OPINIÓN |Horacio Medina | Ruperti: comodín del castrochavismo

Horacio Medina | Venezuela: campo minado

Colaboracionista o empresario, pero siempre al servicio del régimen

Los “colaboracionistas'” tienen diferentes motivaciones. En Wilmer José Ruperti Perdomo, podemos encontrar varias de ellas, aunque, desde nuestro punto de vista, resaltan dos: siente simpatía por el enemigo y espera obtener ganancias, enriquecimiento o favores del poder.

¿Quién es Wilmer Ruperti?

Wilmer Ruperti nació en Caracas, a finales de los 50’s, en una familia clase media de emigrantes italianos. Estudió en la Escuela Náutica de Venezuela, y comenzó, en 1981, a trabajar en el área de fletamento de Maraven S.A., filial de PDVSA. Para 1987, Ruperti quien había sido asignado al Departamento de Comercio y Suministro de PDVSA, es enviado a Inglaterra, para realizar una maestría y formarse como experto en tráfico marítimo y finanzas en «Plymouth Polytechnic». Terminados sus estudios, Ruperti, volvió a Venezuela e ingresa a PDV Marina.

En 1994, al salir de PDVSA, Wilmer Ruperti fundó su propia compañía de transporte marítimo, «Nautica Ship Brokers» y comenzó a prestar sus servicios a diferentes empresas, incluyendo a PDVSA.

Sus aptitudes como empresario y conocedor de ese mercado lo llevaron a fortalecer su empresa.  Ya con Hugo Chávez en el poder, para el año 2002, Ruperti disponía de diez barcos, entre propios y contratados, casi todos de cabotaje y poca capacidad, pero operativos.

2002-2003, tiempo de Metamorfosis.

Luego de lo acontecido en abril de 2002, las circunstancias en PDVSA cambiaron. El nombramiento como presidente de PDVSA de Alí Rodríguez Araque, (Comandante Fausto), presagiaba lo peor. Sin duda fue un año difícil caracterizado por grandes manifestaciones, declaración de desobediencia civil de oficiales militares activos (¿) y anuncio de un Paro Cívico Nacional (PCN), para diciembre de 2002, impulsado por la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y Fedecámaras, apoyado por sectores políticos y la sociedad civil.

Es justo en estas circunstancias que Ruperti tomó la decisión que lo llevaría a consolidar su fortuna: en lugar de sumarse al paro, optó por mantener los servicios de su empresa Nautica Ship Brokers y se los ofreció, por intermedio de Rafael Ramírez, ministro de Energía y Minas, a PDVSA.

De inmediato, comenzó su relación con Rusia y alquiló un grupo de tanqueros rusos, aumentando su capacidad de transporte marítimo de crudo y productos. En gran medida, esa maniobra rompió el PCN, al tiempo que le permitió favorecer, de manera importante, económicamente a su compañía.

Esta polémica decisión lo convirtió en blanco de severas críticas, pero también lo convirtió en un personaje reconocido y aplaudido en el régimen de Chávez. Se transformó, en aliado importante para PDVSA, lo cual derivó en la progresiva concesión de otros contratos y Ruperti se realizó como gran beneficiario del régimen de Hugo Chávez, con muchos contratos para el transporte petrolero además de concentrar otras prerrogativas, experimentando un sorprendente crecimiento de sus actividades

En función de esto, Ruperti transforma su empresa «Nautica Ship Brokers», en una empresa clase internacional, denominada «Sudamericana de Transportes de Petróleo, S.A.» y crea su empresa holding encargada de administrar todas sus propiedades: «Global Ship Management».

De igual modo, se ve obligado a crear un sin número de empresas, a nivel internacional. Empresas en Malta, EE UU, Panamá, etc., donde resaltan: MAROIL MARITIME AND TRADING LTD, RUPERTI MANAGEMENT LLC., LATIN AMERICAN BUNKERING SERVICES S.A., EUROPETRO SHIPPING CORPORATION., INTERPETROL TRAFIGURA DE VENEZUELA S.A., y muchas otras. Lista interminable que conforman una madeja de empresas que hacen difícil escrutar sus negocios.

¿Cómo son sus vínculos con el régimen de Maduro?

Sin duda la relación cercana de Ruperti con Chávez, quedó evidenciada, al habérsele otorgado la Orden del Libertador Simón Bolívar, luego de concluir el PCN, 2002-2003, y luego el mismo Chávez mostró, en cadena nacional del 24 de julio de 2012, un par de pistolas de “El Libertador Simón Bolívar”, que le fueron obsequiadas por Ruperti y que le costaron US$1.6 millones en subasta.

Ahora bien, para entrar en detalles sobre la relación Ruperti-Maduro, hemos de decir que los negocios con PDVSA han tenido continuidad, sin embargo, esta nueva relación se ha caracterizado más, por su colaboración con el régimen que, por aumento en su actividad empresarial.

En primer término, resaltamos que Ruperti financió la costosa defensa de Efraín Antonio Campo Flores y Francisco Flores de Freitas, sobrinos de Nicolás Maduro y Cilia Flores, en una corte de Estados Unidos, donde se les juzgó por narcotráfico. Acto seguido, PDVSA otorgó a la empresa Maroil Trading, Inc., propiedad de Ruperti, un contrato para el acondicionamiento, manejo y desalojo de 12 millones de toneladas métricas de Coque, en Jose, estado Anzoátegui.

También debemos apuntar que Wilmer Ruperti asumió, a través de su empresa Maroil Trading, la relación contractual con el ex juez Baltasar Garzón (ILOCAD SL), en junio de 2016, para asesorar en la defensa del general Hugo Carvajal, ex jefe de los servicios de Inteligencia de Venezuela y reclamado por Estados Unidos acusado de narcotráfico. Apuntamos que la relación no terminó de forma amistosa, dado que Ruperti acusó a Garzón de no hacer los trabajos y lo llamó «delincuente».

Quedan pendientes, múltiples acusaciones e investigaciones que cursan internacionalmente sobre Wilmer Ruperti, en particular en EEUU y Reino Unido, sobre lo cual, escribiremos posteriormente.

Ahora bien, durante las últimas semanas, Wilmer Ruperti, aparece de nuevo en la escena, como esencial salvador del régimen, comprando y trayendo al país, cargamentos de gasolina y diesel, en medio de una escasez muy grave y que amenaza de manera importante la estabilidad y continuidad del régimen. Sin duda, aunque se trata de un asunto estructural y no coyuntural, la llegada de importantes volúmenes de gasolina al país, traídos por Ruperti, sirven para paliar la gravedad que tiene la escasez, casi total de gasolina, pero no para resolver el problema.

Otra vez Ruperti emerge, como el colaboracionista esencial y oportuno.

Horacio Medina

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