Desafíos de la presidencia de Joe Biden

Biden
Foto: AFP

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, John Roberts, fue el encargado de tomar juramento a Joe Biden como el presidente número 46, en momento que el país afronta los embates devastadores de dos pandemias: el coronavirus y una aguda polarización que ha dividido al país en dos.

De hecho, Biden fue uno de los 22 senadores que votó en contra del nombramiento del juez conservador Roberts a la Corte Suprema en 2005, y hoy fue quien le asistió en la juramentación.

“Hemos vuelto a aprender que la democracia es preciosa. La democracia es frágil. Y a esta hora, amigos míos, ha prevalecido la democracia”, manifestó el nuevo presidente desde las escalinatas del Capitolio, tras tomar posesión del cargo.

Biden juró en el mismo escenario donde tan solo unos días antes se produjo el insólito ataque de partidarios del ahora expresidente Donald Trump, quienes se mostraron en desacuerdo con los resultados electorales.

“Para superar estos desafíos, restaurar el alma y asegurar el futuro de Estados Unidos, se requiere mucho más que palabras. Se requiere la más elusiva de todas las cosas en una democracia, la unidad.», acentuó.

Fue un llamado a la unidad que el nuevo gobierno espera que tenga resonancia en la población y que ayude a curar las brechas de la división.

A fin de explorar algunas soluciones para que los próximos cuatro años de gobierno puedan cumplir con los objetivos propuestos, DIARIO LAS AMÉRICAS consultó la opinión de dos expertos de la ciudad de Washington en temas de democracia.

Para el vicepresidente de estudios democráticos del Instituto Carnegie Endowment For International Peace, Thomas Carothers, los recientes acontecimientos han dejado en claro que Estados Unidos debe trabajar duro para mejorar su democracia.

“Las instituciones políticas estadounidenses son fuertes. Incluso mientras el presidente Trump trabajaba para hacerle frente a las limitaciones de su poder, el estado de Derecho se mantuvo firme. Sin embargo, existen tendencias preocupantes en la democracia estadounidense, especialmente el aumento de la violencia política y la creciente polarización. Cuando la confrontación es más importante que el compromiso y la cooperación, cumplir con los temas que importan, como la salud pública, la economía y la seguridad nacional, se vuelve aún más difícil”, señaló el especialista.

En cuanto al impacto de la polarización política, Carothers afirmó que no es un fenómeno nuevo, sino la culminación de décadas de profundización de las divisiones partidistas.

“Los puntos de vista conservadores y progresistas en competencia se alinearon estrechamente con los partidos políticos durante la década de 1980 y han continuado desde entonces. El resultado de las elecciones ha sido, en general, que las preferencias partidistas en realidad no cambian mucho, ya que la polarización reduce la probabilidad de ‘votaciones indecisas’ y los enormes márgenes electorales observados en los años 1980. Los resultados de las elecciones han estado reñidos porque el país está muy dividido. En las últimas elecciones, esta división se profundizó tanto que llevó a algunos políticos a intentar deslegitimar a sus oponentes, tanto en 2008 y 2012, esto se vio con el cuestionamiento de la nacionalidad de Barack Obama y luego, en 2016, cuando el presidente Trump sugirió que Hillary Clinton debería ser encarcelada. Sin embargo, el presidente Trump fue el primer mandatario en la historia moderna de Estados Unidos en usar la polarización como su principal estrategia de gobierno. Esto ha tenido graves impactos, incluido el aumento de ‘hechos alternativos’, la violencia política y los ataques a las propias instituciones electorales”.

Al ser consultado sobre la posibilidad de superar el impasse político, el experto manifestó que la polarización en si no es un problema que se pueda resolver a corto plazo.

“La principal esperanza para la reunificación del país es convencer a los estadounidenses de que nuestra democracia puede producir resultados. Abordar la desigualdad económica, mejorar la educación e invertir en la construcción de infraestructura, son áreas que pueden marcar una diferencia real en la vida de las personas y, con suerte, convencerán a los votantes desilusionados de que nuestro sistema político puede funcionar a pesar de los desacuerdos. Sin embargo, los líderes de todo el país deberán mantenerse firmes para rechazar el aumento de la violencia política y defender los valores democráticos. Los líderes políticos marcan el tono de nuestra política, y solo podemos manejar nuestra polarización si cambian el tono de la confrontación constante” concluyó.

Para Erick Langer, profesor de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown, la desaprobación de los resultados electorales, que dieron el triunfo al demócrata Biden, por una parte de la población es preocupante.

Langer sostiene que la polarización no va a desaparecer tan pronto porque no conviene a los intereses políticos, pues desean mantener sus bases movilizadas y con elecciones parlamentarias en dos años es de suponer que esa animosidad se va a mantener, lo que podría crear problemas al gobierno de Biden, a menos que haya una iniciativa partidista que promueva la unidad.

“Lo más importante para Biden es demostrar que tiene un gobierno eficaz, tanto en el manejo de la pandemia de coronavirus como en los retos de otro nivel que enfrenta el país”, resaltó.

Langer considera que la radicalización de la política ha estado alimentada por un sistema informativo, que ha imposibilitado entender los matices de la realidad porque refuerza un mismo tipo de mensaje que favorece la polarización.

“El gran problema con las plataformas sociales no es la propagación de mentiras en sí, sino la sustentación de verdades parciales y aunque no nos guste, al capitalismo informático no importa si divide más o promueve la distorsión de realidades, pues al final estaría amparado en la Primera Enmienda que protege la libertad de expresión” señala este catedrático.

Langer sostiene que el mayor desafío que enfrenta Biden es trabajar conjuntamente con los republicanos, pues en gran medida el éxito de su administración dependerá de eso, aunque el asalto al Capitolio, ocurrido el 6 de enero, favoreció a Biden porque aumentó su autoridad moral.

“Ojalá (Biden) sepa aprovechar esa oportunidad y si puede estabilizar la economía y enfrentar efectivamente la pandemia en sus primeros 100 días en el gobierno, logrará mucha popularidad” – señaló.

Tomando en cuenta que su área de estudio es América Latina, decidimos consultarle sobre sus impresiones respecto a la política de Biden hacia la región.

“En primer lugar, yo espero que el presupuesto del Departamento de Estado aumente. México seguirá siendo importante, aunque la dinámica parece haber cambiado luego de cierta animosidad del presidente mexicano Manuel Lopez Obrador hacia el presidente Biden. En todo caso pareciera que hay una actitud desafiante hacia la nueva administración”.

En cuanto a Brasil piensa que no habrá cambios significativos, aunque pareciera que el presidente Jair Bolsonaro es su propio enemigo. “Brasil ha perdido influencia moral en América Latina y este espacio parecer querer ser recobrado por Argentina”, argumentó.

En cuanto a Venezuela, más allá de las sanciones no ve cambios relevantes, pero si ve distancias con las políticas que trató de implementar el presidente Barcak Obama hacia la isla.

“Durante la presidencia de Obama hubo mucho optimismo pensando que la apertura hacia Cuba podría hacer lograr un cambio de políticas pero esa política fracasó porque La Habana nunca cedió, así que no espero que algo similar se repita”, sentenció.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.