Eduardo Sapene | ¿Por un puñado de dólares?

Eduardo Sapene

Los niños de mi generación solíamos los domingos, luego del infaltable almuerzo familiar, junto a nuestros abuelos, padres, tíos y primos, ir al cine más cercano, a la función vespertina (3:00 pm) para ver las películas de nuestros héroes: Superman, Tarzan, Los tres mosqueteros o una infaltable película de vaqueros, de esas que uno salía del cine sacudiéndose la pólvora.

El género de los llamados westerns tenía por lo general un esquema básico que se repetía: Crimen-persecución y castigo, en donde una banda de forajidos robaba un tren, un banco o mantenían sometido a un pueblo y a sus pobladores con sus fechorías, hasta que llegaba un representante de la ley quien en esos casos era el héroe de la película “El Sheriff” o alguacil que restablecía el orden y hacía presos a los malhechores.

Muchas de esas películas de vaqueros estaban basadas en historias de la vida real y en personajes que existieron en la época que se produjo la llamada conquista del oeste norteamericano y su posterior etapa de construcción de pueblos y ciudades: Wyatt Earp, Billy The Kid, Butch Cassidy y The Sundance kid fueron algunos de los más buscados por la justicia de la época.

Desde esa época quedó establecida la modalidad de “La Recompensa”, porque las autoridades no contaban con suficientes recursos para pagar a tantos alguaciles, como forajidos había, y preferían poner precio a la cabeza de los delincuentes para que ciudadanos comunes y en servicio voluntario les dieran cacería para hacerse del dinero ofrecido. Se hicieron costumbre los carteles con las fotos de los bandidos y los letreros de “Wanted”(Se busca) y “Reward”(Recompensa) con el monto en dinero para el pago de la captura.

Resulta vergonzoso para todo venezolano ver que ahora se busca a Nicolás Maduro Moros y se ofrece una recompensa de US$15 millones. Es el mensaje que transmitió en rueda de prensa, el pasado 25 de marzo, William Barr, Fiscal General de Estados Unidos.

El fiscal Barr anunció la presentación de cargos en los tribunales de su país contra Nicolás Maduro por los delitos de conspiración para el narcoterrorismo, la importación de cocaína y la tenencia de armas y otros artefactos destructivos.

Además de Maduro, el fiscal Barr presentó acusación contra otros altos dirigentes del Chavismo: Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente; Vladimir Padrino, Ministro de la Defensa y Maikel Moreno presidente del Tribunal Supremo de Justicia, estos últimos con una recompensa de US$10 millones por su captura.

Y apenas hace unas horas, este jueves 18 de Junio, también fueron incluidos en la lista de solicitados los cabecillas de las FARC Luciano Marín Arango, alias “Iván Marquez” y Seuxis Paucis Hernández Solarte, alias “Jesús Santrich” con una recompensa de US$10 Millones por su captura.  

Al conocerse las declaraciones del Fiscal William Barr, muchos pensaron en Venezuela que eran un mero ejercicio de retórica por parte del funcionario norteamericano para amedrentar a Maduro y sus colaboradores más cercanos pero que no pasarían a mayores, es decir, que la captura de los solicitados sería una cuasi “Misión Imposible” para Estados Unidos. Hipótesis que se derrumbó con la captura, el viernes pasado, en Cabo Verde de Alex Saab, el señalado “Testaferro de Maduro”.

El avión de Saab fue seguido satelitalmente, y a las 6:30 de la tarde, hora de Colombia aterrizó en uno de los aeropuertos de Cabo Verde, país insular de Africa. Saab iba a reunirse con una comisión de Irán para liberar un barco con gasolina retenido en la isla y cuyo destino final sería Venezuela. 

Hasta el momento de escribir esta nota Saab sigue detenido y aún no se sabe si será deportado a EEUU para enfrentar a la justicia.

Lo que sí queda claro es que a Maduro y sus colaboradores el destino les puede deparar una sorpresa similar a la de Alex Saab, quien por arrogancia y prepotencia y por sentirse intocable cometió un error que le costó su libertad.

Esta no es una película de vaqueros, la actual es una trama que pudiera convertirse muy pronto en película documental, no “por un puñado de dólares” sino por los miles de millones que han sido robados por esa banda de forajidos y sus testaferros  al patrimonio de los venezolanos.

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