La lucha contra el COVID-19 enfrenta a países en plena búsqueda de una vacuna

Foto: AFP

La lucha contra el COVID-19 suscita tensiones con nuevos ataques de Washington a Pekín, y críticas a la farmacéutica Sanofi por sugerir que Estados Unidos será el primero en beneficiarse de una hipotética vacuna contra esta enfermedad que ha matado a más de 300.000 personas.

Todo el mundo espera una vacuna contra el nuevo coronavirus, que ha contagiado a más de 4.400.000 personas en el planeta y ha paralizado la economía global con graves consecuencias sociales, reseñó AFP.

Ningún país ha quedado al margen del descalabro. La primera economía europea, Alemania, se prepara para una recesión: la publicación de sus datos del PIB este viernes debería dar una idea del golpe asestado por la catástrofe sanitaria. Para 2020, el gobierno prevé una recesión del 6,3%, la más fuerte desde el inicio de los cálculos en 1970.

Los ministros de Finanzas de la zona euro se reunirán este viernes en Bruselas para abordar su respuesta ante la crisis.

Y al otro lado del Atlántico, cerca de tres millones de personas solicitaron subsidios por desempleo en una semana en Estados Unidos, que tiene ahora 36,5 millones de parados, cerca del 15% de su población activa.

Para detener la hemorragia, el presidente estadounidense Donald Trump repite que es hora “de volver al trabajo” en su país, donde la mitad de los estados empezaron a retomar algunas actividades comerciales.

La recesión golpea a varios países. En Italia, millones de personas se han visto obligadas a recurrir a la ayuda alimentaria, y en India, el confinamiento ha provocado un éxodo de trabajadores inmigrantes.

Preocupación en la Amazonía

En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro, un escéptico de las medidas de confinamiento, pidió a los empresarios que presionen al gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, defensor de la cuarentena, afirmando que se trata de una “guerra” en la que está en juego la economía del país.

Brasil es el más afectado por la pandemia en América Latina, con casi 14.000 de los más de 25.000 fallecidos en la región. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que los servicios médicos en Río de Janeiro están “al límite”.

La situación en Brasil preocupa a sus vecinos. El presidente de Colombia, Iván Duque, anunció un encuentro este viernes entre ministros de ambos países para afinar sus políticas fronterizas.

En Colombia se teme sobre todo por la región amazónica, de mayoría indígena y pobre, donde los primeros casos de COVID-19 procedieron de Brasil, cuyo presidente no ha parado de restarle importancia a la pandemia.

“Nos encontramos con una situación que puede tornarse crítica dadas las diferencias que tenemos en el enfoque, desde el punto de vista del control epidemiológico, como es el caso de Brasil en los puntos de frontera”, dijo Duque.

¿Un mal endémico?

Habrá que aguardar un año, en el mejor de los casos, para tener la ansiada vacuna, según Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Se han lanzado más de 100 proyectos en el mundo y se realizan una decena de ensayos clínicos.

Esa búsqueda empieza a generar tensiones por ver quién se beneficiará primero de una vacuna.

El gigante farmacéutico francés Sanofi suscitó indignación el jueves al anunciar que si hallaba la vacuna la distribuiría primero en Estados Unidos, cuyo gobierno invirtió 30 millones de dólares para apoyar sus investigaciones.

“Los esfuerzos realizados en los últimos meses muestran la necesidad de que esta vacuna sea un bien público mundial, ajena a las leyes del mercado”, protestó el presidente francés, Emmanuel Macron.

Con o sin vacuna, el coronavirus “puede volverse endémico en nuestras comunidades” y es posible “que nunca desaparezca”, advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Romper toda relación”

En Washington, Trump aseguró en una entrevista televisiva que no descarta “romper toda relación” con China, a la que acusa de haber ocultado detalles clave del brote de coronavirus en diciembre, que podrían a su juicio haber evitado la muerte de cientos de miles de personas.

China afirma que transmitió lo antes posible todas las informaciones sobre la epidemia a la OMS y a otros países, entre ellos Estados Unidos.

A la espera de encontrar un tratamiento contra el COVID-19, algunos gobiernos empiezan a relajar las medidas de confinamiento.

Las autoridades de Japón levantaron el estado de emergencia el jueves en la mayoría de las regiones ante el fuerte descenso de los nuevos casos de coronavirus, pero lo mantuvieron en Tokio y Osaka.

En Europa, donde la pandemia ha causado más de 162.000 muertos, los alumnos de países como Francia, Finlandia y otros retomaron el camino de la escuela.

Y en Estados Unidos, el país más afectado por la enfermedad con 85.813 muertos, las playas de alrededor de Los Ángeles volvieron a abrir.

Otros lugares aún tendrán que esperar para dejar atrás la parálisis. Washington, por ejemplo, extendió su confinamiento hasta el 8 de junio.

En Chile, el gobierno decretó una cuarentena total en Santiago tras un repunte de los contagios, y los sepultureros del Cementerio General están cavando miles de tumbas para enfrentar el aumento de las muertes por el virus.

Guatemala, por su parte, aplicará una cuarentena general de cuatro días la próxima semana en un intento de frenar la epidemia, que ha dejado 1.518 infectados y 29 muertos en el país centroamericano.

Pruebas masivas

En Rusia, el segundo país con el mayor número de contagios -más de 250.000- y más de 2.300 muertos, el presidente Vladimir Putin considera que la situación estaba mejorando.

Después de que se registraran más de 10.000 casos en 24 horas en el país, la alcaldía de Moscú anunció un plan de pruebas de detección de una magnitud “única en el mundo”.

En China, las autoridades de Wuhan, la ciudad donde surgió el COVID-19, ordenaron pruebas de detección masivas ante la aparición de nuevos casos.

En África, la pandemia no ha causado tantos estragos como se temía y deja menos de 2.500 muertos. Pero hay cada vez más indicios de que esta cifra es muy inferior a la real.

Sudán del Sur, uno de los países más pobres del mundo, que acaba de salir de seis años de guerra civil, anunció su primera muerte oficial por COVID-19.

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