La herencia polémica de Nasser, 50 años después de su muerte

Foto: AFP

Cincuenta años tras la muerte de Gamal Abdel Nasser, en Egipto aún existe la controversia en torno al legado político del viejo ícono del panarabismo, considerado por muchos un baluarte en la lucha contra Israel, el colonialismo y la pobreza.

Destacado por sus inflamados discursos radiofónicos, el carismático presidente egipcio atrajo multitudes en Egipto y en el resto del mundo árabe.

Uno de sus primeros éxitos fue rechazar una invasión de tropas francesas, británicas e israelíes, en 1956, con la ayuda de Estados Unidos, tras la nacionalización del Canal de Suez.

No obstante, sus detractores, aún lo ven como un símbolo del populismo autoritario, la incompetencia económica y la imprudencia geopolítica, un cóctel que había empañado su imagen en el momento de su muerte, el 28 de septiembre de 1970.

Para conmemorar el 50º aniversario de su fallecimiento, su hija mayor, Hoda, publicó un libro con la intención de arrojar nueva luz sobre la vida del dirigente.

«Nasser: Secret Archives» incluye extractos de su diario como oficial durante la guerra árabo-israelí de 1948, así como intercambios con el presidente estadounidense John F. Kennedy o el líder soviético Nikita Jruschov

Medidas populares

«Yo solamente relaté los hechos ocurridos y expliqué los principios que aplicaba mostrando documentos que escribió en tanto era oficial del ejército y durante su presidencia», destacó a la AFP su hija respecto al libro.

En 1952, a la cabeza de un grupo de oficiales superiores, Nasser derrocó al rey Faruk con un golpe militar denominado más tarde la «Revolución del 23 de julio».

Primer ministro entre 1954 y 1956, después asumió la presidencia hasta su muerte.

Se esforzó por promover políticas sociales, incluida la educación gratuita e importantes ayudas estatales. También anuló los privilegios de que disfrutaban los terratenientes, clase dominante bajo la monarquía. Sin embargo, estas medidas populares resultaban difíciles de financiar.

Paralelamente, se embarcó en proyectos de infraestructuras enormes y costosos, como la represa de Asuán, y la nacionalización del Canal de Suez, ambos en 1956.

«Estimulaba un sentido de la dignidad en la gente. Y eso es lo que los árabes extrañan cuando recuerdan a Nasser», señaló Mustafá Kamel, profesor de Ciencias Políticas en la universidad de El Cairo.

Gamal Abdel Nasser, el 31 de mayo de 1966 en El Cairo recibe al boxeador Mohamed Ali – Foto: AFP

Bajo su gobierno fueron abolidos los partidos políticos, y las autoridades lanzaron una feroz represión contra la oposición, incluida la fraternidad de los Hermanos Musulmanes.

El régimen militar se caracteriza a partir de entonces por un estado de emergencia perenne y la injerencia del ejército en la economía.

«En tanto él buscaba abolir las discriminaciones sociales, su régimen impuso un Estado policial, creando una cultura del miedo a la autoridad», destacó Said Sadeq, profesor de Ciencias Políticas en la universidad del Nilo.

«No creía en la democracia y lo decía abiertamente», añadió por su parte Kamel. En sus discursos, Nasser asumía un tono populista, hablando en árabe corriente, como una manera de burlarse de las potencias coloniales e Israel.

Golpe devastador

Pero su actuación en la escena internacional a veces se convertiría en imprudencia, destacan sus detractores.

En 1962, Nasser envió tropas a Yemen para ayudar a los revolucionarios contra los monárquicos apoyados por Arabia Saudita, una aventura que terminó en un costoso embrollo que duró varios años.

Pero, el golpe más devastador fue la derrota ante Israel en la Guerra de los Seis Días, en 1967, en la que Egipto, Siria y Jordania perdieron importantes territorios.

Israel ocuparía la península del Sinaí durante 15 años, y todavía mantiene Cisjordania y parte de los Altos del Golán.

«Fue un desastre y el mundo árabe aún sigue pagando el precio», afirmó Sadeq.

Durante años, los líderes árabes han reclamado a Israel que se retire a las fronteras anteriores a 1967 para permitir la creación de un Estado palestino.

Nueve años después de la muerte de Nasser, su sucesor Anuar el Sadat firmó un tratado de paz con Israel, el primero de un país árabe con el Estado hebreo.

El presidente Abdel Fatah al Sisi, quien señaló a Nasser como un «patriota», declaró en una entrevista, en 2018, que Egipto no podía continuar en guerra con Israel para siempre.

Con información de AFP

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