Cine para llevar | En Netflix: Todos mis amigos están muertos (2020)

Todos mis amigos están muertos

El humor negro de esta película polaca no deja de sorprender desde su insólito inicio hasta el final. Su comienzo te brinda un panorama de lo que aconteció: un grupo de amigos organizó una fiesta, todos terminaron muertos. Los cadáveres están en la casa por todos lados. Murieron en circunstancias desconocidas, salvo una chica a la que sacan aturdida de la escena del crimen.  

¿Aburre una película que te cuenta en la primera escena su final? Depende. Quizás puede ser más ambiciosa y arriesgada, y tiene mucho más que ofrecer, porque al no haber sorpresa, la pregunta que debe responder el largometraje es cómo pasó, qué detonó los acontecimientos.  

En Todos mis amigos están muertos hay mucha ironía y humor negro al contar lo sucedido, que de por sí es absurdo. En la película, las  muertes son total y absolutamente cinematográficas, no parece probable que algo así pueda pasar, por lo que, por momentos sientes que te están contando un cuento insólito con el que no te puedes identificar. Sin embargo, en el fondo sabes que sí podría ser un reflejo de la realidad, que siempre supera a la ficción. 

Jóvenes, alcohol, drogas y muertes violentas, parece un cóctel atractivo para desarrollar una historia de terror convincente. En este caso funciona.   

En la cinta los personajes que llegan a una reunión tratando de celebrar y pasar un buen rato dejan al descubierto sus verdaderas intenciones y necesidades. La verdad destruirá sus planes de pasar un instante agradable y también acabará literalmente con la vida de la mayoría. 

¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cuál es la mecha que  encendió el conflicto? El asombro ante el absurdo es la emoción más profunda que experimentarás ante esta película divertida y al mismo tiempo confusa sobre lo complicados que pueden ser los vínculos. 

En Todos mis amigos están muertos la violencia es muy parecida a la de las películas de Quentin Tarantino, donde la sangre, los golpes y las balas son siempre grandilocuentes y exageradas, y además las escenas violentas están cargadas de humor. 

En el largometraje dirigido por Jan Belcl, las casualidades son el detonante de los acontecimientos, el primer paso para subir una escalera que podría llevarte a una pendiente que esté a un solo paso del  precipicio. 

Acción, suspenso, drama e incluso una reflexión final sobre el azar y las causalidades son elementos que están presentes en esta película polaca que más bien  parece latinoamericana.

Luisa Ugueto Liendo 

@luisauguetol

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