Cine para llevar | Netflix: Cuties (2020)

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Cuties (Guapis o Mignonnes) no es una película inmoral ni sobre la pedofilia como han dicho desde hace meses en redes sociales. Después de verla sólo una pregunta tenía en la cabeza: ¿de dónde sacaron esa idea? Para entender algunas películas hay que verlas más allá de lo obvio. Creo que en este caso hay una gran confusión.

Este largometraje me hizo recordar que yo también bailaba en la niñez, aunque jamás se me habría ocurrido hacerlo de esa forma. Eran otros tiempos donde la llamada «música urbana» no exisitía y era poco probable que cualquier coreografía fuese una imitación de los movimientos de Anitta, JLo, Shakira o Becky G. 

En esta época las niñas crecen viendo a las principales exponentes de estos géneros que cultivan el exhibicionismo como forma de vida. Entonces, naturalmente, si quieren bailar van a hacerlo del modo en que ellas lo hacen: con actitudes de sexo explícito. Esto aplica para América Latina y para el mundo. 

No miento, las redes sociales están llenas de bailes provocativos de adolescentes y niñas. Basta con darse un paseo por Tik Tok e Instagram para darse cuenta que la película disponible en Netflix no hace otra cosa que representar la realidad.

Precisamente por eso no deja de parecerme curiosa la indignación de la mayoría ante una circunstancia que también la mayoría fomenta e incluso aplaude en redes. 

Cuties narra las vivencias de un grupo de niñas que tienen como pasatiempo bailar o mejor dicho contonearse. Ellas quieren demostrar que están «haciendo algo importante» y que tienen «carácter y personalidad», como hacían todos los adolescentes veinte años atrás y de seguro lo seguirán haciendo en el futuro. Nada muy original, pero si bien contado en esta cinta sobre la búsqueda de la identidad.

A pesar de la polémica y la lluvia de críticas a su realizadora, el largometraje tiene muchos aspectos a su favor.

Sin embargo, es comprensible el escándalo que se ha armado con respecto a la película, porque es muy cierto que hay un gran número de escenas donde aparecen las niñas bailando de una forma que nada tienen que ver con sus edades. Escenas que quizás son innecesarias.

Aunque, también es verdad que el contexto en el que están filmadas no parece tener la intención de exhibir a las menores, por el contrario, la película es una crítica sobre lo que ocurre en hogares donde la supervisión de los adultos es prácticamente inexistente. 

En Cuties, una de las protagonistas, una niña musulmana que está obligada a seguir tradiciones con las que no se siente identificada entra en conflicto con ese mundo que le rodea: el de su casa y el de su entorno. Más adelante llega el momento en que tiene que elegir la forma en que verdaderamente quiere vivir, con qué se identifica más, con la educación que recibe de sus padres o el ambiente con el que convive en el mundo exterior. Su identidad se va modificando en el transcurso de la cinta.

El largometraje es un reflejo de esa etapa en la que todos desconocemos hasta nuestro propio nombre, queremos entender el mundo y se nos vuelve una tarea titánica. Lo más inmoral en la película es la incomprensión de los adultos que aparecen en ella y la soledad de unos niñas que buscan desesperadamente llamar la atención. 

Luisa Ugueto

@luisauguetol

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