María Corina Machado: «Mi problema es Maduro, no Guaidó»

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Los venezolanos veían con buenos ojos la reunión entre el presidente (E), Juan Guaidó, y la coordinadora de Vente Venezuela, María Corina Machado. Sin embargo, de acuerdo con las declaraciones de la dirigente opositora en un video publicado a través de sus redes sociales, el encuentro terminó sin acuerdo entre las posiciones de ambos líderes políticos.

«Mi deber es enfrentar cualquier agenda de distracción disfrazada de unidad. Así lo haré», dijo Machado en el citado video.

El Nacional conversó con la coordinadora nacional de Vente Venezuela un día después de su encuentro con Guaidó.

¿Qué sucedió en esa reunión? ¿Cuál fue el punto en el que no estuvieron de acuerdo?

-La carta es muy expresa. Allí dejo claro por qué hay que rectificar los errores que se han cometido en estos 17 meses y que quedan 120 días del interinato para hacerlo. El país, con desesperación y angustia, exige tener respuestas inmediatas y no pensar en lo que se va a hacer en enero sino en lo que hay que hacer hoy. Los venezolanos tenemos muy claro cómo va a salir el régimen y eso también lo tienen muy claro nuestros aliados internacionales. Lo que tenía que decirle a Guaidó ya se lo dije y reitero que mi problema no es Guaidó sino Nicolás Maduro.

La ciudadanía esperaba resultados positivos. ¿Ahora qué acciones vienen? Los venezolanos esperan respuestas que nadie les da.

-Primero tengo que decirte que este es un país que no está paralizado. Ni los actores políticos ni los ciudadanos. Es un país en efervescencia: El mes pasado hubo más de 700 protestas. La gente está clara en que la falta de agua, luz y comida se va a mantener mientras el régimen esté ahí.

Pero los venezolanos no ven una solución…

-El punto es que la gente no está viendo resultados en las propuestas que están formulando. Al régimen obviamente le conviene engañar a cualquier actor político, económico y social, haciendo creer que no queda otra solución más que una falsa elección, pero los ciudadanos y la comunidad internacional saben que eso estabilizaría al régimen. La gente lo que clama es la posibilidad de sumar su fuerza a una ruta que tenga efectividad y que Maduro se vaya ya. Están dispuestos a luchar, pero con una dirección política que va a cumplir. Y segundo, que esa fuerza esté siendo coordinada con nuestros aliados en el mundo y que lo haremos de manera articulada.

Ha recibido muchas criticas por la posición asumida en la carta dirigida al presidente interino. Algunos la han calificado de egoísta. ¿Para usted es importante la unidad de la oposición? ¿Cómo la concibe?

-Yo creo que los ciudadanos saben quién es quién. Los venezolanos ya no se dejan engañar ni por cogollos de partidos, ni por matrices y campañas. Cada quien se forma su propio criterio. En ese sentido, las personas lo que exigen es rendición de cuentas y que den la cara. Estamos en un momento en el que la sociedad quiere que se diga la verdad. Aquí ya no se puede hablar de fórmulas mágicas ni repetir los mismos errores con las mismas fórmulas porque serán los mismos resultados. Utilizar la unidad —que tiene un valor muy grande— como chantaje para imponer fórmulas que van a favorecer al régimen es algo que no podemos tolerar. La verdadera unidad tiene que ser alrededor de una estrategia en la que nos encontremos todos los que compartimos ese propósito.

¿A qué errores se refiere? ¿Qué no se debe repetir?

Aquí hemos tenido 29 elecciones y 15 referendos. Plantear a estas alturas que el régimen está dispuesto a ceder poder y facilitar una transición por una vía electoral sin una amenaza de fuerza es un engaño para los venezolanos. Es momento de que la sociedad venezolana sepa quiénes favorecen a una ruta que lleva a la cohabitación y quiénes estamos comprometidos con la liberación de Venezuela, que no es fácil porque requiere de una estrategia, coraje y de una alineación con los valores sin distracciones. Por supuesto, estos tienen que ser infiltrados porque si los tienes te van a vender, te van a entregar porque su finalidad es sabotear. Y eso es lo que hemos visto de manera recurrente en Venezuela. Hay que depurarnos de cómplices y corruptos y allí podremos tener un ruta exitosa de liberación.

El país pide que diga los nombres de esos cómplices. ¿Por qué no los ha dado?

-Algo en lo que creo es en la reputación y el honor. Estoy convencida de que deben ser los tribunales y la justicia los que demuestren quiénes han cometido actos contrarios a los intereses del país. Como no hay justicia en Venezuela, la internacional es la que está supliendo esa tarea. Pero allí están los casos y todo se va a saber en su momento. Ahora, la Asamblea Nacional ha recibido muchísima información y tiene suficientes elementos para saber quiénes han recibido dinero de la tiranía. Además, hay situaciones que son muy graves como la operación alrededor de los bonos 2020. La Fracción 16 de Julio pidió una investigación. Estamos hablando de cifras incalculables y allí está la información ¿Por qué no se ha investigado?

Ha sido insistente en que la Asamblea Nacional no ha cumplido con los ciudadanos. ¿Cuál es —a su juicio— la ruta que debe seguir el Parlamento?

-Hemos visto lo que ha pasado con la Asamblea Nacional en los últimos años. No solo le quitaron su competencia, su presupuesto, su sede y hasta diputados que están presos o en el exilio. Evidentemente por este camino no obtiene mayor fortaleza, sino que está siendo neutralizada y eso hay que decirlo.

Los venezolanos han cumplido con las peticiones de la dirigencia opositora. ¿Qué más pueden hacer los ciudadanos?

-Mi punto es reconocer cómo estamos hoy en comparación a como estábamos el 23 de enero de 2019. Es decir, hay que asumir que en esta dirección no se ha logrado el propósito que es el cese de la usurpación. Por eso, yo le pregunto a los venezolanos, ¿qué opción nos queda? Lo hemos explorado todo. Ha habido 13 episodios de diálogo y numerosos intentos de insurrección militar que han terminado con cientos de funcionarios detenidos que han sido torturados y cientos hemos salido a las calles. No nos vengan a decir que los venezolanos no nos hemos movilizado. Lo que hay que evaluar es qué nos ha faltado. Y hacerlo con la crudeza de que es un país que se desangra, tenemos, de 335 que hay en el país, 214 municipios con presencia de grupos armados irregulares (71% del territorio). ¿Cómo liberamos a un país ocupado que no tiene soberanía nacional? ¿Cómo se plantea un proceso electoral? Esto no es una dictadura, es un conglomerado criminal.

¿Cómo se logra entonces la salida del régimen?

-La única manera de desocupar a nuestro país es logrando la coordinación, articulación y sincronización de las fuerzas externas e internas. Ese trabajo es una tarea de la dirección política venezolana. No es de Estados Unidos, de Colombia o de los europeos, es una responsabilidad de los venezolanos y es allí en donde hemos fallado. Pero que quede claro que solos no podemos.

Miembros del gobierno interino como el embajador ante la OEA, Gustavo Tarre Briceño, ha explicado que han intentado impulsar la coalición internacional y que usted está al tanto de que los aliados no quieren actuar en la creación de esa operación.

-Que no nos vengan a decir que los de afuera no quieren ayudar. Nuestros aliados internacionales están muy claros, como los venezolanos, de que el régimen sale es con una amenaza real de fuerza. Y de que el régimen es una amenaza para la seguridad de este hemisferio. Si no veamos las últimas declaraciones: Iván Duque, presidente de Colombia, es claro que el régimen es una amenaza. Es evidente que Colombia está bajo acecho. Evidentemente que en la construcción de las fuerzas cualquier país espera que la solución de Venezuela sea con la manera de participación del exterior, eso es lo lógico. Pero allí es en donde está la habilidad de una dirección política de conseguir ese apoyo y hacerles entender que una escalada debe ser acelerada.

Pero el gobierno interino dice que lo ha planteado…

-Es que también hay una realidad aquí y es que se han cometido errores, de diversas naturalezas en el interinato que han generado enorme preocupación en esos aliados y ha amenazado su confianza. Ese fue el efecto que generó lo ocurrido el 30 de abril y los meses de diálogo en Noruega sin que nuestros aliados lo supieran, se enteraron por las redes sociales. Es el efecto que han tenido las denuncias de corrupción que no se han atendido. Y que no se le ha dado una rendición de cuentas al país. Entonces, aquí la tarea del gobierno interino es articular a las fuerzas de adentro y de afuera; y buscarlas si es necesario.

Se ha propuesto un gobierno de emergencia nacional que incluirá a diversos sectores de la sociedad. ¿Considera que este gobierno puede ser parte de la solución a la crisis?

-Lo he dicho claramente. El gobierno de emergencia ha debido ser Guaidó. Ahora, cuando se plantea un esquema para la transición debemos entender que no estamos saliendo de un sistema autoritario a una democracia convencional. Estamos en un país tomado por las mafias en el que no queda ni una sola institución de pie y en el que hay vínculos demostrados entre los jerarcas y el narcotráfico, la guerrilla y los terroristas. Plantear dejar a los jefes de las mafias en un país que necesita reconstruir su institucionalidad, retomar el territorio y atender la emergencia humanitaria, estabilizar la economía; condenaría al país de la transición al fracaso y el país no se lo va a calar.

¿Cómo debe ser la transición?

-El punto es si tú le planteas al país que en ese gobierno de transición van a permanecer personas —como se proponía el 30 de abril— como Maikel Moreno o Vladimir Padrino López, la Venezuela decente lo rechazará. Además, no habrá incentivos para un Estado de Derecho. Hay un error de fondo en lo planteado.

Algunos dicen que usted espera que un tercero resuelva el problema de los venezolanos.

-Estoy segura de que a Venezuela la vamos a liberar. Lo que hay es que poner los pies en la tierra. Lo que debemos revisar es lo que ha funcionado y lo que no. Nunca como hoy la situación de Venezuela requiere de todos los venezolanos, aquí o en el exterior. Jamás yo aceptaría ceder el liderazgo de este proceso a un líder externo. No. Somos los venezolanos los que tenemos el deber de liderar la liberación de nuestro país. Eso pasa por tener la responsabilidad de entender cuándo las fuerzas externas del crimen se han aliado con tirano, nosotros debemos conseguir que las fuerzas del bien se unan a nuestra lucha. Esto no es un conflicto convencional y no puede verse como un conflicto del siglo XIX o XX. Los conflictos en la actualidad se libran en muchos espacios: la economía mundial, la opinión pública.

¿Ha avanzado algo en la operación de paz y estabilidad que usted propone?

-Hay elementos de la operación de paz que ya se están desplegando. Tenemos la operación antinarcóticos más grande de la historia. Tenemos a la justicia internacional operando, veamos lo que está pasando con Alex Saab. Evidentemente hay acciones importantes que están limitando las operaciones del régimen. Ahora, hay que avanzar en la construcción de una amenaza real, que el régimen entienda que esto no es mentira, que esto se va a profundizar.

¿Qué mensaje final le envía a los venezolanos?

-Estoy segura de que vamos a liberar a Venezuela. Es el momento de sacudir la consciencia y llamemos las cosas por su nombre. Al final, quedan 120 días y es hoy cuando hay que lograr el cese de la usurpación.

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