Horacio Medina | Venezuela: campo minado

Horacio Medina | Venezuela: campo minado

Tenemos que desactivar ese campo minado que rodea a CITGO y que fue sembrado, de manera perversa, por el régimen chavista-madurista

Nuestro escaso conocimiento sobre el tema de las minas, apenas nos alcanza para indicar que, se trata de un artefacto explosivo diseñado para ocultarse, enterrándola a poca profundidad o camuflándola sobre la tierra, de tal forma que el explosivo detone al ser activada. En general, se utilizan para asegurar espacios en disputa y restringir movimientos del enemigo de tal forma que, los atacantes puedan ser emboscados o repelidos con mayor facilidad. Además, estas minas permiten que, una pequeña fuerza organizada pueda superar a otra más numerosa.

Pues bien, a nuestro modo de ver las cosas, justo a esto se ha dedicado este régimen chavista-madurista en Venezuela:

  • Sembrar minas, en los ámbitos político, económico y social, ya sea, para quedarse en el poder o para preparar el caos al momento de su salida.

En el fondo, se trata de colapsar todos los servicios públicos, degradar la moral de sus ciudadanos, causarle a Venezuela heridas de gravedad, mutilarla e infringirles a sus ciudadanos lesiones psicológicas irrecuperables. Perversa y detestable estrategia que se pone en ejecución, bien como vehículo perverso de dominación (Cuba) o bien, como medida extrema, para obstaculizar los posibles vehículos instrumentales que puedan facilitar, su regreso al poder (Argentina, Nicaragua).

Citaremos, solo uno de los tantos ejemplos que existen.

Nos referiremos a lo ocurrido en vastos sectores del estamento militar, manipulados, desnaturalizados y desvirtuados, participando y cooperando en las ilícitas explotaciones mineras, el tráfico de drogas y el contrabando de combustibles, aunado a su protagonismo controlador en diversas actividades productivas como lo es la industria de los hidrocarburos.

Sin duda, esto presupone un serio obstáculo a superar que, al mismo tiempo prevé serias complicaciones para re-institucionalizar a las Fuerzas Armadas. Es una suerte de mina fragmentaria de largo alcance. No olvidemos que la corrupción y degradación de la Fuerza Armada Nacional fue una deliberada política de control y chantaje, promovida por Hugo Chávez y que se inició con el Plan Bolívar 2000.

Al igual ocurre, de manera transversal, en todos los ámbitos del quehacer nacional y si lo dudan analicen lo que ocurre en los sectores de suministro eléctrico y de agua, salud, alimentos, transporte y seguridad. Eso sin hablar de lo jurídico y lo institucional en todas instancias nacionales.

Habida cuenta de lo expresado, pasaremos a ocuparnos de nuestro ámbito de competencias: el Sector de los Hidrocarburos. Si tomamos en cuenta que este sector es el motor de arranque que impulsará los cambios imprescindibles y cuya evolución positiva, será garante del financiamiento internacional, podríamos decir que debe atenderse y resolverse como prioridad paralela a la gobernabilidad y seguridad nacional. Un verdadero campo minado, extenso y complejo.

Veamos, solo un ejemplo dentro del sector, de esas minas fragmentarias y que están casi a la vista. Nos referimos al mercado interno de combustibles, en particular a la gasolina, pero que opera igual para diésel, gas, gas licuado.

Tengamos claro que lo que ocurre con la escasez de gasolina, es la etapa final de un proceso de destrucción de casi dos décadas y que ha sido manejado y aprovechado con el más profundo sentido de dominación y destrucción moral. Se trata de hacer sentir, “lo bueno que es el régimen” que importa la gasolina, corriendo grandes riesgos, amparado en aliados internacionales como Irán, para vencer al imperio estadounidense y a sus aliados políticos venezolanos que pretenden impedirlo.

En el fondo, todos saben que el problema real es que no se produce gasolina nacional. Sin embargo, todos tratan de sobrevivir y no importa que venga de Irán, que se haya pagado con oro saqueado y manchado de sangre, no importa, habrá gasolina por poco tiempo y debe ser aprovechado. Tampoco importa que regalen gasolina a sus aliados incondicionales castristas y que repartan otro tanto a mafias militares que manejan el mercado negro y el contrabando. Se acepta, además, los mecanismos de control y racionamiento para su venta al detal. ¡Ah!, y de paso, aprovechan, en medio de las penurias sociales del venezolano, para aumentar su precio de venta, justificando la acción, porque se pagó en dólares para importar la gasolina. Perverso y maquiavélico, pero cierto.

¿Cómo desactivar esta mina, en un gobierno de emergencia?

Difícil, pero imprescindible y urgente, porque lograr el suministro normal de gasolina, a cortísimo plazo, es una prioridad esencial. Es evidente que un gobierno de emergencia tomaría medidas urgentes para restablecer las operaciones normales en puertos de recepción de combustible, en poliductos, centro de distribución y transporte y estaciones de servicio, facilitando y, garantizando la participación de empresas y capitales del sector privado.

¿Pero si nuestras refinerías no producen combustibles, en particular gasolina, de dónde vendría?

La respuesta es obvia: formularemos una propuesta de negocio a CITGO, con tres elementos fundamentales: suministro de combustible y apoyo para reactivar la refinación nacional necesaria, para satisfacer la demanda nacional, a cambio de volúmenes crecientes de nuestros crudos pesados muy bien valorados en esas refinerías y en otras de la Costa del Golfo.  

Pero existe un grave problema, también para CITGO y nuestros activos en el exterior, existen minas fragmentarias, a su alrededor.

Para contar con CITGO, tenemos que desactivar el campo minado que la rodea, desde ya. Y como lo hemos expresado antes, CITGO es la “joya de la corona” y puede ser la diferencia entre tener éxito en la emergencia o fracasar. Así de sencillo.

¿Pero es que no podemos lograrlo sin CITGO?

Sí, claro que podemos, por años lo hicimos. La diferencia es el tiempo que requerimos y, justo ese elemento, es lo que NO tiene un gobierno de emergencia. Tenemos que desactivar ese campo minado que rodea a CITGO y que fue sembrado, de manera perversa, por el régimen chavista-madurista.

Lo debemos hacer juntos, todos aquellos venezolanos que decidimos tener un nuevo país.

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