CONTRAPLANO | Expresarse y no temer en el intento

Teatro_Municipal_de_Caracas

¿Cómo rodar ante las cámaras una escena cotidiana que empieza por un abrazo y termina con la pasión de un beso, si al hacerlo puedes enfermar, pero si no lo haces también?  ¿Cuándo volveremos a sentir esa sensación de lo inesperado, justo antes de que suba el telón, y descubrimos una impactante escenografía, los primeros y sublimes acordes de una orquesta sinfónica o simplemente a unos actores o a un grupo de danza con un vestuario, que segundos antes, ni por casualidad nos habíamos imaginado? Son preguntas que nunca pensamos que nos íbamos a hacer, pero ahora expresarse en las artes puede ser un acto de heroicidad y no es necesario ser un súper agente de inteligencia, tener un traje especial, ni mucho menos esconderse detrás de antifaz de cualquier película multimillonaria para serlo. En estas reflexiones, tal vez, podemos resumir el gran reto del sector cultural y del entretenimiento, sea cine, teatro, tv, música, artes visuales, ópera y otras. Esto es realmente un dilema que incluye a artistas, técnicos, espectadores, aseguradoras y a los diferentes gobiernos de todo el mundo.

En líneas generales existen muchas dudas sobre las medidas que hay que adoptar por ambos sectores. En estos momentos, no hay una fecha clara para reabrir teatros, cines, librerías, estudios, aforos de grandes conciertos y otros lugares que vayan de la mano con la cultura y con los espectáculos. Esto realmente nos coloca a todos, los que nos expresamos y vivimos del arte y del entretenimiento, en la disyuntiva sobre qué debemos hacer y cuándo.

Hay una propuesta, con respecto a los cines y salas de teatro, que permitiría la venta de entradas de un 30% hasta un 50% del aforo; el porcentaje final dependería de la capacidad y el tamaño del lugar. Y aunque cada cine o sala de teatro debe evaluar su propia situación, lo veo complicado, por los gastos que hay que asumir para poner a funcionar la máquina; tomando en cuenta que el aumento al precio de las entradas por la situación económica que vive el mundo esta descartado. En el caso del teatro en Venezuela, habrá algunas excepciones posibles, de grupos pequeños o familiares, pero puede ser más complicado porque muchos de los artistas e incluyo no sólo actores, sino productor, director, y asistentes, van por un porcentaje de la taquilla; no es así el caso del personal de sala y técnicos que cobran por función, pero de igual manera ninguno se escapa al riesgo de contagiarse.  En otro caso, si vamos al micro teatro en Miami, me pregunto: ¿Cuál será la estrategia, donde ya la ganancia para todos es poca, aunque tengas lleno todo el contenedor? Sumemos a esta interrogante, que ya de por sí es un gran esfuerzo físico para los actores hacer siete, ocho o nueves funciones por día para lograr ganar algo de dinero; aunque siempre hay que resaltar que uno de los sentimientos que nos hace soportar lo que amamos es la pasión por lo que hacemos.

Si pensamos en las producciones de cine o televisión es igual o más preocupante porque es una industria mucho más grande, que depende además de un número mayor de personas y por lo tanto el riesgo es mayor. Ahora, en las producciones de cine y de televisión el factor riesgo siempre ha estado presente, pero para eso existen los seguros; que dan mucha tranquilidad a los productores ante cualquier eventualidad que pueda pasar en los rodajes, pero ahora mismo con la pandemia en curso el riesgo aumenta al máximo y bastaría con que se enferme una sola persona para colocar a todo ese equipo en cuarentena o confinamiento. En este sentido, ya las compañías de seguros han dicho que no cubrirán cualquier nueva interrupción de una producción por un brote del virus ya que son retrasos que cuestan millones de dólares.

Para las grandes producciones, estilo Hollywood, el tema de las aseguradoras será fundamental, a menos que se adapten de alguna manera, pero lo dudo, a lo que creo harán equipos más pequeños; que es seguir con un protocolo mínimo, como es tomar la temperatura; hacer pruebas de detección del virus a quienes tienen el permiso de entrar al set; usar mascarillas y guantes de forma obligatoria para todo el personal (excepto actores que estén rodando o en escena); entregar envases de alcohol para todos y termos con bebidas calientes; trabajar en el set por departamentos separados; rodar con un equipo mínimo; comidas en envases desechables y comer con la distancia obligatoria. En fin, toda una nueva estrategia que al final, rodajes,  ensayos y puestas en escenas, tomarán más tiempo y como consecuencia aumentarán los presupuestos originales de cada producción. Sobre este aspecto, vale la pena mencionar el caso de Suecia y como el gobierno de este país adoptó una medida muy particular; dejar que su población decida si ir o no a trabajar, que se contagie y que sea las mismas personas las que produzcan son propios anticuerpos contra la enfermedad, pero de esta manera tratar de evitar la paralización total de la economía. En este país se han reanudado los rodajes en lugares que se desinfecta y donde se esteriliza todo, además no se contrata personas mayores o personas con problemas de salud, que suponen tienen un mecanismo de defensa bajo.

Para las grandes productoras, donde la industria cinematográfica es realmente un gran negocio, existe la presión de rodar lo más pronto posible porque está el tema del contenido para los grandes canales, plataformas y salas de cine y no pueden darse el lujo de seguir parados. En este sentido, podría aparecer un aspecto positivo y es que se les abra las puertas a cineastas y productores independientes para que puedan vender sus productos en un mercado que a veces no está al alcance de todos. Y esto se debe a que, ante la parada masiva de rodajes en el mundo, debe haber una necesidad de alimentar las diferentes parrillas de programación, que deben ofrecer nuevas alternativas a unos usuarios que debido al confinamiento están a la búsqueda de más opciones.

Dentro del ambiente cinematográfico, sin duda, los que más sufrirán de esta nueva era del coronavirus, será el mundo de la producción independiente que depende de concursos a la producción, financiamientos y acuerdos con productos integrados, si estos se detienen, puede complicar mucho más poner en marcha un rodaje.

Definitivamente, aquellos que nos expresamos a través del cine, teatro, televisión, danza, ópera y cualquier otra disciplina, vamos a tener que asumir un poco el riesgo y tomar en cuenta el protocolo mínimo necesario; algo que se une a una gran cantidad de negocios de diferentes áreas o industrias y que ya están esperando la luz verde de sus gobiernos para entrar en acción. Por supuesto, como siempre hay un elemento de mucha valía, tal vez el más importante de todos, y es el apoyo del público, ya que sin ellos cualquier alternativa es insostenible.

Retomando una frase de Einstein que escribí en otro artículo y que resume un poco a lo que nos enfrentamos, dice: “Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno…”

Así que, no hay otra, debemos reinventarnos y como en otros momentos históricos, el arte y la creación no pueden parar porque es como detener el comportamiento y la expresión natural del ser humano mismo; no hay alternativa, hay que salir a enfrentar la crisis como bien sabemos hacerlo, con atrevimiento, disciplina y constancia, pero sobre todo con la principal característica que tiene el negocio del arte y del entretenimiento, la creatividad.

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