Escritos Nocturnos | La ridiculez militar

Bernardo Jurado

Por Bernardo Jurado

Siempre se los dije a mis alumnos, esta institución se basa en la subordinación, no a una persona, sino a los valores militares en defensa de la democracia que ella representa, se basa también en la obediencia, no a una persona, sino a las leyes y reglamentos que esta persona debe hacer cumplir y la tercera pata del banco, es la disciplina, en la exactitud del cumplimiento de las dos anteriores.

Se los digo a mis alumnos porque yo mismo lo puse a prueba durante muchos años y eso no me hace más valiente, de ninguna manera, me hace más íntegro y honesto conmigo y por ende con las Fuerzas Armadas. Se los voy a explicar mejor: en aquellos años en que era Comandante, salí a probar mis maquinas después de un mantenimiento, estaba a nueve millas al norte de la Base Naval de Turiamo y me llamó a mi teléfono celular el Comandante de la Escuadra y allí nos detenemos, porque ese Almirante estaba violando las leyes y reglamentos al preguntarme eso por vía telefónica, yo que no espero ser bruto y no estaba en la Armada para enseñar a mis superiores, pues decidí que violaríamos ambos las leyes hasta que mi criterio lo estableciera y de repente me ordenó que entrara a Turiamo para que el Presidente Chávez, que llegaría por allí viera presencia naval y yo tan solo le dije que NO.

El mismo personaje, le ordenó a mi Comandante de Escuadrón que me mandara a llevar unos tractores a Cuba en mi inmenso buque de transporte, por orden del difunto y simplemente dije que yo no podía ir a países comunistas a menos que fuera a invadirlos y a instaurar la democracia, el Almirante se disgustó mucho, amenazó a mi Comandante con sancionarnos a los dos y esta es la hora en que todavía espero la cadena perpetua que ofreció y esto ocurre simplemente porque él mismo no estaba convencido de esa orden y su integridad estaba en merma en su psiquis al igual que su autoestima y su honradez, de manera que está clasificado como un pelele, no por mi sino por todos sus subalternos del momento. Es tanto que era un furibundo chavista y ahora vive en Orlando, Florida.

Los militares actuales, deben seguramente sentirse maltratados, victimizados, pisoteados por el ridículo que les ha mandado a hacer un personaje que jamás prestó servicio militar, cuyas amistades más conspicuas son guerrilleros de los sesenta, que nada tiene que aportar y nada sabe de táctica o estrategia, que nada sabe de nada y eso es muy malo, tener que subordinarse, serle obediente y disciplinado al tonto de Nicolás Maduro, que no representa los valores de la institución ni de la democracia.

Cuando uno es maltratado y victimizado es culpa de la víctima que lo permite, más no del victimario. Risotadas de lástima producen Aristóbulo disfrazado de General o el diputado Ricardo Sánchez de combatiente revolucionario, me encantaría tener mi celular a la mano para tomar la foto de sus caras ante la primera detonación de algún arma del enemigo que esperan en sus mentes, alguna detonación que delate su valentía o la falta de ella y les demuestre a los verdaderos profesionales de las armas, que juegan con ellos y con sus faltas de criterio entre desfiles, operaciones con civiles, apoyos socialistas y demás pendejadas.

Esto es lo que podríamos llamar, la ridiculez militar.

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