Horacio Medina | Demócratas somos nosotros

Horacio Medina | Venezuela: campo minado

Lo que ocurre en Venezuela es una verdadera debacle. Lo es, en lo político, en lo económico, en lo social, en lo cultural, en fin, en todo. Ahora bien, si nos centramos en lo político, diríamos que, esto podría marcar el fin de los partidos políticos de esencia democrático, si no actuamos de la manera correcta. ¿Pero, acaso sabemos cuál es la forma correcta de actuar?

Comenzaremos por decir que, no parece ser cierto que exista una visión clara sobre el camino a seguir. A no dudarlo, se plantean varios escenarios, con mayor o menor sentido, con mayor o menor grado de simpatías, pero todos, con pocos predeterminados y muchas incertidumbres.

Siempre hemos tenido claro que, cuando este régimen del chavismo-madurismo era competitivo, se valía de procesos electorales para avanzar y que, desde que perdió esa competitividad ha tratado de evadirlos, al tiempo que se dedica a cambiar condiciones, manejar los cuadernos electorales y atacar a la oposición con inhabilitaciones de dirigentes políticos y partidos; judicializar acciones de líderes legítimos; encarcelamientos; medidas cautelares; ilegalizaciones de tarjetas electorales y, en fin, todas aquellas acciones que les permiten allanar el camino para perpetrar los fraudes electorales que impidan o minimicen sus derrotas.

En estos momentos, este régimen chavista-madurista, desconociendo la propuesta de la posición de ir a elecciones generales, se decanta por las elecciones parlamentarias, teniendo en cuenta que:

  • desde 2012 ha intervenido a Podemos, PPT, Bandera Roja, MIN Unidad, MEP, Copei, AD, PJ, se robaron sus símbolos, propiedades y destituyendo las directivas de estos partidos legítimos
  • inhabilitó judicialmente la tarjeta unitaria de la MUD;
  • tienen en la mira, para su intervención, a UNT, VP, CausaR y otros tantos partidos; 
  • propicia espacios de negociación con dirigentes de segunda línea o con diputados tránsfugas que los deja en evidencia.
  • ha obligado a 36 diputados legítimos a ir al exilio, otros tres secuestrados y todos lo demás diputados opositores perseguidos, tal como lo son alcaldes y gobernadores opositores. 
  • con más de trescientos presos políticos y, al menos, de cinco millones de migrantes venezolanos que han huido de la caótica situación en el país, sin derecho al voto.

y ahora, además, ante su proximidad, arremete de manera brutal, nombrando de manera irrita la directiva del CNE usando al ilegitimo TSJ; persiguen liderazgos, compran diputados, etc. En fin, un verdadero exabrupto, para garantizar su victoria y tomar a la Asamblea Nacional. Acorralados se juegan el todo por el todo.

¿Qué hacer?

Lo primero internalizar que Nosotros Somos Demócratas, la bandera electoral es y ha sido, nuestra. No podemos ceder el espacio mediático. No debemos permitir que personajes oscuros, padres del fraude y el servilismo como Jorge Rodríguez y Jorge Arreaza, traten de convertirse defensores de los procesos electorales. Estos embaucadores, tratan de aparecer como demócratas que defienden los procesos electorales. Se reunieron, virtualmente, con miembros del cuerpo diplomático. Rodríguez, experto en fraudes, participó para “aclarar detalles referentes a los venideros comicios” y el otro, Arreaza, para insistir en la política hegemónica del régimen de Maduro anunciando que en Venezuela: «Vamos hacia las elecciones parlamentarias en el año 2020».

¿Elecciones parlamentarias, bajo qué condiciones?

Obviamente, ellos tratan de imponer las convenientes para un régimen forajido como, sin duda alguna, es el de Nicolás Maduro y su soldadesca.

Creemos que debemos retomar la bandera electoral que nos pertenece y convocar a los ciudadanos a la lucha por unas elecciones transparentes, con condiciones electorales aceptables e involucrar, en esta lucha, a todos los apoyos internacionales que, desde hace tiempo, han insistido en la salida electoral. Nosotros somos los demócratas. Debemos convocar a los ciudadanos a exigir elecciones con condiciones adecuadas o provocar la salida del régimen bajo protestas generalizadas y orientadas a dejar claro que, el poder reside en la voluntad ciudadana. Presionar y movilizar.

Hacer entender a los ciudadanos venezolanos, con mensaje claro y solidario, además de una narrativa única y precisa que, la solución a los problemas que nos agobian solo podrá venir con un cambio en el modelo político de conducción del país que, podrá ocurrir bien por un proceso electoral transparente y legítimo, o bien producto de una lucha sin cuartel o, por una insurrección civil, absolutamente justificada, en cumplimiento de lo establecido en la Constitución.

Por otro lado, no tenemos contradicción con lo expresado en el manifiesto titulado «La verdad sobre Venezuela ante el mundo», solo que  invertimos la carga. Es nuestro pensar que, sino hay acción nacional contundente, no habrá reacción internacional con igual fuerza.

Estamos persuadidos que la lucha por un proceso electoral transparente y apegado a las normas constitucionales y legales, puede ser artífice para esa acción civil contundente, o en todo caso, el rechazo y desconocimiento al irrito y burdo proceso que adelantan el régimen de Maduro y los tránsfugas opositores.

La Asamblea Nacional debe seguir con su objetivo para designar un CNE, tal como establece el marco Constitucional y Legal. Nosotros debemos exigir la reincorporación de los diputados presos, refugiados en embajadas o exiliados. La no inhabilitación de partidos o candidatos. La revisión del registro electoral y la observación internacional activa.

Nada fácil, lo entendemos. Se trata de un tránsito “al filo de la navaja”, pero creemos que hay solo una alternativa: unirnos por el rescate de los derechos civiles y políticos para la población.

Lo otro, es sentarnos a esperar, la toma de la Asamblea Nacional o la intervención internacional.

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