Bernardo Jurado | Solidaridades automáticas

Solidaridad automática

‘Aló’, me dijo al otro lado del auricular y el llanto no se dejó esperar. Es evidente que tienes un problema, ¿Qué te pasa mi amigo?

‘¿Puedes venir a mi casa?’ Por supuesto le contesté de inmediato.

Seguía llorando y no esperó para decirme que su esposa le había montado los tarros con otro y yo tan solo le espeté que me parecía legítimo, después de él haberlo hecho por años con un pequeño ejército de locas y luego de haber sido perdonado por más veces de las que recuerdo y allí, en ese momento se convirtió en mi enemigo, en mi jurado enemigo o tal vez él lleve a su propio enemigo por dentro.

Al retirarme de la Armada y luego de leer y releer a Robert Ringer, decidí no pertenecer a ninguna organización, porque ellas, las organizaciones asumen solidaridades y lealtades automáticas y yo no estoy de acuerdo, es fácil y también legítimo y paso a explicarlo mejor, porque esa es una práctica aberrante y que linda a lo ilegal.

‘Como somos adecos, pues yo acepto todo lo que el comité diga’, así vaya esto en contra de los intereses de la democracia y el país, eso es ser solidario automático. Como somos masones o peor aún, como mi padre fue masón, los masones asumen que yo estoy en la obligación de hacer cosas y allí me sublevo porque he decidido no pertenecer a ninguna organización y me temo que lo más sano es que la organización me pertenezca a mí.

‘Nosotros los chavistas debemos pasar hambre si es necesario para preservar la revolución’, ¿lo recordarán, verdad?, deberemos hacer lo que sea, inclusive violar la ley, robar si fuere necesario para mantener la revolución, armar expedientes, meter presos a los opositores y torturar hasta desenmascarar a los apátridas, dirán los infames violadores y todos los demás deberán tener lealtad automática o lo despedimos del puestico en PDVSA, del ministerio o le quitamos la concesión.

No pertenezco a ninguna organización, tampoco estoy interesado en pertenecer a ningún grupo social al que deba lealtades, mi religión católica me hace libre y como todo, requiere de pequeñas formas, liturgias y deberes, pero no lealtades automáticas. Recuerdo cuando Luis Eduardo, me invitó a escribir en su periódico para abordar una columna de orden político internacional y que me diría el tópico que haríamos y allí mismo me negué, independientemente de que eso iría en contra de mis intereses económicos, porque lo siguiente, sin mala intención, por supuesto, sería una automática solidaridad con el periódico al que ahora pertenecía.

Esto es complejo pero una excelente práctica. Por favor, les ruego que no intenten de mí una lealtad automática, mis lealtades son duraderas, solidas y escogidas por mí, no por ninguna organización. A los chavistas, endémicos enfermos mentales, escasos y comprobadamente brutos que aun quedan en la fauna, les conmino a retirarse del grupo que les hambrea, que les castra a ustedes, sus hijos y nietos, la esperanza de un presente mejor, no deben ser leales a los pillos a menos que sean ustedes uno de ellos.

Bernardo Jurado, director de “Jurado, grupo editorial”.

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