020. También puede presumir de haber enlazado la victoria en los últimos tres ATP Masters 1000 en juego (París, Cincinnati y Roma) y un total de 15 triunfos en los torneos de esta categoría.

Cualquiera podría esperar que las piernas de Schwartzman estuviesen algo más pesadas después de la dura batalla un día antes frente a Denis Shapovalov en semifinales (3 horas y 15 minutos). Sin embargo, el argentino saltó a la pista fresco de físico y mente. Tan incisivo en el resto como lo fue ante el canadiense (6 breaks) o Rafael Nadal (5 breaks). Y ante el serbio no fue una excepción. En los primeros tres juegos, convirtió dos quiebres para adelantarse 3-0 en 18 minutos.

Djokovic tardó en desperezarse y empezar a impartir su mejor tenis. Pero tocaba ponerse a trabajar para que su rival no se escapara peligrosamente. El argentino también ayudó al rescate del serbio, con una doble falta para devolver, de inmediato, uno de los quiebres (3-2). Otra serie de errores como un remate al pasillo y el nivel más alto del serbio permitieron igualar la final (3-3).

El estado de confianza del No. 15 del mundo era tal que ni siquiera la reacción de un rival como Djokovic pudo apagar su agresividad al resto. Y en el noveno juego volvió a amenazar el servicio del serbio, pero esta vez fue capaz de defenderse con cambios de ritmo, velocidad y dejadas. Más tarde, fue el propio Schwartzman quien tuvo que levantar un punto de set con 4-5, 30/40. Lo consiguió. También en la segunda oportunidad con 5-6, 15/40. Y en la tercera con 5-6, 30/40. Pero la cuarta ya fue imposible. Una derecha al pasillo de dobles dio el primer set a Djokovic.

Caer y volver a levantarse. La consiga del argentino durante toda la semana ha sido muy clara. Más allá de la adversidad, hay que seguir peleando. Y en el inicio del segundo set puso en aprietos el servicio de Djokovic una vez más. Tanto que repitió el mismo guion del set inicial, estrenándose con un quiebre. Pero esta vez Djokovic no dejó que su rival se escapara y devolvió el break en el siguiente juego (1-1).

Cada vez que el serbio bajaba la guardia, ahí estaba el argentino para apretar las clavijas. En el quinto juego se colocó 2-2, 15-/40 tras un error no forzado desde el fondo y una doble falta. Un pobre porcentaje con segundos servicios (17% hasta entonces) era una importante lacra. Sin embargo, Djokovic no estaba dispuesto a sufrir más. Elevó el nivel cuando más lo necesitaba para encadenar cuatro puntos consecutivos (3-2).

A partir de entonces, Schwartzman se fue diluyendo, perdió la consistencia de los días anteriores y Djokovic se hizo aún más fuerte. Enlazó tres juegos seguidos para cerrar el partido y su quinta corona en Roma.

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