CONTRAPLANO | La televisión venezolana, nostalgia y esperanza

El 27 de mayo se cumplen 13 años del cierre de Radio Caracas Televisión, una tiránica decisión que me traslada, no a ese día nefasto, sino al recuerdo de una época de grandes logros en términos de producción televisiva que cosechó muchos éxitos

Aunque pensar en pasado no resuelve nada, nos recuerda lo que éramos y lo que seremos capaces de hacer, una vez que salgamos de esta neo dictadura; de este régimen, conformado por delincuentes y resentidos, que acaba con nuestras riquezas y trata de corroerlo y destruirlo todo. Es por eso que es muy importante activar nuestra memoria y recordar nuestra gran capacidad y talento, porque se lo podrán llevar todo, pero mientras tengamos una historia y una cultura propia, tendremos país.

Hace algunos años asistí a un congreso sobre la telenovela latinoamericana que se realizó en Caracas y estaban presentes varios países, pero los más importantes de la industria eran Brasil, México y Venezuela. En aquellos años, Venezuela sólo era superada en producción de telenovelas por dos países, que tenía cada uno más de 98 millones de habitantes, contra los menos de 30 millones que tenía Venezuela en ese momento; una diferencia que para asuntos de mercadeo era y es una cantidad súper importante.

En ese evento, cada país proyectó un video con sus producciones más emblemáticas, por Venezuela estaba RCTV, y la primera imagen que apareció en pantalla era de la telenovela “Sangre azul”, escrita por Julio César Mármol y José Ignacio Cabrujas y ambientada en una Venezuela de mediados del Siglo XIX, en plena Guerra Civil. En ese primer encuadre apareció la actriz Grecia Colmenares, que estaba al inicio superior de una gran escalera, mientras que, en la parte inferior, cerca de un gran salón, la esperaban Jean Carlo Simancas y José Luis Rodríguez. Cada uno encabezaba una línea de primeros actores que formaban parte de un elenco formidable, con figuras como Pierina España, Hugo Pimentel, Agustina Martín, Tomás Henríquez, María Teresa Acosta, Luis Calderón, Carmen Julia Álvarez, Arturo Calderón, Julio Jung, Hazel Leal, Erick Noriega, Javier Vidal y muchos más. Esa primera imagen también mostraba los valores de la producción, resaltaba el trabajo de vestuaristas, escenógrafos, maquilladores, iluminadores, camarógrafos, utileros, productores y directores, y demostraba la calidad de profesionales que trabajaban detrás de cámaras. Esa noche comenté que, si metías la mano con los ojos cerrados y seleccionabas una figura, a la suerte, agarrarías siempre un primer actor o una excelente actriz.

Pierina España, José Luis Rodríguez y Jean Carlos Simancas en la telenovela ‘Sangre Azul’, trasmitida por RCTV en los años 80s

Es muy cierto que la nostalgia se ha apoderado de los venezolanos y apelo a este sentimiento, para recordar el atrevimiento de RCTV que buscaba reinventar el género de la telenovela y crear su propia marca, como sucedió con “La Hija de Juana Crespo”, protagonizada por  Mayra Alejandra, la primera actriz Hilda Vera y nuevamente Pierina España y José Luis Rodríguez; esta fue la primera producción venezolana que se alejó de la manera de hablar que nos había impuesto la industria cubana (CMQ) y apostó a nuestra cotidianidad, a como hablábamos nosotros los venezolanos.

La hija de Juana Crespo" telenovela venezolana de 1977
José Luis Rodríguez y Mayra Alejandra en “La hija de Juana Crespo”

Ese mismo año se produjo también “La Sra. de Cárdenas”, una telenovela que rompió con todos los esquemas del género, donde por primera vez la pareja protagónica terminaba separada y se empleaba un discurso dramático más realista y menos rosa, pero sin dejar de ser romántica. Fue así como RCTV, para darle una identidad propia a sus producciones sumó a un grupo de escritores e intelectuales como José Ignacio Cabrujas, Salvador Garmendia, Julio César Mármol, Fausto Verdial y Pilar Romero; una iniciativa que años después le abriría las puertas en RCTV o en otros canales a César Miguel Rondón, Leonardo Padrón, Kiko Olivieri, José Simón Escalona, Isamar Hernández, sin olvidarse nunca de las escritoras del género más vendido, el de las telenovelas rosas, siempre muy exitosas, encabezadas por la gran Delia Fiallo, Ligia Lezama, Muñoz Rico y Mariela Romero; años en que el novelista y figura internacional, Boris Izaguirre o el exitoso escritor de series para NBC Telmundo, Luis Zelkowicz  trabajaban como dialoguistas.

La televisión venezolana era una industria que estrenaba una novela tras otra, de cualquier estilo y época, e invertía grandes sumas de dinero para poder realizarlas. De repente, en el momento menos pensado, nuestra telenovela se convirtió en un producto de exportación, un fenómeno económico con records de ventas internacionales como fueron las telenovelas “Topacio”, “Cristal”, “Leonela”, “La Dama de Rosa”, “Rubí Rebelde”, por mencionar sólo algunas. Sin darnos cuenta, nuestras producciones se doblaban en varios idiomas, nuestros actores comenzaban a realizar giras internacionales y les comenzaron a llegar ofertas de trabajo, por lo cual, muchos se fueron a trabajar al exterior y por primera vez en la historia tuvimos actores realmente internacionales. En esos momentos, Venezuela comenzaba a ser reconocida no sólo por su democracia, petróleo, riquezas, mises y peloteros de grandes ligas, sino también por sus exitosas telenovelas.

En este ejercicio de memoria televisiva aparece en mi mente, en otro espacio, la figura del Dr. Luis Alberto Machado, ministro para el Desarrollo de la Inteligencia, que estuvo al frente de esta cartera, desde el año 1979 hasta 1984, durante el gobierno de Luis Herrera Campins. El Dr. Luis Alberto Machado estuvo varias veces en el programa “Primer Plano” de RCTV y manifestaba en aquella época, “todos tenemos derecho a ser inteligentes”. En una oportunidad, dijo ante el congreso venezolano que “…por primera vez en la historia se le ha otorgado al desarrollo de la inteligencia de los humanos el carácter de un asunto de estado, de un problema de gobierno, de una decisión política con una clara y precisa orientación democrática, porque se trata de desarrollar al pueblo, y, en especial, a los pobres, lo que traerá necesariamente un cambio radical y definitivo de todas las estructuras”.

El programa del Dr. Machado tuvo importantes avances, pero luego el presidente Jaime Lusinchi y su gabinete cerraron el ministerio y todo pasó a ser algo anecdótico, muchos en aquellos años se burlaban y lo habían tildado de loco. Por cierto, un loco que luego sería alabado por Unesco, Harvard, muchas otras universidades e instituciones, por la revista Lumiere de París y por países como Sudáfrica, China, Corea del Sur o Israel, que estudiaron su plan, lo pusieron en práctica o lo adaptaron a sus realidades.

Estoy seguro que de haber mantenido con seriedad el programa del ministro Machado, escritor del libro “La Revolución de la Inteligencia”, el país sería otro. En el programa “Primer Plano”, el Dr. Machado dijo, palabras más o menos, una gran verdad… “imagina que un gobierno construye todas las viviendas para todos los venezolanos, dota a todos los hospitales, logra construir todas las carreteras que necesitamos, cloacas y acueductos, pero deja la educación como está y sigue empeorando; dentro de un año buena parte de las casas serán unos ranchos otra vez, los acueductos estarán rotos nuevamente y los hospitales no tendrán nada”. Esa declaración, que pareciera que nada tiene que ver con nuestra industria de la televisión y de nuestras producciones, tienen un fuerte significado hoy día que se extiende a todos los sectores de nuestra sociedad, sin excepción. Porque lamentablemente aquella Venezuela, con sus problemas, pero vibrante, ejemplo de democracia y modernismo en Latinoamérica, terminó tomada por unos mafiosos, sin ninguna educación para ejercer el poder, mucho menos para administrar el estado, y terminaron convirtiendo a Venezuela en un narco estado, que es mucho peor que un rancho.

Años antes de la llegada de socialismo del siglo XXI, que hoy podemos llamarlo como el desastre del siglo XXI, se hicieron adaptaciones como “Pobre Negro”, “Doña Bárbara”, “Campeones” y una serie sobre los cuentos de Rómulo Gallegos. Podemos sumar también producciones como “Estefanía”, “Gomez I y II” y “La Fiera”. En otras televisoras o casas productoras se produjeron importantes telenovelas como “Las Amazonas”, “El Sol sale para Todos”, “Ligia Elena”, “La Dueña”, “El Hombre de Hierro”, “Cosita Rica”, “Mi Gorda Bella”, “Por estas Calles”,“La Mujer Perfecta” “Sirena”, “Llovizna” y muchas otras más. Sin embargo, con la llegada del chavismo se cierra RCTV, el madurismo profundiza la crisis y muchos profesionales de nuestra industria y no sólo de la televisión, sino del cine y el teatro también, hoy buscan oportunidades en Ciudad de México, Bogotá, Madrid o Miami, mientras esperamos que algún día el país regrese a la senda de las grandes producciones venezolanas.

Ahora, en tiempos más actuales, hay que resaltar que en medio de la profunda crisis que vive el país, la única empresa que cada año produce un espacio dramático es RCTV, sin tener señal y no como canal, sino como casa productora; una empresa gerenciada por José Simón Escalona, quien junto a otros profesionales se ha mantenido en el país viviendo la historia que les ha tocado vivir y manteniendo a toda costa su compromiso con Venezuela. Por otro lado, no se puede dejar de mencionar el cierre del departamento de dramáticos de Venevisión, que, aun manteniendo su señal, a fuerza de acuerdos con la dictadura, le ha tirado la puerta en la cara a sus productores, directores, técnicos, creativos, escritores y actores del país que tanto dieron por construir la imagen de ese canal; tal vez porque sus dueños y ejecutivos carecen de un sentido de pertenencia y de un compromiso con el país. Nada que decir de las producciones chavistas, que han sido un desastre total, sin ninguna trascendencia, donde la mayoría de los artistas por necesidad han tenido que trabajar en estas y por vergüenza no quieren salir en prensa y hacerles promoción; además con productores sin experiencia que lo único que han hecho es ganarse un buen dinero a manos del régimen.

Recordando nuevamente al Dr. Luis Alberto Machado, él decía “no es posible la libertad y la esperanza sino transformamos al ser humano”, agregaba además, “llegará el día que al hombre sólo se le pague para pensar”. Que diferente hubiese sido si en vez del socialismo del siglo XXI hubiésemos apostados por la Educación del siglo XXI; estoy seguro que no estaría escribiendo sobre la nostalgia y la esperanza de nuestra televisión, sino que estaría trabajando en Venezuela o por los menos disfrutando de las grandes producciones de mi país en el mercado mundial, que con seguridad podríamos buscar también en las nuevas plataformas digitales como Netflix o Amazon Prime.

Muy a pesar de todo, estoy seguro, convencido, que volveremos con más arte, cultura y entretenimiento y muy particularmente con la producción de nuevos espacios dramáticos, el talento lo tenemos, ya lo hemos demostrado; por eso es una obligación que, en el relanzamiento de toda nuestra industria, contemos no sólo con el apoyo del sector empresarial sino del estado mismo; para poder dar empleos y como una forma de diversificar nuestra economía e impulsar nuestro comercio exterior.

RCTV volverá, estoy seguro, y ese día será de gran celebración para todos los venezolanos, pero por ahora termino de escribir mi columna y me entero que Direct TV ha dejado de operar en Venezuela como una muestra más de la incompetencia del régimen, que sigue destruyendo todo lo que consigue a su paso, hasta el poco entretenimiento que tienen los venezolanos se les arrebata; una vez más, hay que recordar que mientras tengamos una historia y una cultura propia, tendremos país. Volveremos, de eso estoy seguro.

En un futuro cercano, aquel que decida que el mayor presupuesto de su gobierno estará destinado para la educación, cultura y deporte contará con mi voto; aunque esta propuesta debería formar parte de un acuerdo político de todos los partidos.

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