Horacio Medina | Ley Orgánica de Hidrocarburos: Debate necesario

Horacio Medina | Venezuela: campo minado

Resulta imprescindible reconocer que la Industria de los Hidrocarburos de Venezuela, será, por muchos años, el eje conductor del país, dentro de un ambiente mundial altamente competido donde los combustibles fósiles, estarán sometidos a fuertes presiones y bajo amenaza de una disrupción tecnológica que, de ocurrir, pondría en riesgo su hegemonía energética. Ante este escenario, aprobar una LOH con visión de modernidad que permita afrontar estos retos, resulta una tarea inaplazable.

En el complejo contexto actual, apremiados por la necesidad inevitable de propiciar cambios vitales, en el modelo de conducción del país, es necesario contar con opiniones, amplias y proactivas, proclives al cambio que se alejen de la tozudez, la poca amplitud y de los criterios reducidos y anclados en el pasado.

En función de esto, recordamos una frase que Teodoro Petkoff acuñó como “la izquierda borbónica”, para referirse a sectores de izquierda que se habían quedado atrapados en el siglo XIX, sin poder evolucionar y los comparaba con la conducta de los borbones: ni aprenden ni perdonan. Sin embargo, en los actuales momentos, en Venezuela, existe además de una izquierda borbónica también hay un creciente sector que podría calificarse como “la derecha borbónica”, con un agregado, que ambos bandos, han asumido una nueva característica: tampoco escuchan.

Venezuela no requiere, tan solo, un cambio de gobierno. Venezuela necesita un cambio en el modelo político de conducción, para insertarse en el menor tiempo posible en la dinámica del siglo XXI, so pena, en caso de no hacerlo, de quedar anclada en el pasado y en el atraso eternamente.

En línea con esto, es imprescindible tener una Nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos (NLOH) que permita hacer viable los incontables proyectos y opciones de negocio que deberán ser puestos en marcha, en esta lucha contra el tiempo.

Hace un par de meses, pensábamos que, para el inminente lapso de emergencia, bastaba con algunas modificaciones de la actual Ley que rige al sector para que luego, con más tiempo, en el período propiamente de transición se podría debatir la NLOH. Sin embargo, un sin número de argumentos y opiniones nos han hecho cambiar de opinión y sería tremendamente positivo contar con ese nuevo instrumento desde el día cero. Ahora bien, si nos sorprende el cambio, antes de tenerla aprobada, se implementarán las modificaciones ya identificadas a la actual ley.

Es obvio que no pretendemos en este espacio ahondar sobre el contenido del anteproyecto que ha sido sometido, a la plenaria de la Asamblea Nacional, pero si queremos dejar por sentadas, algunas ideas que estaremos compartiendo y debatiendo, tanto entre profesionales y empresarios del sector de los Hidrocarburos, como distintos actores políticos y diputados de la Asamblea Nacional.

  • Compartimos en general la propuesta de NLOH que ha sido sometida, en nuestra opinión incorpora modificaciones importantes para atender los cambios más ingentes que se contemplan para el sector.
  • Valoramos esta propuesta que abre un camino a cambios estructurales, incentiva la renovación de disposiciones y define roles para garantizar el cumplimiento de lo establecido en la CRBV. Vale decir:
  • Cambios importantes para el Ministerio del sector (concentrado en dictar políticas, producir lineamientos y conducir la política exterior del sector) 
  • Creación del ente regulador (al momento denominado Agencia Venezolana de los Hidrocarburos), cuya naturaleza, roles regulatorios, conformación y normas de funcionamiento, dada su importancia, deben ser intensamente discutidos en busca del mayor consenso posible.
  • Considera existencia de una empresa (¿PDVSA?), concentrada en actividades relacionadas con el corazón del negocio, trabajando y/o compitiendo con empresas del sector privado.
  • Proponemos dedicar especial atención a estos tópicos:
  • Concepción adecuada de la denominada Ronda Cero, lo cual implica valorar de manera correcta, lo que se asignará a la empresa estatal, en función de sus capacidades, técnicas, operacionales, institucionales y financieras, teniendo presente la dimensión que esta empresa pueda, realmente, asumir.
  • Considerar el marco fiscal considerando que, la carga tributaria ha obstaculizado el desarrollo de proyectos, unas veces por la concepción rentista y otras por la falta de una política de segmentación de las diferentes actividades. Es decir, comprender que no siempre una mayor participación en la ganancia es lo que aporta mayor beneficio al Estado. En términos coloquiales, podría ser mejor para el Estado, tener una torta grande a distribuir con menor participación, que tener una altísima participación de una torta pequeña. Más desarrollos regionales, mayor dinamización de la microeconomía. Hoy día, existen modelos y simuladores que permiten estimar cuál sería esa participación optima del Estado en función de obtener más ingresos.   
  • Instaurar un adecuado sistema de regalías dado que, su carácter regresivo puede hacer la diferencia en el desarrollo o no, de proyectos que agregarían valor a la nación. Vale decir, abogamos por un esquema flexible de regalía que bien podría partir de 1% hasta alcanzar como máximo 20%, que se ajustaría en función de la rentabilidad del proyecto de acuerdo a una normativa preestablecida. Su determinación bien podría ser resultado de un análisis envolvente junto a elementos fiscales, operacionales, económicos y financieros.

Para finalizar decimos que Venezuela deberá, necesariamente, apoyarse en su industria de los hidrocarburos para crecer, a corto y mediano plazo, y para ello es inaplazable hacer cambios estructurales, pero también será imprescindible generar negocios alternos y complementarios que permitan sustentar ese crecimiento, a largo plazo, ya que los hidrocarburos no podrán hacerlo por sí mismos.

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