Horacio Medina | Arco minero: Saqueando el futuro

Horacio Medina | Venezuela: campo minado

El arco minero del Orinoco se ha transformado bajo la conducción del régimen forajido de Nicolás Maduro, en un proyecto caracterizado por la falta total de moral y por violaciones sistemáticas de los derechos humanos y ciudadanos, eso adicional, a hechos incontestables como lo son el genocidio ambiental y el saqueo patrimonial de la Nación.

Para que tengamos una idea de las dimensiones de este proyecto, podemos decir que el Arco minero del Orinoco tiene una superficie de 111 mil kilómetros cuadrados, vale decir 12% del territorio nacional, algo más grande que Portugal (92.212) y casi tan grande como Italia (116.347), duplicando el área sobre la cual se desarrollan las actividades en la Faja Petrolífera del Orinoco. 

Según estimaciones oficiales, el arco minero cuenta con unas 7 mil toneladas de reservas de oro, cobre, diamantes, coltán, hierro, bauxita y otros minerales de alto valor industrial. Y de seguro, estamos cortos en el estimado.

Con la Ley para el “Desarrollo Productivo Minero”, promulgada en 2016, que reserva al Estado las actividades de exploración y explotación del oro y demás minerales estratégicos, el ministro de Petróleo y Minería del momento, Eulogio Del Pino presentó el arco minero del Orinoco como área ideal para la potencial colaboración chino-venezolana, en un encuentro con empresarios en Pekín, al tiempo que se presentaba la Agenda Económica Bolivariana. También estaban presentes en ese encuentro el vicepresidente de Planificación, Ricardo Menéndez y el viceministro de Inversión para el Desarrollo, Simón Zerpa.

Es imprescindible recordar que, entre 2007 y 2009, durante el régimen de Hugo Chávez toda la información geológica, de incalculable valor estratégico para Venezuela, le fue entregada a China, para quien su objetivo fundamental está centrado en la explotación del coltán (*), mineral que ha sido por años, factor de confrontación en la República Democrática del Congo (RDC) (Kinshasa), en África central, país que tiene el 80% de las reservas mundiales de coltán.

La irracional e ilegal explotación del arco minero del Orinoco en Venezuela se ha traducido en anarquía, violencia, presencia de bandas delincuenciales, devastación del territorio, asesinatos y persecución genocida de etnias indígenas en la zona. 

Denuncias sobre este tema se han producido en todas las vertientes y permiten asegurar que, en esta región se perpetra y desarrolla el peor crimen ambiental contra nuestro planeta, “acabando con una importante extensión del pulmón del mundo: la Amazonía” y con las fuentes de agua dulce que alimentan nuestros ríos en los estados Amazonas y Bolívar, principalmente las cuencas del Orinoco y del Caroní. Sin olvidar la tala sin permisos y la quema indiscriminada de extensas zonas de bosques.

Esto, sumado a la presencia de bandas armadas que siembran la muerte en mineros y comunidades indígenas; epidemias de enfermedades de todo tipo; decenas de explotaciones mineras anárquicas; control militar compartido con sectores del régimen que saquean las riquezas sin control estatal.

En el arco minero del Orinoco, China, Rusia, Irán y grupos terroristas y narcotraficantes como los disidentes de FARC y ELN, aliados y apoyados por sectores de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, controlan esta extensa superficie del territorio venezolano

No podemos obviar que, dentro del arco minero del Orinoco está el Parque Nacional Canaima, patrimonio de la humanidad decretado por la Unesco en 1994, cuya clasificación está en riesgo, dado el daño causado al monumento natural por la minería ilegal, en la zona de Campo Carrao en el Auyantepui.

Ya el Comité de Patrimonio Mundial ha manifestado su disconformidad dada la incompatibilidad de la explotación minera en una zona reservada como patrimonio de la humanidad. 

Por su parte la Asamblea Nacional aprobó la Ley de Biodiversidad del Sur del Orinoco y la Amazonía, con la cual queda automáticamente derogado el decreto 2248 del Ejecutivo que aprobó la creación del Arco Minero del Orinoco. Sin embargo, el régimen de Nicolás Maduro, no solo ha hecho caso omiso, sino que, por el contrario, ha profundizado las actividades en el Arco Minero del Orinoco.

Lo cierto es que existe un saqueo irracional y brutal que comprende oro, diamantes, coltán y otros minerales y que algunos conocedores han estimado que, además de las “permitidas oficialmente” existen unas 1.900 explotaciones mineras ilegales.

No existe una cifra oficial sobre los volúmenes y precios de los minerales que son extraídos del arco minero del Orinoco, sin duda, un verdadero desastre que vulnera, de manera importante, las opciones de futuro de Venezuela, cuyo petróleo ya no alcanzará, para sostener su economía y su viabilidad de crecimiento. Nos están saqueando el futuro y destruyendo el medio ambiente.

(*) Muy brevemente podemos decir que el coltán, cuyo nombre viene de la contracción de sus dos componentes minerales principales, columbita (óxido de niobio con hierro y manganeso) y tantalita (óxido de tantalio con hierro y manganeso). Podemos agregar que el coltán es relativamente escaso y se ha convertido en los últimos años en un componente estratégico, para el avance tecnológico, específicamente para microchips de los teléfonos celulares, tabletas, GPS, laptops y, en fin, en la mayoría de los dispositivos electrónicos. Su valor fluctúa dependiendo del porcentaje de tantalita (25%-40%) y de óxido de tantalita (105 y 50%).

Deja un comentario