Eduardo Sapene | Venezuela invadió la Florida y enarboló el tricolor patrio

Eduardo Sapene

“El 25 de Junio de 1817, un día como ayer, hace 203 años, el general patriota Gregor McGregor cumpliendo órdenes del Libertador Simón Bolívar, tomó la isla de Amelia (lo que es hoy parte del Estado de Florida/EEUU) e izó la bandera venezolana, junto a la bandera verde de la Florida.

Posteriormente tomó el Fuerte Fernandina protegido por una guarnición, para hacerlo capital de la nueva República de Florida.  

Luego, Luis Aury con la colaboración de Pedro Gual, Luis Brión, Lino de Clemente, Juan Germán Roscio y Agustín Codazzi, conformaron la nueva República.

¿Por qué Bolívar ordenó invadir a la Florida?  

Bolívar, invadió bajo la excusa de una respuesta militar hacia los Estados Unidos por apoyar a España, en el conflicto independentista de Venezuela y Nueva Granada, pero el verdadero objetivo, según coinciden varios historiadores, era liberar Florida y desde ese punto estratégico controlar las comunicaciones marítimas en el golfo de México y las Antillas, realizar un ataque a Cuba, y cortar las comunicaciones entre Estados Unidos y España en el Caribe. 

El 1ero de julio de 1817 se proclamó oficialmente la república en Cowford (actual Jacksonville). Pedro Gual y el sacerdote Vicente Pazos Kanki, se encargaron de redactar una constitución. 

La República de Florida era también una estrategia para liberar Puerto Rico y Cuba del Imperio español, defender a México y advertir a los EE UU que lo que se les pedía era una verdadera neutralidad por parte de ellos.

Bolívar tenía retenidos en Angostura dos buques estadounidenses, Tiger y Liberty, por trasladar refuerzos al ejército español, en el Orinoco. Los EEUU no apoyaban la causa independentista por lo que Bolívar sólo les exigía que al menos fueran neutrales y de ser así les devolvería las dos goletas.

La hazaña duró poco. Tropas dirigidas por Andrew Jackson tomaron el fuerte y controlaron la Provincia. Para no correr riesgos Jackson fue nombrado gobernador mientras los Estados Unidos de América le compraban la isla de Amelia a España. 

Muy pocos venezolanos conocen esa historia y estoy seguro que muy pocos norteamericanos tampoco la conocen o la recuerdan en sus aulas de colegios o universidades.

Dos siglos más tarde la realidad es otra. La llamada “Geopolítica”, los actores, los hechos y hasta los intereses son otros y los desenlaces pueden ser muy diferentes.

Desde que el presidente Donald Trump expresára a comienzos de su gobierno que en el caso Venezuela “Todas las opciones están sobre la mesa” se comenzaron a evaluar y analizar los más diversos escenarios diplomáticos, políticos y hasta  militares,  para una salida a la crisis que atraviesa el país caribeño.

La tesis de una posible invasión militar a Venezuela por parte de EE UU y sus aliados fue perdiendo fuerza ante la negativa de la Unión Europea, el Grupo de Lima, el Grupo de Contacto, la ONU, entre otros, de apoyar una acción de fuerza y por considerar que la única salida estaría dada en unas elecciones presidenciales libres y transparentes.

Sin embargo, el pasado viernes 12 de Junio el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Maduro nombró nuevos rectores para el Consejo Nacional Electoral (CNE), buena parte de estos ligados al chavismo, violando la Constitución Nacional y desconociendo, una vez más, a la Asamblea Nacional, único organismo legítimo y reconocido por más de 50 países, y que entre sus potestades está el nombramiento de las autoridades del llamado Poder Electoral.

Esa “viveza” o “torpeza”, no sé cómo calificarla, del régimen de Maduro echó por tierra una salida electoral libre, justa y democrática como lo estaban pidiendo los organismos internacionales antes mencionados, los cuales parecen estar convenciéndose, finalmente, que con Maduro en el poder nunca habrá elecciones libres. Una prueba de ello las recientes declaraciones del llamado Grupo de Contacto: “El Grupo Internacional de Contacto (GIC), conformado por Reino Unido, la Unión Europea y 7 de sus países miembros y 4 países de América Latina, lamentó la forma por la cual se procedió a la renovación del Consejo Nacional Electoral de Venezuela (CNE) por parte del Tribunal Supremo de Justicia, en contra de lo previsto en la Constitución venezolana.”

De todos es sabido que, hasta los momentos, Maduro sólo cuenta con el apoyo de sus socios de negocios: Rusia, China, Irán y Cuba y de las fuerzas armadas, al menos de sus altos mandos, quienes han sometido por la fuerza a todo aquel ciudadano civil que pretenda oponerse al régimen o a sus dirigentes políticos y que no está dispuesto, por ninguna vía democrática a dejar el poder.

Por lo antes expuesto, vuelve a tomar fuerza la hipótesis de que sólo una fuerza militar especializada o de Élite, compuesta por una coalición de países aliados, sería capaz de sacar a Maduro y sus colaboradores del poder y restablecer el hilo democrático en Venezuela. No sería una osada invasión como la de Bolívar a la Florida en 1817 sino una acción conjunta, quirúrgica y de rápido desenlace, pero con el mismo objetivo de liberar a Venezuela de una tiranía que ya lleva 21 años en el poder.

¡Amanecerá y veremos!

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