CONTRAPLANO | El «Re» Patriótico

Reconciliacion Venezuela

Por Juan Carlos Wessolossky

Estamos a muy poco de cumplir los doscientos años de nuestra independencia y el país nos necesita nuevamente, para asumir con honestidad y patriotismo la lucha por una nueva emancipación, que a su vez debe apostar a la reconciliación nacional y aplicar, sin duda alguna, un plan de educación que no escatime en nada; una estrategia y una acción que debe estar enmarcada en la aplicación del prefijo “RE” de la reconstrucción, reconciliación y por supuesto la reeducación de nuestro pueblo.

Al respecto, uno se pregunta: ¿Realmente son los actuales líderes políticos los destinados a cumplir con ese objetivo? A veces pareciera que no, ojalá esté equivocado, porque los necesitamos, pero hasta ahora siguen demostrando que es poco lo que han aprendido sobre los errores de la democracia y mucho menos, pero más dolorosos y profundos, los que ha cometido la dictadura chavista. Sobre los políticos de más experiencia, en su mayoría están viciados, y no consiguen otra forma de hacer política que no sea pensando primero en el beneficio propio o en el del partido, por encima de lo que necesita el país; los otros, la generación de relevo, pareciera que políticamente nacieron viejos y ya han ido adoptando las mismas mañas de sus mentores.

Por lo pronto, nos toca como sociedad prepararnos para exigir y fiscalizar lo que pretendan hacer, y debemos estar listos para que desde el día 1, después de la salida de este gobierno fallido, todos juntos también aportemos lo necesario para la reconstrucción del país; uno de los más exigentes y difíciles temas a abordar será la reconciliación de una sociedad maltratada, divida y marginada por lo peor que puede producir una sociedad, los resentidos.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, reconciliar es “volver a las amistades, atraer y acordar los ánimos desunidos”. En un recorrido semántico en torno al significado de la palabra reconciliar, lo que la caracteriza, en cualquier definición que se presente, es el prefijo «re» que implica retorno y regreso. «Re – conciliar», es volver a un estado previo de conciliación, donde había armonía, y que por algún motivo se rompió. En definitiva, es el «restablecimiento de vínculos que se rompieron a causa de un conflicto».

Al recurrir brevemente a nuestra historia, después de lograr la independencia y declarar formalmente a Venezuela libre en 1824, luego de una guerra sangrienta que duraría catorce años, el país esperaba que la paz, el progreso y los aires de libertad, que con mucho sacrificio se había alcanzado, iba a traer a la nación muchas bondades y cambios positivos. Sin embargo, la estabilidad y la reconciliación de país no fue exitosa y durante los próximos ochenta años Venezuela estuvo sumergida en muchas revoluciones y guerras internas. Y no fue sino hasta la llegada de la dictadura de Juan Vicente Gómez, quien a fuerza de terror logró pacificar al país, no hubo un plan o una política de reconciliación, sino una dictadura férrea que no permitió excesos ni libertades y fue más un proceso de pacificación a golpe y porrazo por parte del gomecismo que un acto reconciliatorio.

Hoy día el país está sumergido en una profunda crisis y la reconciliación no se puede imponer a la fuerza, hay que hacerla de manera diferente, aunque exista un elemento nuevo llamado las redes sociales que, si bien han logrado desenmascarar al régimen en miles de ocasiones, han servido también para crear mucho más odio y división entre nosotros los venezolanos. En el presente, cualquier propuesta puede ser rebatida por cualquier persona, pero muchas veces esas opiniones son sumamente radicales, llenas de odio, insultos y de mucha intolerancia. Es evidente que como sociedad tenemos muchos retos que enfrentar, pero socialmente, la unión, el perdón e impartir justicia será muy complejo. Ahora, si definitivamente queremos vivir en paz y reconstruir nuestro país, debemos activar un plan de reconciliación y de educación prioritario, y cuando me refiero a la educación, incluye también cultura y deporte. Desde ya hay que trabajar en un plan muy creativo, donde los valores sociales y humanos sea el consumo diario de los venezolanos, muy al estilo del plan educacional, promocional y publicitario que hubo en los años 80 para incentivar el buen comportamiento en el Metro de Caracas, pero mucho más agresivo y constante.

La guerra política y sobre todo el resentimiento social implementado por Chávez, Maduro y ese cartel de traidores, han producido complejas modificaciones en lo individual y en lo social; donde todo militante chavista puede denunciar a otro semejante y convertirlo en «el enemigo» a secas, y así intentar mantener como sea a la dictadura socialista del siglo XXI. Los valores de la sociedad venezolana se han transformado y han dado lugar a complejos y enfermizos comportamientos sumamente complicados de sanar, mucho más con este régimen que se ha encargado de destruir y desmembrar a la familia venezolana. Desde ese punto, tristemente, la familia venezolana nunca volverá a ser la misma, será diferente, incluso podemos incentivar los valores hacia el respeto y obtener un mejor comportamiento social, pero habrá familias que por diferentes motivos nunca volverán a reunirse como antes.

En el largometraje venezolano LUISA, tocamos el tema del perdón de una manera concluyente y sucede después que la protagonista pasa varios años en prisión sin haber cometido delito alguno, solo por pensar diferente y por ser esposa de uno de los más importantes patriotas. En este film Luisa Cáceres menciona la importancia del perdón, que nada tiene que ver con dejar de imponer justicia. Esta producción está basada en la vida de Luisa Cáceres de Arismendi; cuyos restos están en el panteón nacional, como un reconocimiento a su sacrificio, lealtad y patriotismo, y quien por casi doscientos años fue la única mujer en recibir tal distinción. Como mencioné anteriormente, Luisa Cáceres, luego de conseguir la libertad y después de sufrir años de encierros y maltratos, sentencia que la vida futura del país va a depender de la unión y el perdón (anexamos fragmentos de esta producción)

Sin duda, debe haber una política de estado referente a este tema e insisto que, si bien hay muchos retos que enfrentar, la reconciliación es la base del éxito del país, que es lo mismo que estar con los brazos abiertos para recibir el mejor futuro que tanto se merece Venezuela y su gente. Todo será posible si el país implementa un plan basado el RE patriótico de la reconstrucción, reconciliación, reestructuración, reprogramación, reeducación, que en definitiva es RENACER como sociedad y como país y así evitar sucumbir nuevamente.

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