Lindor a darlo todo, por “341 millones de motivos”

Lindor

Luego de convertirse la noche del miércoles en el torpedero con el contrato más caro de la historia de las Grandes Ligas, la primera llamada que hizo el puertorriqueño Francisco Lindor fue a su prometida, Katia, quien estaba en casa con la pequeña hija de la pareja. La siguiente fue para su hermana, que ya estaba dormida. Ninguna sorpresa, dado lo tarde que era. Rebosante de nervios y energía en su hotel de Washington, Lindor siguió marcando números. Su padre. Sus primos. Varios de sus amigos.

Un día después, con la tinta de su extensión de contrato con los Mets de 10 años y US$341 millones todavía fresca, Lindor no pudo evitar reírse cuando recordó la conversación con su padre, una de las personas que más lo han apoyado, y también uno de sus más duros críticos. Lindor le confesó a su padre que quería gritar. Miguel Lindor le dijo que no lo hiciera.

Lee también: Miguel Cabrera da el primer jonron de MLB del 2021 y bajo la nieve

“Le dije algo como, ‘Papá, ¿de qué estás hablando?’”, recordó el joven Lindor riéndose, señala el reporte de Anthony DiComo de MLB.com. “‘¿Tú sabes cuándo vas manejando por la autopista y ves el letrero del Powerball que dice US$300 millones? ¿Me vas a decir que no vas a gritar? Yo voy a gritar. Quiero gritar’”.

Luego, Lindor le puso fin a la comparación: “Obviamente, he trabajado para esto durante toda mi vida. No es como que escogí un número y me lo gané”.

Para Lindor no fue ninguna lotería

Para Lindor, esto ciertamente no fue ninguna lotería. Cerca de 16 horas después de acordar los términos de una extensión que lo mantendrá en los Mets hasta que tenga 38 años, Lindor hizo hincapié en que sus negociaciones no se centraron en conseguir más dinero que el dominicano Fernando Tatis Jr. (aunque lo hizo, por US$1 millón), ni en superar el valor a la fecha del contrato de Mookie Betts (también logró eso). En vez de eso, el enfoque fue establecer raíces en una ciudad que, si bien todavía es extraña para Lindor, le fascina como ninguna otra.

“Sé que no he llegado a Nueva York, pero los muchachos me hicieron sentir bien cómodos”, dijo Lindor. “Me hicieron parte de lo que han creado en el clubhouse y eso me encantó. Me fascina tener la oportunidad de traerle un campeonato a Queens”.

El contrato no deja de tener un riesgo significativo para los Mets, que ahora estarán atados a Lindor por más de una década. Estuvieron dispuestos a hacerlo, tanto por las razones obvias – Lindor es un campocorto y bateador ambidextro en el tope de su carrera, con poder, velocidad, una ofensiva élite y una defensa de Guante de Oro en una posición privilegiada – como por las menos tangibles. Desde los primeros días de los entrenamientos, el manager del equipo, Luis Rojas, y otros miembros de la organización han aplaudido a Lindor por su capacidad para integrarse a la cultura del clubhouse. Ven en el boricua a un líder puede representarlos fuera del terreno por muchos años.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.