Horacio Medina | Gasolina iraní: Caos inflamable

Horacio Medina | Venezuela: campo minado

En términos de normalidad, la gasolina siempre resulta ser el combustible capaz de avivar las llamas de un incendio. Podríamos agregar que, se trata de un combustible muy inflamable y explosivo. Sin embargo, en la Venezuela surrealista, el país de lo absurdo, la escasez de gasolina amenaza seriamente con incendiar e implosionarlo todo, incluso, al régimen de Nicolás Maduro.

Sin duda, nos resulta imposible, en los actuales momentos, abordar otro tema distinto al suministro de la gasolina en Venezuela. Durante las últimas dos semanas hemos afirmado, de manera categórica y concluyente, que el problema del suministro en el país, no es un problema coyuntural. Se trata de un problema estructural profundo y difícil de resolver.

Hemos venido reiterando de todas las maneras y en todas las instancias que nos ha sido posible, que el problema de fondo es que, en Venezuela no se esta produciendo gasolina como consecuencia directa del colapso de PDVSA en toda su cadena de valor.

Las refinerías nacionales llámense Centro de Refinación de Paraguaná (Amuay/Cardón), El Palito o Puerto La Cruz, no están produciendo gasolina. La refinería  de El Palito, mantiene de manera irregular su operación en la fase de Destilación Atmosférica, alimentada con crudo de oriente y produciendo nafta, diésel y fuel oil, pero no gasolina. Allí, solo están en capacidad de mezclar esa nafta con el aquilato (componente de alto octanaje para producir gasolina) procedente, en esta oportunidad de Irán, en el barco Petunia y que antes de perder el contrato de operación de la refinería Isla en Curazao, era traído de allí.

Con la llegada de los cinco barcos procedentes de Irán, cargados con gasolina (4) y alquilato (1), se crearon grandes expectativas desde la cúpula del régimen. Incluso se concibió como una gran victoria. Se transmitió, de manera directa o indirecta, intencional o no, que la escasez de gasolina llegaría a su final. Que esa anunciada victoria, celebrada sobre los escombros de PDVSA, marcaría el camino a la normalización de la distribución de combustible en el país. Hasta se aceptó sin protesta el cobro en dólares.   

Tan solo tres días, han bastado para acabar con ese espejismo. Los barcos iraníes llegaron, descargaron y se fueron. Pero la gasolina no llega como se prometido. La distribución de la escasez se ha convertido en un desastre.

  • Esquema de cobro con tres precios: regalado, subsidiado y dolarizado que promueve “bachaqueo”, corrupción y clientelismo.
  • Muchas estaciones de servicio inoperativas, otras con tanques contaminados, surtidores no calibrados, mangueras con filtraciones y “picos” en mal estado.
  • Pocos camiones operativos y sin rumbo fijo, que cambian de destino de acuerdo a distintos criterios.
  • Serios problemas de transmisión para obtener, reseñar y operar el biopago”.
  • Inmensas e interminables colas de “usuarios” que de manera desesperada trarn de llenar el tanque, bien para su uso inmediato, o bien para negociarla cuando han logrado llenar el tanque a precio subsidiado.

En fin, un caos que de seguro todos conocen muy bien, en tan solo tres días.

Pero, ¿esto mejorará?

Quizás con el paso de los días este caos se convierta en eso que ahora llaman la nueva normalidad.  Pero el problema cierto no se resolverá a corto plazo. La distribución de gasolina continuará bajo el esquema del racionamiento, es decir con criterio de escasez y a la espera que aparezcan otros barcos cargados de gasolina y otros componentes.

Pero entonces ¿no hay solución posible?

Por supuesto que la hay. Se trata de poder producir gasolina en el país e nuestras refinerías, para lo cual se requiere mucho esfuerzo, conocimiento y dinero. Ciertamente tres cosas que escasean en este régimen. Tal vez, en algunos meses, logren arrancar alguna planta y produzcan gasolina. Pero, aunque logren ponerlas en operación a todas, no podrán producir lo suficiente para abastecer al mercado interno, el contrabando y los envíos a Cuba que, dicho sea de paso, no han cesado.

Sencillamente, para tener unos 120 mil barriles gasolina al día, se requieren procesar unos 600 mil barriles diarios de crudo que no tenemos, a menos que, no se le page a China, ni se exporte un solo barril. Tampoco tenemos un sistema eléctrico nacional confiable; no tenemos agua para el servicio de las refinerías; personal escaso y limitado; problemas en los sistemas de distribución. En fin, se trata de un caso holístico; llamado régimen Chávez-Maduro.

Entones ¿Cuál sería la opción?

La mejor opción posible es el cambio del modelo político de conducción del país, es decir salir de este régimen forajido y nombrar un gobierno de Emergencia que nos conduzca en la Transición, hasta unas elecciones generales y se constituya un Nuevo Gobierno democrático.

El Mercado Interno de los productos derivados de los hidrocarburos, será asunto fundamental en el gobierno de Emergencia, para promover el bienestar de los ciudadanos y para apoyar el desarrollo económico y social del país, a través del suministro oportuno de los combustibles, lubricantes y otros productos. Existe un plan táctico para la Emergencia donde se estima que, a partir del primer mes se comenzarán a ver resultados positivos, mejoras reales que perfilarán una solución estructural de este y otros problemas conexos, incluyendo una nueva Ley para el sector que propicie la libre competencia.

Finalmente, para no salirnos del contexto del artículo, nos gustaría hacer una observación que, quizás para muchos, ha pasado inadvertida pero que a nosotros nos parece un asunto medular que ocurre de manera transversal en el país.

Hemos venido observando cómo se ha degradado y casi borrado el concepto de consumidores por el de usuarios. Los consumidores pagamos por un servicio y tenemos derecho a exigir calidad de acuerdo con nuestro pago. Mientras que el usuario, solo se limita a usar el servicio, si lo hay.

Eso también debe cambiar y pronto.

Debemos dejar de ser tratados como pueblo y exigir nuestro trato como ciudadanos.

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