Cine para llevar | En Netflix: Roman J. Israel Esq

Cine para llevar | En Netflix: Roman J. Israel Esq

En un mundo cínico donde se nos dificulta reconocer un comportamiento heroico así lo tengamos  frente a nuestros ojos los idealistas no sobreviven. No me refiero a esos que se quedan en las ideas, esos que se conforman con hablar o pensar de cierto modo, hablo de esa gente que lleva sus ideas al mundo de las acciones. 

En un mundo cínico, descreído, egoísta, donde la mayoría de las veces, en apariencia, triunfa el mal sobre el bien, el odio sobre el amor, el poder sobre la justicia, gente como Roman J. Israel difícilmente sobrevive. 

Vivimos en un mundo cínico, esa es la primera idea que me viene a la cabeza luego de ver esta cinta de Dan Gilroy. 

Una película vale por su puesta en escena, por su fotografía, por sus actuaciones, por el vestuario y todos los pequeños detalles que la conforman, pero (al menos para mí) sobre todo por su historia.

Decía José Ignacio Cabrujas en sus conferencias publicadas en 2002, Y Latinoamérica inventó la telenovela que en las ficciones: “La tensión es el resultado de la diferencia que hay entre lo que vemos y lo que deseamos”, en esta cinta la tensión nos acompaña siempre, en un principio porque la historia se inicia con lentitud y luego porque lo que vemos se torna un tanto confuso. 

Roman Israel (Denzel Washington) trata de vivir según sus propios valores a pesar de lo difícil que le resulta. Si en Justicia para todos (1979) Al Pacino enloquece paulatinamente debido a su desenvolvimiento en el mundo de la justicia (o más bien injusticia) en la cinta de Gilroy este abogado que ama la música y viste de un modo poco ortodoxo, parece estar un tanto desequilibrado desde la primera escena.   

La película expone la transformación que sufre el personaje y aunque la historia gira en tornó a él, a través de su vida se observan las pequeñas miserias que envuelven el mundo de las leyes, a veces tan lleno de subterfugios que impiden llegar a la verdad o desarrollar una verdadera  justicia. 

Más que una película sobre leyes o abogados Roman J. Israel es un  filme sobre la naturaleza de los seres humanos que tienen la capacidad de vivir según sus principios y hacer lo correcto, aunque esto no necesariamente pueda beneficiar a los humanos. 

En El abogado del diablo (1997) se dice que no es precisamente el deseo de justicia lo que mueve a los abogados, por el contrario, tiene mucha importancia el ego y lo que consiguen al ganar y “resolver” sus casos. En esta cinta de  Dan Gilroy veremos como este principio al parecer tiene mucho de cierto en nuestros días. 

La caracterización de Denzel Washington es una muestra más del interés que tiene este actor por retarse a sí mismo y demostrar que no importa cuán consagrado esté y cuanto haya probado que es un talento sólido, a él le interesa hacer roles distintos todos los años. Tal vez le guste coleccionar nominaciones al Oscar.

Actúa también (y muy bien) Colin Farrell.

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