Eduardo Sapene | ¿Realismo Mágico?

Eduardo Sapene

El realismo mágico es una corriente literaria de mediados del siglo XX que se caracteriza por la narración de hechos insólitos, fantásticos e irracionales en un contexto realista, donde lo sobrenatural es parte de una realidad común y corriente.

Arturo Uslar Pietri usó el término para referirse a una nueva tendencia en la literatura hispanoamericana en la que la realidad coexiste con la fantasía. Surgió entre 1930 y 1940, y llegó a su auge en las décadas de 1960 y 1970. En las novelas y cuentos mágico-realistas, el narrador presenta hechos improbables, oníricos e ilógicos de manera natural, sin asombrarse por ellos ni darle al lector una explicación, simplemente presentándolos como si pertenecieran a la realidad.

En el realismo mágico confluyen la influencia del psicoanálisis y del surrealismo europeo, que hacen hincapié en los sueños, el inconsciente y el irracionalismo, y la influencia de las culturas indígenas precolombinas con su tradición de leyendas y mitos en los que se producen hechos fantásticos.

Este movimiento surge tras una época imperada por el realismo, regionalismo, indigenismo y literatura de protesta, aunque en las obras de realismo mágico aún perviven ciertas características de estas tendencias anteriores. Este tipo de escritura se convertía en una poderosa arma de crítica social y política. Por ejemplo, se halla denuncia social en «Cien años de soledad» (1967), novela de Gabriel García Márquez.

Otros escritores importantes del realismo mágico son Miguel Ángel Asturias, Elena Garro, Rómulo Gallegos, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Julio Cortázar y Arturo Uslar Pietri.»

Lo que acaban de leer son algunos segmentos de un articulo cuyo titulo es: Realismo Mágico, significado e historia de este movimiento de la autora Crystal Harlan.

Ese encanto particular que produce leer las obras del llamado realismo mágico, consiste en el permanente desafío a nuestras mentes por maridar a la fantasía con eventos perfectamente reales y posibles de suceder, jugándole una treta a nuestros cerebros, los cuales terminan por aceptar que lo leído es posible, aunque atente a toda lógica.

En el realismo mágico, uno de sus principales ingredientes es la llamada Filosofía del absurdo desarrollada por el escritor y filósofo argelino Albert Camus y que consiste en: “El absurdo es una incorporación que la existencia humana y su específica racionalidad introducen en el mundo. Porque hay necesidad de racionalización de todo cuanto es. Si tal racionalización no se cumple en cualquier situación verificada, esta queda sin justificación. La no justificación no es aceptada por la razón y, por consiguiente, se habla entonces de absurdo.”

Así como Gabriel García Márquez en su novela “Cien años de soledad” inmortalizó a Macondo como ese lugar mágico, místico y religioso donde cualquier cosa podía pasar, por más absurdo que parezca, hoy Nicolás Maduro Moros intenta convertir a Venezuela, país vecino a la patria del ‘Gabo’, en algo más que Macondo y para sorpresa de muchos Maduro pareciera estar ganándole la competencia a García Márquez, porque lo está confirmando con hechos, veamos:

Venezuela sin gasolina: El país con las mayores reservas de petróleo del mundo se queda sin gasolina, luego de la sostenida destrucción de sus refinerías y de la industria de los hidrocarburos por lo que tiene que, por primera vez importar cinco buques tanqueros cargados del combustible desde Irán.

Venezuela sin agua: Luego de haber tenido la mejor red de acueductos de cualquier país latinoamericano que daban servicio de aguas blancas al 90 por ciento del territorio nacional, Venezuela, ahora, importa desde México, cerca de mil camiones cisternas para tratar de paliar la escasez del vital líquido en diversas barriadas y poblaciones del país.

Venezuela sin electricidad: En los años 70 y 80 Venezuela vendía electricidad a países vecinos como Brasil y parte de Colombia porque contaba con las mayores plantas de generación hidroeléctrica de la región. Hoy 15 de los 23 estados venezolanos sufren de interrupciones frecuentes y prolongadas del servicio eléctrico nacional y para colmo de males con la escasez de combustibles las plantas eléctricas auxiliares de hogares, hospitales, comercios y servicios de transportes las más de las veces no pueden ser activadas.

Y finalmente, pero no menos graves:

Venezuela sin alimentos: Luego de más de medio siglo en que Venezuela producía un 90 por ciento de los alimentos que su población consumía y exportaba un considerable número de productos, los productores del campo han visto mermadas sus cosechas por la escasez de gasolina, luz, agua y materias primas necesarias.

Mientras García Márquez entretenía con sus escritos y no hacia daño a nadie, Maduro y su régimen están destruyendo el presente y el futuro de un país y un pueblo que durante años fue ejemplo de Latinoamérica y del mundo.

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