Petróleos de Venezuela: de la bonanza productiva a la destrucción roja

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Foto: AFP

Venezuela tiene la mayor reserva petrolera del mundo. En el país llegó a haber numerosas compañías refinadoras de crudo, pero cuando el presidente fallecido Hugo Chávez empezó con las expropiaciones, la mayoría de empresas privadas petroleras decidieron dejar de operar.

Fue en ese momento cuando comenzó la destrucción roja, pues luego de la nacionalización de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la ausencia de las demás compañías explotadoras de crudo, el chavismo ingresó en la estatal y desde sus entrañas la consumió.

Todo inició entre los años 2002-2003, cuando Chávez decidió despedir masivamente a gran parte de la fuerza laboral de la compañía, dejando a más de 20.000 personas sin trabajo, según destaca un artículo del diario El Universal. En ese momento, Venezuela se encontraba como el primer exportador de crudo a nivel mundial y el segundo productor mundial de petróleo.

«Las crisis muchas veces son necesarias. Incluso a veces hay que generarlas. Lo de PDVSA era necesario (…) Nosotros sí la generamos (la crisis) porque cuando yo agarré el pitó aquel en una Aló Presidente y empecé a votar gente, yo estaba provocando la crisis», declaró Hugo Chávez en el 2007.

Sin embargo, esa prestigiosa posición quedó en el pasado. De acuerdo con las últimas cifras oficiales, PDVSA producía a finales del año 2019 912.000 barriles por día (bpd). Este número representa 27,6% de lo que se producía en febrero de 1999, cuando Chávez llegó al poder.

Muy lejos de la promesa realizada por Chávez en el año 2012 de que Venezuela estaría en 6 millones de barriles diarios para el año 2019.

Francisco Monaldi, director fundador del Centro de Energía y Ambiente del IESA, advirtió que a finales de 2018, antes de las sanciones petroleras impuestas por Estados Unidos, Venezuela produjo un total de 1,2 millones de barriles diarios, cantidad equivalente a lo que producía la compañía en el año 1940.

Petróleos de Venezuela en manos y números rojos

Rafael Ramírez

En el año 2004, el gobierno chavista fusionó los cargos de ministro del Petróleo con el presidente de PDVSA, con lo que convirtió al control y al controlado en la misma persona.

Para entonces, el presidente saliente era Alí Rodríguez Araque, quien tenía formación en petróleo, aunque se había dedicado a la política durante toda su vida.

La gestión de Rodríguez Araque mantenía la producción en 2.582.000 de bpd, según las cifras del Oil Market Report de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Posteriormente, Chávez puso en el cargo a Rafael Ramírez, quien recibió Petróleos de Venezuela con 2.620.000 bpd y dejó la industria en el año 2015 con 2.336.00 bpd.

Ramírez ha sido acusado de corrupción tanto por el Ministerio Público, como por el gobierno de Estados Unidos, que en febrero de 2019 condenó al ahora «chavista disidente» a pagar 1.420 millones de dólares por una demanda interpuesta por la compañía Harvest Natural Resources.

De acuerdo con la citada empresa, la administración de Ramírez les quería obligar a pagar 10 millones de dólares en sobornos a directivos de PDVSA.

Sin embargo, el chavismo lo negó y en represalía, la dirigencia de Petróleos de Venezuela le impidió vender 725 millones de dólares en activos venezolanos de la empresa en el año 2012.

Los sobornos fueron exigidos por Juan José Ramírez, hombre de confianza de Rafael Ramírez dentro de la compañía, quien exigió pagos tanto del vendedor como del comprador para poder autorizar la operación.

Por otro lado, el Ministerio Público en manos de Tarek William Saab, emitió una orden de captura en contra de Rafael Ramírez en el año 2017 por «operaciones de intermediación de compra-venta de petróleo»

«Hemos decidido abrir una investigación penal, un código de investigación, al ciudadano Rafael Ramírez, exministros de Petróleo y presidente de Petróleos de Venezuela. En uno de los documentos que hemos conseguido, el ciudadano Diego Salazar, quien es primo hermano de Rafael Ramírez, lo señala directamente, lo incrimina directamente, como su socio directo en operaciones de intermediación de compra-venta de petróleo», declaró Saab.

Hasta el momento, Ramírez niega todas las acusaciones y asegura que aproximadamente 220.000 millones de dólares se fueron en manos de la corrupción durante su gestión en Petróleos de Venezuela, de los cuales él no se benefició «ni con un solo dólar».

Eulogio Del Pino

Luego de que Ramírez fuera destituido, Nicolás Maduro designó a Eulogio Del Pino, quien llegó a Petróleos de Venezuela con 2.336.000 bpd y finalizó con 1.920.000 bpd, además de ser detenido y acusado por corrupción.

El pasado 4 de septiembre de 2017, Del Pino fue aprehendido en la sede de PDVSA-Occidente, junto a otros siete funcionarios de la estatal, al estar acusados de sobreprecio y sabotaje en la compra de equipo y material para la producción de Petrozamora.

Fueron 15 millones de barriles de crudo y daños patrimoniales de más de 500 millones de dólares, así como la alteración de las cifras de producción de Petróleos de Venezuela, producto de la corrupción de la que fue acusado Del Pino.

Para ese momento, el ex funcionario chavista publicó un video en su cuenta de Twitter en el que decía «esperar que la revolución le diera derecho a su legítima defensa».

Del Pino fue precedido de Nelsón Martínez, quien también fue detenido y acusado por la Fiscalía. Su gestión duró 8 meses.

Manuel Quevedo

En el 2017, Manuel Quevedo asumió la presidencia de Petróleos de Venezuela con 1.834.000 bpd de producción de PDVSA y todo el entramado de corrupción que habían tejido su predecesores.

Quevedo ostentaba el rango de Mayor General del Ejército y provenía del Ministerio de Vivienda. Se hizo «reconocido» por la gran cantidad de edificios que construyó en el programa del régimen, Gran Misión Vivienda Venezuela.

Edificios en los que, por otra parte, se destaparon varios casos de corrupción, malversación de fondos y sobornos por concesión de contratos.

En el 2019, Quevedo prometió elevar la producción a más de 2 millones de barriles de crudo diarios, cantidad que, según él, se producía en el año 2018.

«Tenemos un plan para apuntar a más de 2 millones de barriles por día en 2020», declaró el recién destituido desde la XXI Reunión Ministerial del Foro de Países Exportadores de Gas, celebrada en Rusia.

Promesa que no cumplió porque el pasado 27 de abril, Nicolás Maduro lo destituyó de la presidencia de Petróleos de Venezuela, dejando la producción petrolera en apenas 712.000 barriles diarios.

Destrucción Operativa

Para el año 1999, PDVSA poseía 59 taladros o plataformas de perforación de yacimientos. Hoy en día, solo están activos 25, según un informe de Bake Hughes en el año 2019.

Sin embargo, esta situación podría agravarse si las empresas petroleras estadounidenses a las que el gobierno de Donald Trump les acaba de renovar la licencia hasta diciembre de este año, tengan que dejar de operar en el país.

Si Chevron se retira de Venezuela, por ejemplo, la producción de 200.000 bpd de crudo mezclado Merey de 16 grados API se vería comprometida.

La operatividad de Petróleos de Venezuela también se ha visto afectada porque el número de empleados se ha multiplicado por tres desde que Chávez tomó la empresa, al pasar de 40.385 en 1998 a 113.153 en 2015, según el presupuesto publicado en la Gaceta Oficial 6.261 este año.

Se cree que el abultamiento real de la nómina petrolera por razones políticas podría ser mayor. El Informe Anual de Gestión de Petróleos de Venezuela 2016 reportó 150.032 trabajadores. En consecuencia, con el triple de empleados se produce mucho menos crudo.

El culpable siempre es otro

En reiteradas oportunidades, los voceros del régimen han declarado que la caída de la producción de PDVSA se debe a las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos.

No obstante, las medidas del gobierno norteamericano en contra de Petróleos de Venezuela datan del año 2019 y la caída sostenida en la producción comenzó en el año 2012, de acuerdo con el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello.

Además, las primeras sanciones aplicadas por el gobierno estadounidense no fueron contra la empresa propiamente, sino contra personajes dentro del chavismo.

Comienza la «reestructuración»

Chávez nacionalizó Petróleos de Venezuela bajo el argumento de que se la entregaría «al pueblo». Sin embargo, Maduro vendió en 2017 26% de las acciones de PDVSA en la empresa mixta Petromonagas a la petrolera rusa Rosneft. Además, negoció con Chevron 10% de las acciones de la estatal en Petropiar.

En 2018, vendió a la petrolera estatal china CNCP otro 9,9% de Sinovensa y con eso amplió la participación accionaria de la empresa asiática a 49,9%.

Ante ello, Rafael Ramírez acusó a Maduro de estar privatizando Petróleos de Venezuela y, por ende, destruyendo el «legado» de Chávez.

Recientemente, Maduro nombró a Asdrúbal Chávez como presidente de PDVSA y a Tareck El Aissami como ministro del Petróleo, revirtiendo la fusión de cargos que hizo Chávez en el pasado.

Todo esto en medio de la peor crisis por la escasez de gasolina que sufre el país desde el paro petrolero del año 2002, mientras atraviesa la pandemia del COVID-19.

Este jueves 30 de abril, el portal web Primer Informe reveló que El Aissami ya tendría negociado ceder el control de la refinería de Amuay al gobierno de Irán, para de esta manera continuar con la «reestructuración» encomendada por Maduro.

En 20 años de revolución, Petróleos de Venezuela pasó de ser una compañía a la vanguardia de la industria petrolera mundial a ser una empresa sancionada por el gobierno de Estados Unidos, sin ser considerada en los rankings importantes de productoras petroleras y prácticamente quebrada a nivel económico con el precio del crudo en mínimos históricos y sin producción.

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