ASÍ ES | Covid-19 y el impacto en los jóvenes estudiantes

Asi Es Clase 2020

Por Carlos Núñez García

En medio de una crisis mundial como consecuencia de esta bendita pandemia, hemos tenido que modificar nuestro día a día, su cotidianidad. Nos  ha tocado aprender a sobrellevar y reinventarnos  ante  esta nueva situación de incertidumbre y luchar contra los efectos negativos que por ella se producen. Las escuelas y universidades como medidas de precaución cerraron sus instalaciones para evitar el riesgo de contagio. Una medida responsable y coherente con la crisis de expansión del virus, pero también una decisión que ha puesto en aprietos la situación de muchos estudiantes al tener que seguir sus estudios a distancia y en línea.

Ahora bien, ¿qué significó esta situación en la vida de los estudiantes? ¿Cómo pudo marcarlos, y qué es lo positivo de todo esto? Es por ello que quise irme directo al grano y me puse en contacto con tres alumnos excelentes, venezolanos, extraordinarios hijos y de una gran madurez, quizás por ser los tres hijos mayores en sus respectivos hogares, siendo ejemplo para sus hermanos menores, amén de ser el orgullo de sus padres, a quienes quiero reconocer su gran labor en esta modalidad obligada y circunstancial de colaborar en la educación de sus hijos en este escenario tan extraño, pero como padres al fin no les queda otra que echar para adelante.

El primero de ellos es Ramón Alberto Rodríguez Gerardi, quien con solo 14 años terminó sus estudios en el nivel medio y fue promovido a High School con honores y entre los 10 alumnos más aventajados de su promoción, formar parte del cuadro de honor o Top Ten como aquí lo llaman y le pregunté: 

Ramón Alberto Rodríguez Gerardi

Ramoncito, ¿cómo fue para ti levantarte una mañana y enterarte que las clases serán en lo sucesivo online?

“Dejar de ir al colegio y pasar a clases virtuales fue una experiencia nueva y diferente la cual me adapté sinceramente muy rápido debido a que ya estaba bastante familiarizado con la tecnología. A mis amigos los podía ver en clase siempre pero no era lo mismo, no hablábamos como solíamos por que todo se escuchaba en la video-llamada y normalmente estábamos muteados.” 

Aquí lo interrumpo con la siguiente pregunta: ¿qué es ‘muteado’? y me dice rápidamente: “¿No sabes qué es? Bueno es estar callado en una clase por culpa de un botón“. Me dije: ¿para qué pregunté?, es un lenguaje tan distinto, porque a nosotros nos ‘muteaban’ con un reglazo o un pedazo de tiza lanzado desde el escritorio…cada día es para aprender.

“Los trabajos y exámenes se hacían online, exceptuando materias como matemáticas e historia. Las tareas incrementaron mucho, porque en vez de estar unas 7-8 horas en clase estábamos unas 4 horas. Y las clases eran más tarde, antes empezaba a las 7:20 y en cuarentena a las 8:00. Poco a poco me fui organizando con calendarios, notas para las clases y la manera de anotar las tareas.”

¿Cuál crees que fue el lado positivo de esta manera de “ir a la escuela”? y me impresionó que con solo 14 años me responda: “Teniendo clases online fue un reto interesante y lograr adaptarme a ese reto me inspiró a subir mucho las notas. Los Honor Roll ya no se celebran como antes, bueno hablando del Honor Roll que es una especie de diploma y reconocimiento a las personas que de cada 3 meses sacaron “A” y “B”, también otros tipos de Honor Roll como el que sacó más “A” que “B” o los que tienen todas “A”. Debido a esta cuarentena ya no se pueden celebrar físicamente sin darte el diploma pero lo muestran por su página del colegio.”

Me dices que te inspiró y mejoraste subiendo tus notas, que bonito, porque no la manera de evaluarte seguramente fue distinta… Ramoncito, ¿cómo fueron los exámenes?

“Los exámenes finales o del estado fueron cancelados excepto aquellos que lograron poderse hacer online como por ejemplo uno de mis exámenes de Ap Spanish, fue una experiencia bastante diferente a lo que esperaba porque todo se hizo automáticamente, creíamos que sería de 3 horas mostrando comparaciones culturales, textos, conversaciones y ensayos. Y gracias a la cuarentena se redujo a 22 minutos y 4 minutos de habla. Todo se hacía sin tener que tocar nada, y solo había una comparación cultural donde tenía que hablar 2 minutos y una conversación de 5 preguntas por 20 segundos cada una. Viendo esto sabía que tenía que hacerlo todo bien y todavía espero para ver cuánto saque en él.

Hicimos un blog, una cosa que me pareció bien chévere. Nos  mandaron como uno de los trabajos, donde cada dos días debíamos mostrar las experiencias de cada uno de nosotros, por ejemplo salir al balcón, y ver que menos carros pasaban, que lo más común eran los de Amazon, Fed-Ex entre otros. Yo siento que esta cuarentena nos ha ayudado a crear más tiempo en familia y tener esos momentos inolvidables al compartir y soportarse juntos.

Que extraño debe ser para un joven de esa edad descubrir los misterios de la calle desde un balcón, en medio de un ambiente tan desolado y sin el acostumbrado ruido con un ensordecedor silencio.

En ese momento le comento que las actividades sociales en ese ambiente son una realidad nueva. Como cumpleaños por ejemplo:

“Las celebraciones como cumpleaños…Tuve amigos que lo celebraron por video-llamada donde nos invitaban a todos los amigos y familiares, otros hicieron caravanas enfrente de su casa, lo que me pareció una idea muy creativa y segura, manteniendo distancia social desde los carros.”

Y finalmente, ¿cómo ves el futuro? Y con un dejo de incertidumbre y hasta con temor me respondió:

Yo veo el futuro muy diferente porque si seguimos permitiendo salir a fiestas y a la calle sin tapa bocas como muchos y todavía sin una cura confirmada en hospitales esto nunca va a terminar. Cuando logremos contribuir todos en quedarse en casa el mayor tiempo posible y que se acabe, todo tendrá que poco a poco que volver a funcionar como antes, en mi opinión para que vuelva a abrir todo y la aerolíneas vuelvan a funcionar. En cuanto a nosotros también cambiaremos porque con todo este avance que se está viendo online, mucha gente empezará a trabajar en casa, y seremos diferentes porque gracias a esta cuarentena hemos aprendido a ser agradecidos con las pequeñas cosas que tenemos y que podíamos hacer y por ahora no”.

Gracias Ramoncito, que orgulloso estoy de ti, sigue adelante, con mucha cautela pero sin miedo, confía en que la vida te llevará con tu esfuerzo muy lejos. Dios te Bendiga.

Ahora quiero que compartan conmigo las opiniones de Ana Patricia Noriega Pérez, quien termino sus estudios de High School en el Ronald Reagan, en Doral, y quien fue seleccionada por la prestigiosa Universidad de Miami, para comenzar sus estudios de Ciencias de la Salud. Y comenzamos así:

Ana Patricia Noriega Pérez

¿Cómo fue tu experiencia de estudiar en tiempos de cuarentena?  ¿Fue muy duro no estar con tus amigos en el último año?

“Fue algo muy inesperado y brusco. Recuerdo que fue un viernes como cualquier otro, nadie se imaginaba que iba a ser nuestro último día de High School. Siento que de alguna manera fuimos víctimas de un robo el cual arranco de nuestras manos la experiencia de caminar por los pasillos de la escuela una última vez y despedirnos con tiempo de las relaciones que cultivamos en los últimos 4 años.

Aunque las clases virtuales no se comparaban con la calidez de un aula, tuve la suerte de tener a tantos profesores dispuestos a trabajar y brindar apoyo en estos tiempos tan difíciles. Así estuviésemos todos detrás de una pantalla diferente, seguíamos riéndonos y compartiendo ideas entre nosotros. El simple hecho de saber que todos estábamos juntos en la misma situación, llenaba el aire de esperanza y un poco de normalidad.”

La verdad que me es muy difícil imaginarme que en la flor de tu juventud te separen de esa parte de tu vida tan auténticamente tuya, donde somos tan felices y nos reímos de cualquier cosa. Es esa etapa de la vida en que nos creemos grandes, adultos y con el ímpetu suficiente como para tener siempre razón en nuestra posición y nuestra verdad. Esa edad tan bonita donde la ilusión, que se desarrolla primordialmente en los pasillos y aulas de un liceo.  

Aquí en este punto le hago esta pregunta, me imagino que muy difícil para todo aquel que termina esa etapa. Patricia, ¿cómo asumiste tu graduación? 

“Al saber que no iba a tener una graduación física, una luz en mi corazón se apagó. Solo pensaba en cuántas veces fui la última en mi casa en apagar las luces después de tantas noches de estudio. Aquellas tardes largas que pasaba en el colegio dirigiendo clubes que, a pesar del trabajo y tiempo que exigían, llegaba a casa con una sonrisa porque me sentía completa, llena. En fin, solo pensar que después de tanto sacrificio no recibiría una graduación, se vale decir que estaba un poco desilusionada. Sin embargo tengo una gran familia la cual me hizo sentir especial y reconocida por mis logros. Gracias a ellos y a mis amistades, pude sentirme orgullosa en mi graduación virtual.”

Para los que fuimos adolescentes, lo más importante de estar en el colegio, además de las buenas notas, eran las fiestas, solo necesitábamos un equipo haciendo ruido para ya estar en una fiesta, la época tan especial de las primeras novias, los primeros novios. 

Y le pido opinión. Patricia ¿cómo fue esa experiencia? No fiestas, no bailar, no cine, en fin. ¿Fue difícil esa parte extra que trae esa etapa? Y con mucha humildad me dijo una verdad del tamaño de una catedral:

“Estamos jóvenes, muchos se atreven a decir que hasta estamos en ‘la mejor época de nuestras vidas’. Por la parte social, la cuarentena fue como una pausa para todos. De alguna manera fue como que el tiempo paró. Las fiestas y la diversión simplemente eran cosas del pasado. Los videos y las fotos en mi celular me recordaban cuánto extrañaba poder vivir mi vida y darme cuenta que éramos tan felices y no lo sabíamos”.

Y la pregunta más importante: ¿cómo ves el futuro? ¿Volveremos a ser los mismos?

Mi padre es un verdadero ejemplo a seguir. Es una persona amable, humilde, inteligente pero lo más importante una persona muy optimista. Esto ha influido muchísimo en la clase de persona que soy y en cómo elijo contemplar la vida. Percibo el futuro muy prometedor donde todo vuelve a la normalidad y lo que nos queda es el valioso aprendizaje de este momento histórico. Espero que muchas personas se den cuenta que por más que uno intente planear cada detalle de nuestras vidas, ésta da muchas vueltas y aunque al principio esto nos nuble la visión con miedo e incertidumbre, debemos continuar y seguir adelante ya que a la final del túnel siempre hay una luz de esperanza.”

Gracias Guiri, no esperaba menos de ti, te sobra el tiempo para reencontrarte con la vida que la providencia te tiene reservada. Vendrán otras etapas mucho mejores y las fiestas, los videos, las fotos en tu celular, volverán a estar en tu día a día, solo que con mayores retos y responsabilidades, un poco más serias que las que la cuarentena te quitó o mejor dicho te modificó. Aprender de estas experiencias te llevará por caminos con mayor trayectoria y al final de esos caminos te esperan los éxitos, no lo dudes. Que Dios te siga bendiciendo siempre. 

Llegamos a la tercera de mis consultados, se trata de Isabella Domínguez Arrieta, quien es también muy especial para mí. La vimos crecer en el condominio donde vivimos y así, casi de repente, graduada y lista para ir a la universidad. Fue seleccionada entre las primeros 700 alumnos por la Universidad de Yale. Allí perseguirá con seguro éxito su sueño de ser periodista. ¡Que orgullo para tu familia! ¡Que gran reto!

Comencé por preguntarle a Isabella, cómo ella pudiera explicarnos su experiencia en estos tiempos de coronavirus, y sentí que la embargaba la nostalgia: 

Isabella Domínguez Arrieta

“La  campana sonó y los graduandos corrieron bajando por las escaleras, abrazándose fuertemente. Gritos de “¡LISTO LO HEMOS HECHO!” se escuchaban por todas partes dentro de la escuela. Este año, sin embargo, la campana sonó antes. No hubo abrazos ni gritos. Solo conversaciones con mucha incertidumbre y sonrisas que decían: ‘Hasta luego’.” 

¿Por qué? ¿Cómo te la imaginabas? 

Hace cuatro años cuando decidí continuar mis estudios de bachillerato en Divine Savior Academy en Doral – luego de haber completado 9 años de Elementary y Middle School en el mismo colegio – soñaba siempre en mi graduación del 2020. ¡Era la promoción con visión 20/20! Me encantaba además el hecho de que el año 2020 era un “palíndromo” se podía leer igual el año hacia adelante y hacia atrás. Para mí, representaba la finalización de una etapa muy importante de mi vida en donde vería hacia atrás con mucho cariño todos aquellos recuerdos que creé con mis amigos, quienes comenzaron conmigo en el colegio desde que éramos pequeños y vería hacia adelante con muchas ansias el camino que nos espera en el futuro.”

“Por supuesto, no existía un pasado que nos guiara en cómo afrontar la nueva realidad de vivir en cuarentena; este nuevo futuro no tenía precedentes. Si no hubiese sido por las clases virtuales, cumpleaños en caravanas, y las llamadas por FaceTime, el ‘hasta luego’ que les dije a mis amigos se hubiese traducido en un ‘adiós’.”

Creo Isabella que entre los amigos de liceo, nunca hay un adiós, cuando piensas que no hay más contacto, la vida se encarga de ponerlos de nuevo en tu camino y las reuniones serán para recordar esta época tan única que les tocó vivir como estudiantes. Y prosigue: 

 “A pesar de que estas formas creativas de interacción no eran las más ideales, estoy realmente agradecida de haber tenido comunicación a través del Internet, celebrar en los carros a distancia, y tener una plataforma virtual para poder conectarme con mis familiares y amigos. En retrospectiva, fue esta pandemia la que unió mucho más a mi clase. Cuando cruzamos el escenario para recibir nuestros diplomas en el estacionamiento de un Spa en el Doral, nos saludamos como si hubiesen pasado años sin vernos, los gritos de euforia eran incontenibles. Nunca olvidaré ese día a pesar de que el reencuentro del ‘hasta luego’ fuese más tarde de lo que nos imaginamos… A pesar de las incertidumbres que opacaron este año, la esperanza definitivamente prevaleció en nosotros.” 

Finalmente, dime el lado positivo de tu experiencia de estudiar en tiempos de cuarentena. ¿Cómo ves el futuro? 

“Con mi diploma llevo ahora conmigo la esperanza hacia un futuro mejor. Este año ha sido un año muy fuerte, pero ¡la “Clase 2020” es mucho más fuerte! A pesar de las incertidumbres que han plagado este año, la esperanza reinó ese día. Además de mi diploma, llevo esa esperanza conmigo ahora en el futuro en la Universidad de Yale. Si hay algo que he aprendido durante esta cuarentena es que el futuro es y siempre será incierto. Nunca imaginé terminar mi último año en casa después de 13 años en la misma escuela.  Nunca imaginé que tendría que pedirles permiso a mis amigos más cercanos para simplemente abrazarlos. Nunca imaginé que comenzaría la universidad preguntándome si iría al campus o no en primer lugar. Es inquietante.

 Sin embargo, lo que me mantiene optimista es saber que este profundo sentimiento de incomodidad conducirá al crecimiento personal y social. Veo que hay más personas activas en los medios. Veo a más personas pensando en formas creativas para hacer que las interacciones se sientan especiales, ya sea mediante la programación de fiestas de baile con zoom o el intercambio de libros en todos los estados (como lo he hecho con un amigo mío). Veo que más personas se conectan entre sí. De forma aislada, he visto personas que se conectan más que nunca.”

Gracias Isabella, quiero que sepas que estamos orgullosos por tus logros a tan corta edad, continúa por esa senda del éxito, nunca descanses en tu empeño de ser la mejor. Me quiero imaginar a tu abuelo, ese gran venezolano que fue Don Edwin Arrieta, feliz y emocionado comentando que su linda nieta será una gran periodista graduada en Yale. ¡Que Dios te acompañe siempre! 

Mi Conclusión

Quiero rendir un sincero homenaje a los todos aquellos héroes que son capaces de llevar adelante esa tarea tan ardua y necesaria como es la de educar. A los profesores, a la tecnología y a los estudiantes mis respetos. Una especial y merecida mención a todos los padres que con ese amor infinito hacia sus hijos fueron súper dedicados en esa nueva forma de ayudarlos, convirtiendo sus hogares en escuelas y lograr que sus muchachos  se adaptaran a la nueva realidad. No lo duden, su trabajo también será parte de la bendición de haber luchado contra esta horrible pandemia que nos cambió la vida a todos.

Mis mejores deseos para aquellos  estudiantes más desfavorecidos económicamente que sufren mucho más las consecuencias de esta pesadilla, también saldrán adelante, porque Dios da el frío y también la cobija. Hasta la próxima.

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