Paciente 5 en Venezuela de COVID-19 luchó más de dos meses contra la enfermedad

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Tras 2 meses y 25 días hospitalizado falleció el quinto paciente diagnosticado por COVID-19 en Venezuela. Fue uno de los 8 que dieron positivo el pasado 14 de marzo, un día después de que el régimen decretara la cuarentena social en Venezuela.

Viajó a España cuando Venezuela veía el COVID-19 como una enfermedad rara de otro continente, cuando no había sospecha de contagio, cuando el país tenía a favor el estar aislado del mundo por la suspensión de vuelos, por la salida de aerolíneas y por la crisis.

Aquí todo pudo estar peor y llegar antes, como le pasó al paciente Número 5 de COVID-19, que lamentablemente lo trajo encima. Entonces todo comenzó a parecerse a una guerra en la que se enfrentan mujeres, hombres y “un personaje inoportuno que nos está quitando la paz”, como escribió uno de sus amigos en las redes sociales.

El ministro de Comunicación del régimen de Maduro, Jorge Rodríguez, aseguró el pasado 09 de junio en cadena nacional que «fue un verdadero luchador» y que tuvo complicaciones relacionadas con la infección por COVID-19. «Lamentablemente, después de haber luchado con tanto ahínco este verdadero guerrero, tenemos que decir con mucha tristeza que ha fallecido el día de hoy», agregó.

Luego de dos meses en terapia intensiva empezó a mejorar, pero una bacteria le trastocó el cuerpo y perdió la batalla. “Un tipazo, coño. Me da una arrechera inmensa que se haya muerto, y un dolor que llega a ser físico”, lamenta uno de sus amigos, los mismos que describen que estar en su compañía era un gozo. Que le gustaba viajar, devorar los paisajes y que quería que quienes lo acompañaran fueran felices, reseñó El Pitazo.

Tenía 63 años, tuvo esposa, hijos y amaba la música. Responsable con las causas en las que se comprometía, generoso, involucrado con las comunidades donde hacía vida. Por eso duele, por eso lamentan que esta vez sus ganas de hacer feliz a todos se reviertan. Porque duele que no todos estarán para despedirlo, porque no podrán abrazarse, porque esta guerra es tan inhumana que ni siquiera permite despedir a los afectos.

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