La crítica situación de los docentes en Venezuela: «Antes vivía, ahora sobrevivo»

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Foto: Luis Morillo

Ruth Rondón es una docente venezolana que tiene dos trabajos en el sector público controlado por el régimen de Nicolás Maduro. Cuando empezó su carrera, ella era consciente de que «no iba a ser millonaria, solo esperaba vivir dignamente».

Rondón recuerda que con su sueldo de docente en el sector público levantó su casa, tuvo carro, viajaba en vacaciones «compraba todos los quesos y jamón que yo quería, podía salir a comprar comida en la calle».

En la actualidad, con el empleo en dos escuelas oficiales y estudios de posgrado, percibe alrededor de 4.000.000 de bolívares al mes, lo que el viernes 25 de septiembre equivalía a 9,30 dólares en el mercado paralelo. “Antes vivía, ahora sobrevivo”, afirmó a Efecto Cocuyo.

«Cuando llega la quincena, aunque estés muy preparada, siempre entras en depresión, ¿qué puedes comprar con un dólar que ya está en Bs. 400.000, un cartón de huevos y un kilo de queso casi Bs. 800.000 bolívares?», se cuestionaba la docente.

La educadora, que tiene una hija en la universidad que aún depende de ella, reveló que parte de esa supervivencia es gracias a su hijo mayor y a sus sobrinas que le mandan “cualquier cosita”. Su pareja es jubilado, trabaja de mototaxista y de ahí surgen algunos ingresos que le ayudan a mantener su casa.

«Ahora nos pusimos a hacer tortas», dice en referencia a ella y su hija. Para seguir vinculada a lo que es su vocación, también ofrece tareas dirigidas en su casa.

Asevera que en estas circunstancias no se alimentan bien. Y remata diciendo que “si un docente no está bien alimentado va a fallar, la mente no le va a dar”.

Rondón, de 54 años de edad, inició su profesión dando clases en educación inicial y luego lo hizo en educación primaria. Hace unos años, tras sufrir un desprendimiento de retina, pasó a cumplir una labor que la hizo estar aún más cerca a las dificultades que atravesaban alumnos y colegas.

La maestra se mantiene activa en la lucha por un salario digno y apoya la protesta del gremio que se mantiene desde semanas antes de iniciar el año escolar 2020-2021 el pasado 16 de septiembre. Sostiene que en los dos planteles donde está en nómina ningún docente está trabajando.

Su mensaje a otros educadores es que «esta lucha es por el futuro de sus hijos y por el de ellos mismos que van a llegar a una jubilación, que necesitan seguridad social, por la calidad de la educación». Les pidió que «abran los ojos».

A padres y representantes les pidió que respalden su reclamo: «No es nada más el docente, también están padeciendo lo que nosotros. También peleamos por la infraestructura escolar, porque haya agua en la escuela».

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