Informe revela que la tortura en Venezuela es aplicada también por cubanos amparados por el régimen de Maduro

La abogada venezolana Tamara Suju, del Instituto Casla, entrega a Luis Almagro, secretario general de la OEA, el informe sobre la "Tortura sistemática en Venezuela 2019 y la participación de cubanos en los patrones de tortura" Cortesía para DLA Tamara Suju

Un informe presentado ante la OEA por la abogada defensora de Derechos Humanos Tamara Suju, directora del Instituto Casla, revela que existen patrones a la hora de aplicar la tortura en Venezuela por parte del régimen de Nicolás Maduro, y que toda la estructura de inteligencia cubana dentro de la nación caribeña, aparte de estar presente en las fuerzas armadas y servicios de inteligencia, también se encuentra entre los médicos, los preparadores deportivos en las escuelas y empresas estratégicas, y en todas estas misiones que reportan al embajador.

El documento, que lleva por nombre “Tortura sistemática en Venezuela 2019 y la participación de cubanos en los patrones de tortura” describe que los métodos más aberrantes de tortura fueron aplicados a quienes mostraban más resistencia o a quienes se rebelaron contra el régimen a pesar de deberles obediencia por su profesión o afinidad política. También, la tortura fue más intensa contra aquellos que han sido sospechosos de traición, informó El Nacional.

Igualmente, destacó que hay una intención deliberada de dejar huellas físicas y psicológicas.

Suju explicó que el régimen quiere mostrar ante la sociedad que pueden cometer estos actos con impunidad, sin que sean investigados ni castigados por esos crímenes.

Durante la presentación del informe, Suju mostró un video de Waleska Pérez, esposa del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, quien relató las irregularidades en el proceso judicial que se le siguió a su esposo.

Casla presentó también un video con el testimonio de una víctima que asegura fue torturada por cubanos, el exfuncionario de la policía metropolitana Gilberto Rafael Martínez Daza.

“Parte de estas torturas las hacían funcionarios del DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar), las FAE (Fuerzas de Acciones Especiales) y militares cubanos. ¿Por qué sé que eran militares cubanos? Porque en varias ocasiones que me desmayé, ellos me bajaban, me soltaban mis amarras y lograba sacarme la capucha y los veía y los identificaba”, dijo Martínez Daza.

Sujú recordó que en diciembre del 2018, el Instituto Casla ya había denuciado ante Corte Penal Internacional la participación de funcionarios y oficiales de inteligencia cubanos en la planificación y comisión del crimen de tortura luego de haber obtenido por lo menos 12 testimonios donde las víctimas señalaron la presencia de cubanos cuando estaban siendo torturados en centros clandestinos de detención.

El Instituto Casla también obtuvo el testimonio de Ronald Dugarte Silva, adscrito a la División de Contrainteligencia Militar, que desertó en marzo de este año, y quien dijo que tiene conocimiento de diferentes centros de tortura dentro de las unidades militares en el Fuerte Tiuna y en lugares clandestinos los cuales sólo tienen conocimiento de su ubicación el personal de la milicia cubana, que además porta credenciales del DGCIM.

La directora del Instituto Casla señaló que los cubanos están en centros de tortura clandestinos donde se les conoce como los isleños, e incluso son los propios ejecutores de la tortura. Dijo que no cabe duda de que la injerencia externa de los militares cubanos ha significado un incremento del terror que la tortura produce, no sólo en las víctimas, sino también en la sociedad civil.

Informe Tortura CASLA 2019 by Diario Las Américas on Scribd

FUENTE: REDACCIÓN

*Contenido autorizado para su reproducción por ©DiarioLasAméricas.

Deja un comentario