Cine para llevar | Ethan Hawke, Leopoldo López: el arte y la política

Ethan Hawke Leopoldo Lopez

Mucha gente se sorprende cuando algún actor toma partido por causas políticas, como si no fuese parte de la realidad y no pudiese tener una postura que lo lleve a expresar su opinión sobre un tema determinado. 

A mí no me parece sorprendente ni me genera desagrado, no obstante, siempre que ocurre me pregunto: ¿deben los actores involucrarse en política? ¿Les hace bien a su carrera? ¿Generan bienestar al mundo con su participación en escenarios que no son los suyos? 

Hace poco el talentoso y admirable actor Ethan Hawke entrevistó al político venezolano Leopoldo López, los comentarios no se hicieron esperar. 

Más allá de mi opinión personal como ciudadana venezolana, creo que el arte y la política no se llevan bien. Son agua y aceite. 

El brillante escritor peruano Jaime Bayly expresó lo siguiente en una vieja columna suya llamada El arte y la política  publicada en el diario Perú 21,  el 28 de enero del  2013: «Hay un camino, que es el arte, hay otro camino, que es la política, esos caminos parten de un punto en común, la vanidad, pero se bifurcan y se alejan y no confluyen. Hay artistas con opiniones políticas, claro, pero lo que valen, si acaso, es por sus obras artísticas o por el fracaso de esas obras, no por sus opiniones políticas. Cualquiera puede opinar de política, no cualquiera puede hacer arte».

Por más que se empeñen en juntarse, el arte y la política nunca tendrán nada que ver. 

Los actores, cantantes y otros artistas que intentan usar su poder e influencia para apoyar causas políticas parecen ser el 90% de las veces bien intencionados, no se dan cuenta que los políticos (de derecha o de izquierda), algunas veces tienen una agenda que puede estar de espaldas a los intereses de las mayorías que dicen respaldar. El arte es transparente, no acepta la mentira. La política, no como el papel aguanta todo. 

Sin embargo, los artistas tienen derecho a tomar partido, opinar y apoyar las causas políticas que consideren razonables. Insisto en que muchos lo hacen con la más absoluta buena fe, corriendo el riesgo de manchar su carrera al tomar decisiones poco acertadas.

El público a veces se lo toma a bien, los comprende, otras reacciona mal, todo va a depender de sus propias percepciones de la realidad y sus intereses. No todos entienden que, a veces, un gran actor puede tener gustos políticos despreciables.  

Sean Penn, admirable actor de Hollywood, es un claro ejemplo de lo poco inteligente que puede ser (a veces) un gran actor en materia política. De lo mal informado que se puede estar. ¿Deja por eso de ser un gran actor? En modo alguno. 

El arte está por encima incluso de quienes lo realizan. El arte es mucho más importante que la carrera política de cualquiera. Puede cambiar el mundo, pero no creo que para eso los artistas deban ser aliados de los políticos. Esa combinación no da buenos resultados.

El arte es imperecedero, la política es efímera.

Luisa Ugueto

@luisauguetol

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