María Carolina Alonso | Aquel 27 de mayo…

Maria Caro Alonso, y sus hijos Santiago y Miranda (nacida en EE UU)
Maria Caro Alonso, y sus hijos Santiago y Miranda (nacida en EE UU)

Aquel 27 de mayo, cuántos de nosotros al ver esa pantalla en blanco y negro supimos que debíamos irnos, que el país se caía a pedazos. Por mi hijo Santiago me fui, para brindarle un futuro a colores en otra patria, pero RCTV ¡tan terca! no permitió que ninguno de los ‘Santiagos’ que están regados por el mundo se desarraigaran totalmente. Porque RCTV siguió ahí, incólume, rememorando lo que fuimos, las risas que tuvimos, las familias que éramos, y lo que podemos volver a ser

Aquel 27 de mayo hace 13 años a los venezolanos nos mutilaron una pedazo de nuestro corazón. Fueses joven, adulto o mayor, aquel nefasto día, la frase repetida por muchos: «no vale, yo no creo», perdió sentido.

Fuimos muchos los que no creímos capaz al degenerado de Hugo Chávez de ejecutar la orden. Lo subestimamos, fuimos ingenuos y hasta un poco soberbios, de no querer ver lo que teníamos en frente a nuestras narices. Pero llegó la medianoche, y pasó….la pantalla quedó en blanco y negro, como un designio del futuro del país: sin sentido, sin forma, sin esperanza, sin color.
Nos marcó. Todos podemos decir qué estábamos haciendo en esos días. Es un trauma que no olvidaremos. Aquella noche, uno de los países decretado como de los más alegres del mundo, se quedó en el más absoluto desconcierto, y después de 13 años aun seguimos sin reaccionar.

Como periodista y comunicadora social, siempre soñé con trabajar en RCTV, me venía además por tradición de familia. En Radio Caracas fue donde mi tía María Conchita Alonso tuvo su primera oportunidad. Años más tarde mi padre también formó parte de RCTV, y como a ellos a todo aquel que tocaba su puerta, generalmente se le daba la oportunidad. Por alguna razón, el inicio de mi carrera se dirigió hacia las relaciones públicas, donde fui inmensamente feliz como profesional, hasta que me tuve que exilar en Estados Unidos.

Pero como la vida da muchas vueltas, hoy tengo el honor y el privilegio de no solo trabajar en lo que me apasiona, sino que además formo parte del equipo de RCTV, que desde el exilio sigue en pie con la misma mística y ganas de sus orígenes en la década de los años cincuenta.

No dejo de enternecerme cada vez que soy testigo del amor que los ex empleados (talento, técnicos, productores, ejecutivos) de RCTV, hoy por hoy profesan por el canal. Y es que RCTV, no solo dejó huella en cada hogar venezolano, sino en cada empleado que pasó por sus instalaciones a lo largo de sus más de 50 años de servicio.

Mi hijo tenía 1 año aquel 27 de mayo de 2007, hoy empieza a asomar sus rasgos de jovencito y va quedando atrás aquel niño…y RCTV sigue intacto en nuestro ADN; Santiago se hará hombre…y RCTV seguirá intacto en nuestros corazones; Santiago se hará profesional y RCTV seguirá intacto en nuestros recuerdos. 

Mi hijo Santiago, en la víspera del cierre de RCTV, aquel 27 de mayo

Aquel 27 de mayo, cuántos de nosotros al ver esa pantalla en blanco y negro supimos que debíamos irnos, que el país se caía a pedazos. Por mi hijo Santiago me fui, para brindarle un futuro a colores en otra patria, pero RCTV ¡tan terca! no permitió que ninguno de los ‘Santiagos’ que están regados por el mundo se desarraigaran totalmente. Porque RCTV siguió ahí, incólume, rememorando lo que fuimos, las risas que tuvimos, las familias que éramos, y lo que podemos volver a ser.

Por eso siempre estarás entre nosotros RCTV, porque eres nuestro símbolo de lucha, de convicción, de terquedad, de honor y de amor. Mientras haya RCTV habrá una lucecita de esperanza, una galería de recuerdos que serán ejemplo y base para dibujar la Venezuela que todos merecemos y soñamos. 

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