Háblame de tu libro | La Seducción de Neptuno

Háblame de tu libro | La seducción de Neptuno

Con cierta frecuencia me imagino que soy el dueño de una prolífica mina de oro y tengo en mis manos las herramientas correctas para seguir escarbando, seguir consiguiendo más vetas, más pozos

Por Bernardo Jurado

Todos los que la hemos manoseado quedamos con un sabor dulce, porque es una historia humana de mi mina, porque como bien lo dijera un colega: ‘pusiste a escribir a toda la Marina’ y yo tan solo le contesto con poca humildad por cierto, que no es verdad, también a unos pocos de las otras fuerzas, pero el caso de la Armada es icónico, porque esa es mi mina, la conozco muy bien, la he trabajado con mis manos, sí, es una buena mina llena de talentos como es el caso del autor de quien les voy a hablar.

En la ‘Seducción de Neptunoconseguimos a ese joven que colidió frontalmente con tres encantadoras circunstancias las cuales son: la ilusión, porque quién no ha sido iluso en la juventud, simplemente saltó una etapa importante del oficio de vivir. También colidió con la esperanza, que en el cristianismo es la hermana pobre de la fe y que se aplica perfectamente a lo que interpreto de la obra, para luego enfrentarse a la vocación y por ende a la tecnología que implica vivir en un espacio contra natura, con restricciones hasta de aire y además ser feliz.

En esta historia podríamos hacer el paralelismo de la de Jonás, porque nuestro protagonista se adentra en las entrañas de la ballena para poder apuñalarla mejor y así ha hecho Ernesto López Villamizar, el brillante autor de esta novela que recomiendo a nuestros lectores ampliamente.

La contraportada nos ilustra parcialmente la profundidad de ella: ’Esta obra recoge entre creativos pasajes y variadas anécdotas, vivencias de los hombres que han elegido como forma de vida, tripular un submarino de combate, así podrás conocer sus éxitos, errores, miedos, alegrías y tristezas, la cercanía a la muerte y la vuelta a la vida, como se da el llamado vocacional y el desarrollo profesional en torno a los valores compartidos, hasta llegar a ser un pupilo de Neptuno’.

Como siempre lo afirmo, este oficio de librero es mágico, por cuanto nos permite acercarnos a estas mentes luminosas, que con frecuencia iluminan los caminos de los equivocados y los llevan por la senda correcta.

Yo conocí a Ernesto en 1979 cuando colidí con mis ilusiones, con mi propia esperanza y con una profunda vocación al entrar a la Escuela Naval de Venezuela y él, Ernesto, ya estudiaba el cuarto año de la más hermosa de las carreras, allí nace una amistad con el ahora mi brillante escritor, quien llegó a ser capitán de Navío, comandante de submarino y no conforme con ello, comandante del Escuadrón, hoy día es un académico de renombre, vicerrector de una universidad, desde donde sigue alumbrando el camino hacia el conocimiento.

En Jurado Grupo Editorial nos sentimos orgullosos de autores como Ernesto López, quien honra sobradamente nuestro trabajo.

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