Bernardo Jurado | La usurpación de la epopeya

Caracas

Mientras tanto el pobre, el falto de visión, quiere creer que quien le gobierna y le ofrece miserias es el mesías y se hacen los héroes y les cuentan epopeyas patrias que no les corresponden y usurpan talentos, explotan paciencias, arruinan ideas, emprendimientos y valentías

Es una mezcla entre una falsa modestia y una auténtica prudencia. Yo no recuerdo en mi juventud haber conocido a alguna persona que pudiésemos, en aquella época de estudiante de bachillerato, definir como resentido social, pero ahora, en la distancia, después de Chávez, todos los venezolanos estamos claros sobre el lineo-funcional comportamiento de los resentidos. ¡Al menos eso hemos aprendido y muy bien!

Busco y busco y no consigo ninguna virtud en la pobreza, de hecho me temo que todos trabajamos, estudiamos, nos esforzamos precisamente para no ser pobres, aunque esto no se corresponda con mi manera de pensar al respecto, por cuanto considero que el dinero es excelente para vivir con calidad, mantengo y sostengo desde siempre una cariñosa relación con el dinero y pienso que las personas ricas son unos valientes que han tenido la audacia de pensar en grande, de tomar acción, de burlar las barreras de sus creencias.

Para los resentidos, como lo son todos los comunistas, es un pecado ser rico, excepto cuando ellos lo son y desde el poder reeducan para que el pobre, o sea, el falto de esperanza y valentía, siga creyendo que ese es su destino, piense en pequeño, crea en la suerte, ampute su creatividad, que otro sea el responsable, que no tenga metas y que trabaje sin pasión para asegurar su pensión, por pequeña que sea y como es de esperar, el cambio aparece sin permiso y su musculoso cuerpo de obrero envejece o su aguda vista de marinero se nubla con las cataratas o cierra la compañía para la que trabajaba y hacía realidad el sueño del otro. Mientras tanto el pobre, el falto de visión, quiere creer que quien le gobierna y le ofrece miserias es el mesías y se hacen los héroes y les cuentan epopeyas patrias que no les corresponden y usurpan talentos, explotan paciencias, arruinan ideas, emprendimientos y valentías.

El progreso por su parte debe ser un ejercicio permanente, sistemático, como la gota de agua que rompe la piedra no por su fuerza, sino por la perseverancia y siempre tendrás la posibilidad de tomar decisiones, ¡siempre! Pero con la condición de que te hagas responsable de cada una, de las buenas y de las malas. Es sumamente fácil y paso a explicarlo mejor: si trabajar duro, como nos han enseñado, fuera la solución, los obreros serían millonarios, pero son los obreros los más importantes en materia de experiencia.

Con esto quiero decir que es el pensamiento razonado, estructurado y el dominio de ellos el que nos hará tener un cambio importante en todo orden: los humanos somos los únicos animales que podemos tener un pensamiento y estar tristes, un pensamiento y estar alegres, motivados, enfocados, todo depende de tu decisión, de manera que no caigas en la trampa de creer en falsas epopeyas usurpadas, crea tú, tus propios caminos, desarrolla tus talentos y nunca trabajarás porque te estarás divirtiendo.

Lo comunistas, usurpan epopeyas y le hacen creer a todo un país rico, que son pobres.

 Bernardo Jurado es el autor de “La fragancia de la rebelión” y ocho libros más, todos a la venta en Amazon en todos sus formatos.

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