Una pareja de cóndores es la esperanza de salvación para su especie

Foto: AFP

Una pareja de cóndores anida la esperanza de salvación para su especie en un risco de Ecuador por su inusual ritmo de reproducción: una cría por año.

La agencia AFP informó que ambos viven en libertad, no tienen nombre y su lecho está en el peñón del Isco, en dominios del volcán Antisana, 50 km al sureste de Quito.

«Esta pareja de cóndores es la más impresionante y la más exitosa que se conoce para la especie», la Vultur gryphus, que habita desde el Caribe colombiano hasta Tierra del Fuego, además de Venezuela, dijo a la AFP el biólogo Sebastián Khon.

«Desde el 2013 que estamos estudiándola, ya ha tenido siete pichones», añadió el director de la Fundación Cóndor Andino, que es parte de un grupo encabezado por el Ministerio del Ambiente para la conservación del animal.

Una pareja de cóndores, generalmente, tiene un pichón cada tres años.

Instalado en un mirador frente al Isco, en la reserva natural de Chakana, el investigador y su equipo vigilan a la pareja con binoculares y cámaras de fotografía. Creen que detrás de su éxito reproductivo puede estar el acceso a comida (carroña de animales) y la sensación de seguridad que les ofrece la reserva natural.

Khon cree que aun así Ecuador debería elevar el nivel de riesgo del ave insignia de los Andes, de peligro a peligro crítico.

Con 3,5 metros de envergadura y hasta 15 kg de peso, el cóndor es una de las aves voladoras más grandes del mundo.

«Hemos perdido entre 15 y 20 individuos»

A nivel global, la especie figura como «casi amenazada» en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que registra una población decreciente de 6.700 individuos adultos.

A pesar de la expectativa por el ritmo de reproducción en el Isco, Khon advierte que una pareja no va «a poder hacer» el milagro de la conservación de su especie.

En los dos últimos años «hemos perdido entre 15 y 20 individuos, más que nada por eventos de envenenamientos (al consumir carroña contaminada destinada a depredadores de ganado), pero también por cacería», anota Khon.

En setiembre fue encontrado muerto Iguiñaro, un cóndor liberado en mayo en la reserva de Chakana, que se extiende por las faldas del nevado Antisana, después de curarle las heridas de munición de caza que tenía.

«Hace un siglo se avistaban hasta 100 cóndores. Hoy en día, si tienes suerte, ves diez», se lamenta Khon.

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