Investigadores de Harvard descubren que una emoción negativa desencadena comportamientos adictivos


Adivina cuál emoción negativa alimenta los comportamientos adictivos. No, no es estrés. No es ira. No es vergüenza. No es asco. 

Si pensaste en tristeza, estás en lo cierto. Resulta que al triste tiendes a tener más deseos y comportamientos adictivos. 

Un grupo de investigadores de Harvard llegó a esta conclusión a través de cuatro estudios entretejidos de fumadores, descubriendo que la tristeza aumenta la ansiedad, la frecuencia de fumar y el volumen de inhalaciones, y también predice las recaídas de fumar, incluso décadas después.

Casi medio millón de personas mueren en EE UU por enfermedades relacionadas con el tabaquismo. El 6% de los estadounidenses son adictos al alcohol y el 17% fuma cigarrillos.

“La sabiduría convencional en el campo era que cualquier tipo de sentimientos negativos, ya sea ira, asco, estrés, tristeza, miedo o vergüenza, haría que las personas sean más propensas a usar una droga adictiva”, dijo el investigador principal, Charles Dorison, doctor de Harvard Kennedy School of Government, en un comunicado. “Nuestro trabajo sugiere que la realidad es mucho más matizada que la idea de” sentirse mal, es igual a fumar más”.

El primer estudio trazó una encuesta nacional de 10.685 personas durante 20 años, que mostró que las personas que informaron tristeza tenían más probabilidades de ser fumadores y de volver a fumar. Sin embargo, otras emociones negativas no tenían correlación. Los otros tres estudios rastrearon a más de 1.000 fumadores después de actividades como ver varios videos tristes y no tristes. Los cuatro estudios respaldaron la misma conclusión: la tristeza provoca el tabaquismo, a niveles alarmantemente altos.

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