México 86: Diego Armando Maradona y la mano de Dios

Las magnánimas gestas de su pierna zurda se convirtieron en el arma más temida en las canchas de todo el orbe. Argentina, Nápoles y el mundo se enamoraron de él.

Ese fue Diego Armando Maradona, hizo posible lo imposible, le puso rebeldía a la pelota. Este zurdo prodigioso nació el 30 de octubre de 1960. Creció en Villa Fiorito, provincia de Buenos Aires, con un balón en los pies. Desde niño hizo maravillas con Los Cebollitas, su equipo infantil.

El camino empezaba a discurrir éxitos con el balón y su firma con Argentinos Juniors lo llevó a debutar 10 días antes de cumplir los 16 años de edad, el 20 de octubre de 1976. El fulgor de los pies de ese imberbe señalaba la posibilidad de ser convocado al Mundial de 1978 en su propia tierra. El 19 de mayo de 1978, el técnico albiceleste César Luis Menotti anunció los 22 convocados y «el Pibe» no estaba en la lista. Algunos criticaron la decisión; mas Argentina sin «Dieguito» ganó la Copa del Mundo.

Maradona se quedó tranquilo esperando su momento. Marcó 22 goles con Argentinos Juniors y enfiló rumbo a Japón, donde en 1979 ganaría el Mundial Juvenil con seis goles de su manufactura. Ese mismo grupo de pibes capitaneados por el «10» escribirían una página dorada en tierras aztecas siete años después.

Mientras ese momento llegaba, Maradona se marchó a Boca Juniors y fue campeón con la institución xeneize. Luego cruza el Atlántico con destino a España. La tierra hispana nunca se le dio bien, primero fracasaba con la albiceleste en España 82 y posteriormente con el Barcelona atraviesa desde una hepatitis hasta una fractura, destacando apenas al ganar una Copa del Rey.

El zurdo de oro se marchaba a Italia y sentó bases en el estadio San Paolo de Nápoles. Allí le dieron la 10 y el brazalete de capitán del Napoli y en agradecimiento les obsequió el primer scudetto, en la temporada 1986-1987, a ese «equipo pobre» ante los gigantes del norte de la bota.

En la Copa del Mundo de 1986 hizo lo que le vino en gana, marcando cinco goles, dos memorables frente a Inglaterra en triunfo 2-1 en Cuartos de Final. Allí protagonizó la célebre «mano de Dios» (frase que se incorporó al imaginario popular para sugerir una intervención divina) para superar por alto al no menos legendario Peter Shilton y el segundo en donde dribló a cinco hombres desde la media cancha en el denominado mejor gol de los Mundiales. Otros dos tantos suyos ante Bélgica permitieron superar la Semifinal. En la Final ante Alemania Federal, un pase suyo a Jorge Burruchaga sentenciaba la victoria 3-2 y por antonomasia, al levantar la copa, Diego era el mejor del mundo.

Con el Napoli sumaría dos títulos más, en la campaña 1988-1989 la Copa UEFA y en la 1989-1990 el segundo scudetto napolitano. Llegaría la hora de Italia 90 entre lesiones y suspendidos, Argentina con más garra que buen fútbol llega a la Final con Maradona semiinválido. La final la pierden con un polémico penal que diferencia el 1-0 en beneficio de Alemania.

Comenzaría el declive de su carrera. Sería suspendido por uso de drogas en Italia, luego regresaría al fútbol con el Sevilla de España, posteriormente Newell’s de Argentina y sin pertenecer a ningún club llega al Mundial Estados Unidos 94.

«El Pelusa» había regresado a la albiceleste luego de la humillante goleada 5-0 ante Colombia en las Eliminatorias, que los obligó a jugar el repechaje contra Australia. Entonces «el Diego» regresa, se pone la camiseta 10, se ajusta la cinta de capitán y encamina a su selección a la Copa del Mundo.

Su presencia en el torneo pasa de lo sublime a lo infame. Marca un gol en el 4-0 ante Grecia y sirve otro en el 2-1 ante Nigeria. Luego de ese segundo partido fue seleccionado para un test antidoping que da positivo y significó la expulsión del torneo y su despedida de la selección.

Regresa en julio de 1995 al Boca Juniors para jugar un par de años y retirarse de la acción oficial. Antes de la despedida dirigió al Deportivo Mandiyú y Racing Club.

A finales de 2000 y mediados de 2004 su salud se ve visiblemente afectada al punto de casi morir, pero «El Diego de la gente» (como se llama su libro autobiográfico) se levantó y regresó, convertido desde animador de su propio show de TV hasta juez de concurso de belleza.

En octubre de 2008 se convierte en entrenador nacional. Con su característico desparpajo y hablar de más estuvo en Sudáfrica 2010 donde los albicelestes cayeron en Cuartos de Final ante Alemania.

En 2011 tomó el mando del Al Wasl de los Emiratos Árabes Unidos, sin mayor éxito. Fue despedido en 2012, pero se quedó en Dubái como embajador deportivo del emirato.

En 2014, Maradona laboró en rol periodístico conduciendo junto a Víctor Hugo Morales el programa «De zurda» en el Mundial de Brasil. En 2017 estuvo como entrenador del club Al Fujairah de la Segunda División de los Emiratos Árabes. También fue presidente y director deportivo del FC Dínamo Brest de la Liga Premier de Bielorrusia.

Trabajó en México con los Dorados de Sinaloa, de Segunda División entre 2018 y 2019.  Hasta el momento de su deceso era técnico de Gimnasia y Esgrima de La Plata en su país.

Tenía 60 años de edad y estuvo internado en una clínica de la capital argentina por anemia, deshidratación y un “bajón anímico”. Fue operado de un hematoma subdural. Este miércoles 25 de noviembre sufrió un paro cardíaco que no pudo superar.

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