Eduardo Casanova | La ‘Socialdemocracia’

Eduardo Casanova Sucre

La socialdemocracia es una ideología política que defiende la participación de la ciudadanía en las decisiones políticas de un país y, en materia económica promueve, aunque en el marco de una economía capitalista, una notable intervención directa del Estado en la economía con el fin de redistribuir la renta de una forma más social, así como garantizar el estado de bienestar y el interés general. El nombre “socialdemocracia” es un error que proviene de una mala traducción del alemán. En alemán es frecuente que dos palabras se unan, y suelen ser al revés que en español: “socialdemokratie” en realidad quiere decir “democracia social”, que es como deberíamos llamar a esa tendencia, que en realidad no es otra cosa que democracia en la sociedad, o democracia para todo el mundo.

Exactamente lo mismo pasa con el partido nazi, cuyo nombre se ha traducido como “nacionalsocialista” y su tendencia como “nacionalsocialismo”, cuando en realidad son “socialista nacional” y “socialismo nacional” en contraposición al socialismo internacional, que es el comunismo. Uno de los objetivos principales de la socialdemocracia sería el de reducir los niveles de desigualdad que existen en la mayor parte del mundo. Es por eso por lo que, como corriente considerada “de izquierdas”, en los países en donde ha gobernado –especialmente en Europa– promueve una redistribución de la riqueza, en especial mediante un complejo sistema de impuestos, casi siempre progresivos, en los que los que tienen más pagan mucho más y los que tienen menos pagan mucho menos. Por eso se dice que está comprometida con la pobreza.

También se caracteriza por alentar los servicios públicos universalizados. Erróneamente suele ligarse la socialdemocracia al socialismo, pero en realidad está muy distante de esa corriente, que es antidemocrática y comprende el comunismo, el fascismo y otras denominaciones totalitarias. La socialdemocracia se ubicó inicialmente a la izquierda del liberalismo y el conservatismo, pero siempre ha estado entre las corrientes políticas claramente democráticas y le ha dado especial importancia al funcionamiento de la democracia representativa. También ha sostenido siempre la conveniencia de una economía de mercado. Como corriente política nació en Europa a mediados del siglo XIX, partiendo de principios considerados de izquierdas, pero con la notable diferencia de abogar por un socialismo con un mayor carácter democrático, o como se ha dicho después, “con rostro humano”.

Sus inicios fueron en Francia, durante la revolución de 1848, por lo que tenía un gran componente reformista ya desde su nacimiento. Karl Marx definió la socialdemocracia en sus escritos y para muchos fue el verdadero iniciador de la corriente socialdemócrata, pero en realidad no hay un criterio uniforme acerca de quién fue el verdadero fundador de la socialdemocracia en Europa. Un importante marxista, Eduard Bernstein, afirmaba que el término “socialdemócrata” fue acuñado por el poeta alemán Gottfried Kinkel, y en realidad el primer partido político que se definió como socialdemócrata fue la organización fundada en Alemania por Ferdinand Lassalle (1825-1864), político y pensador alemán, que fue encarcelado en1848 y se hizo amigo de Karl Marx.

Ese mismo año fundó la “Asociación General de Trabajadores Alemanes (ADAV, por sus siglas en alemán)”. Sus ideas fueron aprovechadas por Bismarck, que aplicó varias de ellas “para quitarle banderas a los socialistas”. El periódico de Lassalle se llamaba “Socialdemocracia” y tenía gran aceptación en su tiempo. En 1875, durante el congreso de Gotha, la ADAV se fusionó con  el Partido Socialdemócrata Obrero de Alemania para formar el Partido Obrero Socialista de Alemania, que luego pasó a llamarse Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y existe todavía. Poco después tanto la denominación como las ideas políticas de la socialdemocracia, ya llamada así, se difundieron por toda Europa, especialmente por Escandinavia, Inglaterra y Alemania. En Inglaterra el partido socialdemócrata se llamó “Labor Party”, ubicado a la izquierda de los conservadores (tories) y los liberales (whiggs), y en Estados Unidos el Partido Demócrata, aunque no nació como tal, poco a poco fue derivando hacia la socialdemocracia.

En la América Latina hay varios partidos socialdemócratas de distinta importancia, como el APRA, en Perú, el Partido Radical en Chile, en donde también existe e, PPD o Partido por la Democracia, en Argentina el Partido Radical, el Partido Radical del Pueblo y el Partido Radical Intransigente, Acción Democrática en Venezuela, en donde también son socialdemócratas Unión Republicana Democrática o URD (aunque nació como liberal), Alianza Bravo Pueblo, Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular y otros partidos de poca importancia, lo que revela pequeñas ambiciones de dirigentes incapaces de lograr la unidad. Hasta el MAS, cuando se desprendió del Partido Comunista de Venezuela, fue socialdemócrata hasta que cayó en manos de los peores y se convirtió en un apéndice del grupo delincuencial que hoy daña a Venezuela.

En varios países los partidos socialdemócratas, que nacieron como socialistas, ligados al marxismo, y con el tiempo abandonaron esas raíces marxistas, terminaron siendo socialdemócratas con énfasis en lo demócrata, pero conservaron la denominación de “socialistas”, lo que se ha prestado a muchas confusiones.

Hoy en día están presentes en casi todos los países del mundo en los que se practica la democracia. Sus principales características en la actualidad son:

1) Tendencia a la Economía mixta.

2) Servicios públicos notables, con cierta tendencia a la burocracia.

3) Educación gratuita y universal, aunque también hay educación privada.

4) Sanidad gratuita y universal, sin excluir servicios hospitalarios privados.

5) Importante sistema de Seguridad Social.

6) Políticas de inmigración y diversidad cultural.

7) Democracia representativa.

8) Separación de poderes.

9) Apoyo a la ecología.

10) Apoyo a la creación de representantes intermedios que velen por intereses grupales, tales como sindicatos y gremios, organismos de competencia, organismos de ayuda a los consumidores, etcétera.

11) Impuestos progresivos.

12) Política progresista que se diferencia de los valores conservadores.

13) Promoción de lo que la socialdemocracia llama “Justicia social”.

14) Política exterior tendente a apoyar el cooperativismo y el multilateralismo. Desde luego, la socialdemocracia no es perfecta ni nada que se le parezca, pero es mucho mejor que las corrientes antidemocráticas como el socialismo, el comunismo, el fascismo, el nazismo, el militarismo y el populismo.

Conservadores y liberales suelen criticar, muchas veces con razón, la tendencia socialdemócrata a fortaleces el gobierno y aumentar la burocracia, y también que aunque la socialdemocracia dice defender el libre mercado, su fuerte apuesta por la intervención del gobierno en la economía daña el progreso material y suele tener efectos muy perjudiciales para la población; también se le critica que con sus “ayudas” perjudique la iniciativa y la competencia, que suelen ser las bases de una economía próspera.

Los ciudadanos, al tener muchos problemas solucionados por el gobierno, pierden la iniciativa y la necesidad de esforzarse y trabajar, con la consecuente debilitación de la economía del país. Se oye muy a menudo que por culpa de la socialdemocracia los partidos políticos se han convertido en simples agencias de empleos y de defensa de intereses creados. También es recuente que se critique a la socialdemocracia por excluir a las otras tendencias y por no garantizar la representación de las minorías. Pero, aun admitiendo esas críticas, la socialdemocracia es fundamental para evitar las dictaduras y la tiranía que tanto daño hacen a los pueblos, especialmente en la América latina.

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