Desde el consultorio | con Gabriel Cartañá | Las 8 Reglas del Estado de Bienestar

Gabriel Cartaña
Gabriel Cartaña, psicólogo argentino

Cartañá: «Vivimos la vida creyendo que es un ensayo. Esto no es un ensayo, esta es la función, tu ópera prima y no hay más»

Como cada lunes, el psicólogo argentino Gabriel Cartañá comparte junto a María Carolina Alonso, y desde la cuenta de Instagram de RCTV, el espacio #DesdeElConsultorio en el que conversan sobre diferentes temas de interés relacionados a la psicología.

En esta oportunidad el tema se centró en uno de los capítulos del libro de Cartañá: ¿Por qué somos así?: Cuando lo simple se hace difícil, el cual trata sobre: ‘Las 8 Reglas del Estado de Bienestar’.

¿Sirven realmente los libros de Autoyuda?

Como introducción al capítulo de ‘Las 8 Reglas’, Cartañá hace un alto para referirse a los libros de autoayuda, y reivindicar desde su perspectiva este tipo de literatura: «Los libros de autoayuda en general tienen una característica en común, que son simples. Tienen una forma de comunicar simple y brindan soluciones simples. El problema es que mucha gente confunde simpleza con superficialidad porque creen que las verdades más absolutas están en lo más profundo del pensamiento», explica. 

Según Cartañá los libros de autoayuda son útiles gracias a que invitan al autoconocimiento. «El autoconocimiento ayuda, por eso están muy asociados el autoconocimiento con la autoayuda. Mientras más me conozco, estoy más preparado para manejarme. Los libros de autoayuda tienen una mala fama y yo los reivindico, siento que son muy útiles, sirven a mucha gente. Yo estoy dentro del grupo de la gente que se ha formado desde adolescente con los libros de autoayuda y me han servido en mis momentos más aciagos y más oscuros, y han sido un gran sostén para mí».

Las 8 Reglas

Explica Cartañá que el planteamiento de las ocho reglas forma parte de un entrenamiento consciente. «Es una herramienta a la mano que si en algún momento no has tenido un buen día o tienes varios días sintiéndote fuera del centro; y que no tiene que ver con el afuera, tal vez refrescar estas reglas ayuda a que vuelvas a estar en balance».

Primera regla: Atravesar las emociones, no evitarlas

Hay un dicho que dice: Nosotros no podemos controlar las emociones, lo que podemos controlar es lo que hacemos con ellas. «Tenemos que tener un vínculo con las emociones contemplativo, eventualmente las emociones se suelen calmar y cuando se calman la vida continúa». 

Segunda regla: Estar completamente presente, sin controlar ni juzgar 

Explicaba el licenciado durante la conversación que esta regla tiene que ver con el concepto de empatía. «Empatizar es el concepto por el cual yo trato de entender cómo es la otra persona con todas las circunstancias que la engloban, y además dejar de ser yo para poder sentir cómo se siente el otro. Desposeído de lo que yo soy, viviendo el aquí y el ahora». 

Tercera regla: Salir al exterior y disfrutar de la naturaleza

«Cuando digo estado de naturaleza lo pongo por oposición al estado de cultura, entendiendo que cultura es todo aquello que el hombre toma y transforma. La naturaleza no tiene la mano del hombre, es acultural».

Explica Gabriel que esa relación honesta y vívida con la naturaleza, no nos da nada sino más bien nos quita aquellos roles impuestos por la sociedad que en definitiva no forman parte de nuestra esencia. «Con la naturaleza queda lo que eres auténticamente. El primer gran paso para llegar a este estado es ser consciente: que no eres tu nombre, tu profesión, tu número de identificación, etcétera. No somos lo que creemos que somos». 

Cuarta regla: Reírse de uno mismo

«Este planteamiento se refiere a quitarle el drama a una vida que ya de por sí es dramática». Indica Cartañá que esta postura acerca de la vida tiene dos perspectivas:

1. La vida ya es dramática y no hay que dramatizarla más de lo que es.

2. La vida no es dramática, entonces no la dramaticemos.

«En cualquiera de las dos aplica el término de no dramatizarla. No tiene que ver con burlarse de uno mismo y hacerse autobullying sino desdramatizarla». 

Para comprobarlo lo invitamos a realizar el siguiente ejercicio:

Imagínese hace 10 años. Recuerde qué hacía para ese momento, cuáles eran sus prioridades, pero sobre todo trate de recordar tres preocupaciones de entonces. ¿Recuerda si alguna de ella se llegó a cumplir? De no cumplirse ninguna se preocupó en vano, si por el contrario alguna de sus preocupaciones se hizo realidad, probablemente ya es un hecho superado. 

Trasladándonos a una década atrás Cartañá logró ejemplificar el significado de esta regla y nos hace conscientes de que ciertamente las cosas no tienen el grado de dramatismo que creemos que tienen. «Vivimos preocupados por algo que generalmente no suele ocurrir o que si ocurrió no fue tan terrible como lo creíamos». 

Quinta regla: Disfrutar de cada bocado cuando se come

«Disfrutar el bocado es vivir el presente aquí y ahora. El problema es que vivimos postergando nuestro estado de bienestar y de plenitud. Se nos va la vida esperando el tiempo para disfrutar. Por eso yo me defino filosóficamente como budista. Porque el budismo dice que tenemos que recuperar esa capacidad de los niños de asombrarse, de reírse, de vivir en el presente. Todo remite a lo mismo».»Tienes que comer un bocado mirando el tenedor, no el plato, porque tienes que disfrutar el bocado. El próximo vendrá después».

Sexta regla: Desafiar las creencias establecidas

 Afirma Cartañá que las creencias establecidas son aquellas que establecieron otros, en otros tiempos, para otras necesidades. «Cuando las defendemos como propias no nos damos cuenta que estamos defendiendo creencias ajenas. Romper las creencias preestablecidas es dudar de ellas y es convertirte en un transgresor (transgresor es aquel que transgrede y rompe la creencia). 

Para ser un transgresor se tienen que dar 3 condiciones:

1. Romper un dogma o creencia. 

2. Ser auténticamente un transgresor.

3. La creencia a transgredir debe ser una creencia que debe ser cambiada.

Séptima regla: Practicar la curiosidad

Dice el autor de: ¿Por qué somos así?: cuando lo simple se hace difícil, que la curiosidad es el alimento y el combustible de la inteligencia. «Si alguien quiere ser más inteligente de lo que es, alimente su curiosidad. La curiosidad nunca se satisface, es como beber agua salada. La curiosidad es el anhelo por conocer, por saber, por pensar distinto, y con más amplitud». 

Explica Cartañá que para alimentar la curiosidad existen 3 condiciones:

1. Evitar por la medida de lo posible las distracciones. «Porque las distracciones atacan la búsqueda de la curiosidad».

2. Mantener la concentración. 

3. Ser consciente de que no es un proceso natural. Hay que ponerle esfuerzo y voluntad. 

Octava regla: Percibir a los enemigos como maestros

Aprender de la experiencia. «El que te pone en problemas es el que te enseña. El que te enseña es el enemigo».

Ejercicio final

En la noche antes de dormir, haga un recuento de su día y revise si quizás en algún momento de la jornada al aplicar alguna de las ocho reglas el resultado hubiese sido mejor. 

Recomendaciones

Libros: 

Misión Éxito de Og Mandino

El Idiota de Fedor Dostoyevski

Los Miserables de Víctor Hugo

Libro Tibetano de la vida y de la muerte de Sogyal Rimpoché

Las mañanas milagrosas de Hal Elrod

Película:

El espejo tiene dos caras con Barbra Streisand y Jeff Bridges.

#DesdeElConsultorio es un espacio semanal creado por RCTV en el que @cartanagabriel conversa con @mariacaroalonso sobre interesantes temas en torno al fascinante mundo de la psicología, cada lunes a las 10:00 pm (MIA/VZLA) – 11:00 pm (ARG).

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